Plataforma DanzaCubaBaila en La Habana

Rehacer la danza: reputarla desde su incredulidad

Andrés D. Abreu • La Habana, Cuba

Imagen: La Jiribilla

Durante la presentación a la prensa de la plataforma DanzaCubaBaila, la coreógrafa y profesora invitada Marianela Boán insistía, en un repetir y sin llegar al cansancio, en la necesidad de investigar constantemente y de no dar nada por hecho en el acto de proseguir un camino propio, y en la constante búsqueda para rehacerse en los campos de la danza contemporánea. Dudar, ser insegura, negarse a sí misma, autocriticarse en medio de cada investigación fueron algunos de los presupuestos que la Boán lanzó al aire al explicar su ya internacional trayectoria dentro del panorama actual de la danza.

Y creo que la plataforma DanzaCubaBaila amparó en notable medida, dentro de sus presupuestos organizativos, este pensar indagatorio para con la danza. Al revisar un buen número de las piezas convocadas a este evento se confirma el interés de  apoyar esta manera de crear a partir de experimentaciones que responden a una base cuestionadora que las induce.

Un buen ejemplo lo fue la presencia dentro de la plataforma de Sandra Ramy y su  reposición escénica de Detrás de nadie, una puesta en continuo proceso de factura que ha ido intensificándose en la medida que su autora y coreógrafa ha ido descubriendo nuevas respuestas y actitudes ante los posibles desconciertos que dispara su trazado conceptual.

Imagen: La Jiribilla

A partir de ese territorio limitado y remarcado simbólicamente sobre el escenario en asociación iconográfica con la desaparición física y el accidente, Ramy crea para sus perphormers danzantes un espacio de ausencia que los asombra e insita. Del coreografiar la posible (in)comunicación gestual —y en ocasiones oral— de la sorpresa emotiva y las actitudes ante el suspenso se nutre esta pieza que maneja abundantemente la danza en el suelo, los recursos de la pantomima y, de cierta manera, los elementos del body contact.

Detrás de nadie evidencia un saber explotar las aportaciones de la improvisación del movimiento y las capacidades histriónicas de cada uno de los ejecutantes. Su diseño escénico está marcado por llamativos contraplanos entre solos y trabajos grupales reforzados o atenuados por la sugerente iluminación. Dolor, piedad, agresión, paranoia, morbo y misterios van matizando las personalidades expresadas durante esta pesquisa que impone el espacio dibujado, un vacío que alude sobre todo la posibilidad de una muerte.

Otras piezas nacionales programadas dentro de la plataforma y que subrayan intenciones investigativas en el rehacer actualizado de la danza las constituyen el dueto Cebolla, del joven, inquieto y multifacético creador, bailarín y coreógrafo Eugenio Ruiz; y el Soliloquio elaborado por Liuvyen Mederos, conocido y hasta reconocido por sus propósitos antiparadigmáticos en el planteamiento de lo coreográfico y lo danzario, junto con el ascendente bailarín clásico Alejandro Silva.

Con menos fueros en la transgresión pero creando suspicaces expectativas en sus proposiciones también fueron llamados a escena durante DanzaCubaBaila el Lost, de Liliam Padrón, y el Cygnus, de Maisabel Pintado.

Especial atención merece el trabajo Geisha, de Janosky Suárez, un solo que cohesiona en sí elementos de lo ritual tradicional con los andares contemporáneos del movimiento entendido como danza para discursar de una manera muy inteligente sobre presupuestos actualizados de género y transgénero que trascienden la expectación común y redundante hacia lo homoerórico. Janosky muestra una formación continuadora de las bases más sólidas de la historia de la danza contemporánea cubana en evidente renovación y mestizaje con la universalidad que le acompaña en estos tiempos.

Imagen: La Jiribilla

 

Entre lo desembarcado desde otras zonas del Caribe sobre la plataforma DanzaCubaBaila también resulta distinguible desde su carácter indagatorio la obra UNPEUBEAUCOUPALAFOLIEPASDUTOUT, de la coreógrafa y bailarina guadalupeña Catherine Dénécy. Más que un solo, esta pieza pudiera mirarse como un unipersonal danzado de la Dénécy en medio de una instalación visual de la artista Soylé. Entre lo más significativo de la obra está el peso conceptual del tránsito constante tanto en su desarrollo simbólico espacial escénico de la migración como camino existencial así como en la búsqueda de los recursos danzarios que conforman lo “creol” como posible identidad.

El llamativo trabajo de asimilación de las diferentes técnicas y ejercicios que caracterizan los bailes ancestrales africanos, la danza contemporánea y los actuales  movimientos culturales urbanos globalizados como el hip hop y el reguetón le permite a esta artista de Guadalupe corporizarlos fusionados o diferenciados en dependencia de sus necesidades expresivas como un ser errante, dudoso y contradictorio para con su propia historia.

Imagen: La Jiribilla

Y  antes del cierre de este evento que protagonizó el Show Room de Danza Abierta, se presentó en el escenario de la Sala Raquel Revuelta el Caribe Deluxe de la Compañía Nacional de Danza Contemporánea de República Dominicana bajo la dirección general de la coreógrafa y profesora cubana Marianela Boán.

La Boán, tras unos años de trabajo en los EE.UU., asumió la responsabilidad de esta agrupación dominicana y con ello manifestó interiorizar realmente el concepto de lo caribeño. La obra mostrada evidencia en sus presupuestos una incorporación crítica hacia las problemáticas y los tópicos de zona cultural.

Caribe Deluxe está planteado desde los reconocidos códigos de la danza contaminada que defiende su autora y que la llevan a integrar todas las posibilidades del arte escénico y espectacular hasta donde sean capaces de incorporarlos sus bailarines en función del acto creativo. Con la compañía dominicana la coreógrafa cubana aprovechó al máximo el entrenamiento físico, lo histriónico y la sensualidad natural de sus intérpretes cuidando las carencias de formación académica que denotan como bailarines. La pieza juega con patrones de la realidad y su manipulación mediática tratando de extraer la autenticidad inevitable que contienen estos procesos internacionales de tipificación de los contextos.

Imagen: La Jiribilla

Como de costumbre, la Boán mueve elementos de la cultura popular y urbana a partir del análisis de su antropología y logra poner en crisis dinámica ciertas ideas que duelen y se denuncian desde espectáculos que incluso entretienen. Entre los aspectos significativos de esta pieza resalta el uso del pareo como elemento objetual y extracorporal al cual se le explota ingeniosamente toda su significación paratextual, aporte  visual y posibilidades de interrelación con la estructura total de movimientos coregrafiados por Marianela Boán y sus danzantes en función de una tesis enunciada de antemano al espectador: “El Caribe es todo víctima de su belleza…”

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