Entrevista con Jorge Perugorría

Se vende, un estreno nacional

La idiosincrasia de los cubanos les hace reírse de todo, incluso de sus propios y más agudos conflictos como sociedad. Reír para no llorar; reír porque “no hay más nada”. O al menos eso se cree, y se repite, en nuestras calles. En Se vende, como en buena parte de las películas cubanas, también se utiliza el humor para abordar problemas reales y serios. Su director, Jorge Perugorría, no subestima ese recurso, “al contrario, me parece que se pueden decir cosas muy inteligentes de esa forma, que es una manera de llegar a más gente y que son claves que se han utilizado magistralmente en nuestro cine”, afirmó durante la conferencia de prensa que precedió al estreno del filme, el cual estará en la programación de las salas capitalinas Yara y Payret hasta el 19 de junio y luego se insertará en el resto del circuito de distribución nacional.

Imagen: La Jiribilla

Perugorría, o Pichi, como le llaman sus amigos, ha incursionado, podría decirse que recientemente, en el rol de director, luego de una sólida y multifacética carrera como actor y de su estreno, también reciente, en el mundo de las artes plásticas. El pasado abril, a Perugorría le fue entregado el premio Gloria, que otorga el Festival de Cine Latino de Chicago a la obra de un artista, no solo por su trabajo en la actuación. Su recorrido en esta faena comenzó con Afinidades en 2010, dirigida junto con Vladimir Cruz, continúa con Amor Crónico en 2011, y llega por estos días a Se vende. Pero, en esta ocasión, el “hombre-orquesta” ha estado también a cargo del guion.

“Esta fue una experiencia particular, porque además de hacer el guion y dirigir, también tengo un papel en la historia, debido fundamentalmente a que todo se dio de una manera muy rápida. Incluso el personaje es un pintor, y yo mismo dije: ‘no voy a poner mis cuadros porque ya es demasiado’. Entonces, escogí el trabajo de Noel, que es un pintor también amigo mío. Lo cierto es que cada vez estoy disfrutando más dirigir, contar historias, porque ahí, de cierta manera, está presente también mi experiencia como actor, mi incursión en la pintura y la síntesis que esa práctica me ha dado. Pero no pienso repetir la experiencia de actuar y dirigir al mismo tiempo. Ahora vamos a comenzar un nuevo proyecto, inspirado en un cuento de Miguel Barnet, que se llama Fátima o el Parque de la Fraternidad y fue premio Juan Rulfo. Ya tenemos la adaptación cinematográfica, pero en esta ocasión no voy a actuar, porque realmente es muy agotador, y se hace muy tenso y problemático. Hay mucha gente que lo hace, no solamente Woody Allen; pero, por ahora, me interesa más estar detrás de la cámara. Luego, para la siguiente experiencia, seguramente vuelva a contar una historia mía, de modo más personal”.

Imagen: La Jiribilla

Se vende fue estrenada en el 34 Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, certamen donde ganó el Coral al Premio de la Popularidad. La película, según comentó su director, no ha sido aún proyectada fuera del país porque la intención es que se presente primero ante los espectadores cubanos. El filme surgió de la idea de rodar una serie de cortos junto con Arturo Soto y otro director italiano, inspirados en los cuentos del Decamerón. El propósito “se quedó en el camino”, y los tres implicados decidieron rodar una película de cada una de las historias. Arturo Soto acaba de materializar su idea con la película Habanera, que debe estrenarse próximamente. A Perugorría le había tocado una historia atravesada por el humor negro, y de ahí nació esta nueva entrega.

“La idea de realizar un largometraje contribuyó mucho a enriquecer la historia. Esta es una película que, hasta en los papeles más pequeños, incorpora a grandes actores. Estos también son parte del ‘guiño’ hacia su propio trabajo. Incluso, el título tiene una connotación, ya que estamos en un momento en el que se autorizan los negocios particulares, la compra y venta de autos, viviendas, etc. Particularmente en la capital hay un movimiento muy agitado en este sentido. Y a mí me gusta que el cine esté inmerso en las dinámicas de la realidad, que la gente pueda identificarse con la historia, porque eso forma parte de la complicidad que nuestro cine ha logrado siempre con el espectador cubano. En medio de todo eso aparece Nácar [el personaje protagónico], que no tiene ni casa ni carro que vender para vivir mejor, y lo que tiene es la bóveda de su familia. Me parece que la película es un canto a la vida desde ese punto de vista”.

Imagen: La Jiribilla

El elenco, conformado por reconocidos actores como la joven Dailenys Fuentes, Yuliet Cruz, Salvador Wood, Patricio Wood, Raúl Pomares, Mario Balmaseda, Mirtha Ibarra, Coralia Veloz, Aurora Basnuevo, Aramís Delgado, Pedro Fernández, entre otros, estaba prácticamente pensado antes de filmar. “Al único personaje que le hicimos casting fue al de Dailenys. El resto ya los tenía definidos. Pero Nácar tenía que ser alguien especial, que no estuviera ‘muy quemada’. En el cine la imagen es muy importante, y estaba buscando a alguien que manifestara bien la fragilidad que tiene el personaje, y que después pudiera transformarse, y sacar fuerzas”, cuenta el director.

“Una de las grandes dificultades que tuvimos fue el hecho de filmar en 15 días, ya que para hacer un largometraje en nuestro cine son indispensables de cuatro a seis semanas. Por eso, debo agradecer a todos los que participamos, por el gran esfuerzo que tuvimos que hacer para terminar. De no haber sido por el entusiasmo colectivo, por el amor al proyecto de parte de todos, no hubiera salido adelante”, afirma.

La intertextualidad, además del humor, es uno de los recursos cinematográficos y discursivos que distinguen el trabajo de este “nuevo” director hasta el momento. En Se vende figura Salvador Wood con un papel similar al que interpretó en la legendaria Muerte de un burócrata; Mario Balmaseda, consagrado con el Lenin que hizo en la obra El carrillón del Kremlin, en 1977, termina aquí como estatua, cuyo maquillaje lo relaciona directamente con aquel personaje de teatro; Aramís Delgado, que ha sido uno de los Hamlet más convincentes de nuestra escena, irrumpe recitando fragmentos de su parlamento sobre las tablas; incluso, Pedro Fernández, quien interpretara al camionero compañero de Perugorría en Guantanamera, aparece manejando también. Aunque a su director no le gusta mucho “indicar o sugerir las lecturas que pueda tener la película”, sí opina que hay en ella “mucho juego, no solo para reír, sino también para pensar”.

“También tuvimos el privilegio de contar con una banda sonora original: participaron Los Van Van, Carlos Varela, David Torrens, Kelvis Ochoa, Polito Ibáñez, Ernán López-Nussa, Antuán Perugorría, entre otros músicos muy talentosos. Ese es, precisamente, el próximo proyecto que se deriva de Se vende: sacar un disco con esas canciones, porque es un lujo tener en un mismo sound track a tantos cantautores, poetas y músicos excelentes. Sería una manera diferente de disfrutar esa música, más allá de la película”, anunció.

Imagen: La Jiribilla

A estas alturas, varios festivales internacionales de cine han invitado a Perugorría a presentar su película. Pero, según explicó, “todavía no hemos conformado una estrategia para decidir cómo vamos a arrancar en este sentido”. También hizo hincapié en su lucha contra las copias piratas que se han filtrado del largometraje, distribuidas sin autorización y sin calidad, y en la importancia de encontrar una solución para los conflictos relacionados con el derecho de autor.

“Resulta lamentable —explica— que el esfuerzo realizado, ya que hemos hablado tanto del cine como un trabajo de equipo, se vea resentido por las copias sin calidad de imagen que las personas ven en sus casas. Eso tira por la borda el trabajo de muchas personas. Por tal motivo, me gustaría invitar al público a retomar la tradición de disfrutar los estrenos en el cine, que siempre fue una gran fiesta.

“A nadie le es ajeno que nuestros recursos son limitados, pero sería bueno que el público retomara la tradición de ver un cine con calidad, con nuestra calidad. Esa es una batalla que debemos pelear. Recientemente, ha habido muchos debates sobre los problemas de nuestro cine, y ese es uno de los temas en la mesa de discusión: la búsqueda de soluciones para cuidarlo. Por supuesto, todos los cineastas estamos implicados en la necesidad de replantearnos cuestiones. En un país que atraviesa por una gran dinámica de cambios, el ICAIC, que siempre ha sido un protagonista, tiene que movilizarse para formar parte de esos cambios. En ese sentido, hay un consenso general entre todas las partes implicadas. Lo mejor que tiene es que se está haciendo de una manera transparente y se están escuchando los criterios de los creadores, y eso me parece vital para el futuro del cine cubano”.

Comentarios

Lástima que el resultado haya sido tan pobre, tan más de lo mismo. El cine cubano se ha perdido en el ma de las lamentaciones folklóricas y repite, película tras películas, los mismos esquemas convertidos en clichés: la ingenua pobre in extremis, el bolchevique ridículo, la astucia dispuesta a todo. La Muerte de un Burócrata es una obra monumental. Conserva hoy todo su esplendor y sobre todo su actualidad. No necesitaba segundas partes que ya sabemos lo que nunca fueron. Lo mejor de la película, la actuación de Balmaseda como fiambre.

Viendo el trailer de esta pelicula recorde de inmediato a ese clasico del cine cubano " La muerte de un burocrata " asi como otro titulado " Se permuta " se me antoja pensar de que es un "remix" en honor a lo ya hecho en tiempos bien distintos de la sociedad cubana.

Aprecio lamentablemente el daño que le ocaciona la distribucion y venta de copias piratas a la produccion cinematografica del pais.

Un saludo fraterno

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