La otra Cuba,
réquiem para un maestro vivo

Wilfredo Rodríguez Álvarez • Villa Clara, Cuba

Quienes tuvimos la suerte de ser hijos de teatristas y luego seguimos los pasos de nuestros padres, crecimos viéndolos a ellos y a toda su generación. Sabemos entenderlos, hemos visto celebrar sus éxitos y tragar las decepciones —que no han sido pocas—. Comprendemos cuánto estos nombres que han labrado el camino que pisamos, han hecho para que nuestro movimiento se afiance, y para que hoy, la otra generación que nos sucede, haya tenido los espacios, eventos, festivales y las publicaciones donde dejar sus criterios, pero sobre todo, la historia, esa que hay que defender pues es la identidad, el punto de partida, el comienzo del sueño de otros que también fueron jóvenes y dieron todo a cambio de nada, o sí,  a cambio del placer del día a