Alexis Bosch, Primer Premio de Piano en el Master-Jam Jazz Fest

Jazz: Idioma de la sensibilidad

Martha Ivis Sánchez Ortiz • La Habana, Cuba

El Master-Jam Jazz Fest (MJF) se ha convertido en un nuevo espacio de confluencias para la comunidad jazzística internacional, que irrumpe en el panorama musical con la peculiaridad de funcionar, en su primera etapa, en el ámbito de Internet. La primera final de este encuentro transcurrió desde el 5 hasta el 8 de junio, en el Teatro Académico Ruso de Odessa. En la convocatoria inicial se inscribieron 271 talentosos improvisadores de 41 países; luego de aproximadamente siete meses de interacción en la Red, para la competencia por los premios clasificaron 40 jazzistas por cada cinco instrumentos. Dentro de esta nómina se insertaron tres cubanos: Yissy García (drums); Roberto García (trompeta) y Alexis Bosch (piano). Los tres, después de pasar por todos los niveles competitivos, recibieron el Primer Premio, cada uno en sus categorías.

Alexis Bosch (La Habana, 1966), quien se desempeña además como percusionista, arreglista, compositor y productor, ha sido integrante —en calidad de instrumentista— de las agrupaciones Afrojazz, de Bobby Carcassés; Habana Ensemble, dirigida por César López y, actualmente, tiene su propia formación: Alexis Bosch Quinteto. Es, además, jurado permanente del concurso Jojazz. A propósito de su participación en el MJF, un certamen que transita por todas las modalidades jazzísticas con base en el jam session, el pianista conversa con La Jiribilla.

Imagen: La Jiribilla
Alexis Bosch, ganador del Primer Premio en Piano, en el MJF.
 

El Festival MJF es singular en tanto, el proceso de selección, transcurre en Internet y se caracteriza por su interactividad. ¿Qué retos le impuso esta peculiaridad? ¿De qué modo funcionó esta primera etapa?

La primera etapa de Master Jam fue totalmente online. Cada artista debía “subir” tres videos de no más de tres minutos, cubriendo diferentes estilos dentro del jazz, para luego ser aglutinados en el web site oficial de Master Jam y, obviamente, con canales hacia Youtube. Esto es algo que particulariza a este festival y lo coloca a la vanguardia en cuanto al uso de los medios de información y divulgación.

En esta etapa online se presentaron casi 300 músicos de jazz. Quedaron 40 finalistas que viajaron hasta Odessa para las rondas finales que sesionaron entre el 5 y 8 de junio 2013. La conformación fue a razón de cinco músicos por instrumento (piano, guitarra, trompeta, batería, trombón, saxofón, instrumentos étnicos y cantantes en su concepto jazzístico —contempla la voz como un instrumento más, capaz de improvisar las melodías y frases características del género—).

El mayor reto fue organizar bien el material respetando los requerimientos técnicos y estilísticos que se pedían en las bases del concurso. Tuve que ser muy puntual para seleccionar los videos correctos que, a mi juicio, llamaran la atención y dieran la mejor idea sobre mi trabajo como improvisador. Sucede que en vivo siempre el impacto es mayor, sobre todo en nuestro estilo latino. El video muchas veces es frío y no revela todo.

En la segunda etapa del concurso, los participantes deben mostrar sus potencialidades en la improvisación y, además, formar grupo en los diferentes estilos del jazz (swing, bebob, jazz latino, jazz-balada, entre otros). ¿Cómo fue esta experiencia?

Cada día en la mañana, se realizaba un breve ensayo de hora y media, con los músicos seleccionados en la lotería de la noche anterior, para organizar tres obras de diferentes estilos según petición del jurado. Esta inmediatez dejó más campo abierto para la espontaneidad en la noche de competencia. Estar dentro de cada estilo fue el reto mayor para cada concursante: distintos matices, distintas formas de interpretar, distintos conceptos armónicos. Esto, unido al encuentro de diferentes culturas con su propia visión del jazz, ha sido uno de los mayores logros de MJF. Todos aprendimos y salimos fortalecidos por un intenso intercambio y encuentro de culturas, durante cinco días, con el jazz como denominador común.

Doy gracias a Dios por darme esta oportunidad. Doy gracias al jazz por existir como un idioma capaz de llevarnos a niveles de sensibilidad verdaderamente altos.

Imagen: La Jiribilla
 

Conceptualmente, este festival se centra en la jam session. ¿Qué posibilidades y qué limitantes le brindó esta modalidad competitiva?

Fue todo posibilidades. Una de las ideas más revolucionarias del certamen fue realizar, previo a cada jornada de competencia, una lotería para confeccionar cinco grupos de ocho músicos. Esta suerte de flexibilidad, donde todos los concursantes podían ser potencialmente tus compañeros de banda, apoyó el carácter desenfadado y casual del jam session. El jam session es la mayor expresión de la improvisación jazzística. Es donde el intérprete deja salir todo su espíritu y capacidad creativa; es la mejor manera de determinar la calidad de un jazzista porque hay muy poco preparado y mucho por decir espontáneamente; es el momento de abstracción máxima para un improvisador. Todos los músicos de jazz aman el “jaming”, porque es ahí donde pueden dar rienda suelta a sus ideas, sin límite de tiempo ni condicionamiento a público alguno. Es el momento de tocar para uno mismo.

Tres cubanos resultaron ganadores en la etapa final del concurso. Según su percepción, ¿cómo se valora la calidad interpretativa de los jazzistas cubanos, en general, dentro de ese circuito?

Estoy muy contento por las valoraciones y criterios posteriores a la gala de premiación por parte de los miembros del jurado para con los cubanos. El argumento principal es la técnica depurada de nuestros músicos así como el calor latino en la interpretación. Estos son patrones básicos en nuestra formación e idiosincrasia y lo que es natural, fluye y se deja ver solo, sin fuerzas ni imposiciones. Eso es lo que trasmitimos sin proponérnoslo y ahí están los frutos.

Un poco de historia: la noche anterior a la gala de premiación, Robertico, Yissy y yo debatíamos acerca de nuestras posibilidades. Yo he sido jurado del Jojazz en nuestro país y tengo cierto dominio de cómo funcionan los mecanismos para calificar en un concurso. Los tres coincidíamos que sería muy difícil que ganáramos primer premio en nuestros respectivos instrumentos. El día de la premiación mencionaron primero a Robertico, después a Yissy y yo me dije: “Bueno, me parece que me voy en blanco”; entonces, cuando anunciaron mi nombre experimenté el nerviosismo que hacía años no sentía, mezcla de felicidad e incertidumbre. Me sentí muy contento porque los tres fuimos y los tres vencimos. Nadie regresó en diferente condición. Somos adultos y hay que saber perder; pero la victoria entre amigos y compañeros de música es muy agradable cuando es por todos y para todos. En lo personal, también estoy muy contento porque uno de mis “contrincantes” fue un niño prodigio de solo nueve años. Se llama Joey Alexander Sila y es de Indonesia. Toca como un grande del jazz. Quedé prendido con ese pequeño a quien le tomé cariño enseguida por el ser humano tan bello y especial que es. Se escuchará mucho de ese genio. Él obtuvo el Grand Prix y yo estoy muy contento por eso. Si no era para él no era para nadie.

Imagen: La Jiribilla
Roberto García, Alexis Bosch y Yissy García, ganadores del MJF en trompeta, piano y drums, respectivamente.
 

Luego de este premio, ¿qué tiene previsto Alexis Bosch para continuar su carrera?

Un premio es importante y sobre todo para mí, que ya tengo una carrera de más de 20 años. Significa la prueba que no tuve entre los 20 y 35 años. Fue un tiempo difícil, sin muchas posibilidades para el jazz. Después, en esta etapa más reciente, hemos tenido la posibilidad de participar en concursos como Jojazz y el de Montreux de piano, donde varios cubanos han quedado finalistas  y ganadores. Usualmente, ya yo no aplico por la edad (las competencias se limitan hasta 30 o 35 años); así que ha sido una suerte poder estar en un concurso. Es una experiencia que me debía la vida y ¡qué suerte que gane el primer premio de mi instrumento!

No puedo negar que es un estímulo e impulso en mis deseos de seguir haciendo y apostando por el jazz; pero mi carrera continuará como siempre: trabajo, trabajo, trabajo y mucho jazz.

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