Diez limitantes y un millón
de posibilidades

María Laura Germán • La Habana, Cuba

Ayer recibí una conferencia magistral sobre animación. Pero no una conferencia general sobre todas las técnicas titiriteras, sino enfocada en una obra en específico —cuyo nombre no he de mencionar— que, como puesta en escena al fin, precisa elementos que le son intrínsecos.

Dijo Ulises García a Rubén Darío Salazar en una entrevista, que no creía mucho en los talleres de animación, porque cada obra necesita el suyo en específico. Aunque soy partidaria de recibir todo tipo de conocimientos —lo sabrán quienes me hayan visto en cada evento teatral— no le quito razón. Es sabido que cada técnica requiere una práctica exclusiva que proviene de sus rasgos constructivos y del objetivo particular del montaje; pero no mucho más allá, están esos títeres que nacen como el artista mismo: revolucionando su concepción inicial y tomando prestado a otros cuanto haga falta para sentirse un objeto artístico en plenas y renovadas condiciones. A estos seres, entonces, hay que dedicarle una parte más honda del corazón y la mente, pues resultan ser casi siempre la acumulación del oficio.

Imagen: La Jiribilla
Suite concertante para dos titiriteros, Teatro Nacional de Guiñol
 

En esta conferencia de la que hablo escuché por primera vez a los titiriteros de experiencia mencionar que cada figura tiene diez limitantes y diez posibilidades; frase que desde ese momento incluyo entre las metáforas más interesantes de mi corta carrera. No he podido dejar de pensar en ellas aplicándolas, poco a poco, a cada títere que he tenido en las manos. De ahí estas palabras.

Uno

No es que el títere no tenga voz; es que el titiritero sepa qué quiere decir.

Dos

No es que el títere no esté articulado, sino que el cuerpo del titiritero le sea suficiente abrigo.

Tres

No es que el títere tenga una expresión fija, es que el titiritero crea en él con los ojos cerrados.

Cuatro

No es que el títere no te quepa en las manos, es que el titiritero debe tener alas.

Cinco

No es que el títere no pueda voltearse, sino que el titiritero sea un mago invisible detrás de él.

Seis

No es que el títere mimetice o no la realidad, es que el titiritero lo sostenga en su sueño.

Siete

No es que el títere sea tan fantástico que no necesite titiritero, sino que ambos caminen de la mano de un mismo derrotero.

Ocho

Las limitantes no están en el títere, sino en el titiritero.

Nueve

Las limitantes no están en las manos, sino en la mente y el corazón.

Diez

No es que el titiritero tenga el don de la vida porque sí, es que el títere nació para completarlo.

Podría citar muchos ejemplos en que ambas: limitantes y posibilidades, se unen y fluctúan para bien o mal en determinado espectáculo; pero prefiero no hacerlo. Estas fueron las que nacieron en mi pecho, aun consciente de que cada figura y animador tiene las suyas: en ello radica la magia.

Imagen: La Jiribilla
Eureka en apuros. Compañía Teatral El Mejunje
 

Prefiero imaginar a cada titiritero lector rememorando o descubriendo pros y contras en favor de sí mismo, de su grupo, de sus muñecos… de un mundo titiritero al que pertenecemos todos.  

Prefiero pensar que, por muchas que sean las limitantes, siempre serán más los titiriteros, las fuerzas, la imaginación, el talento, el esfuerzo… tantos y tantos hasta formar un ejército de más de un millón de posibilidades.

Comentarios

Muchas gracias por tan elocuente texto!!! oxigeno para titiriteros ... besos desde Colombia Titiritom

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