Venezuela desde el cine:
entre la historia y el presente

Frank Padrón • La Habana, Cuba

El séptimo arte, desde la óptica bolivariana que significa el socialismo del siglo XXI, también propone miradas agudas y reflexivas.

Anteriores muestras han permitido tomarle el pulso a una producción que, si bien irregular y de varios niveles estéticos, en sentido general exhibe una voluntad de revisar el pasado con pupila dialéctica para entender mejor el minuto actual, mientras, dentro de este, bebe en historias, seres y conflictos conformadores de relatos cuánto menos, sugerentes.

Antes de entrar a lo que proponen los filmes insertos dentro de una fiesta mayor (la semana de la cultura venezolana en Cuba, desde el 3 hasta el próximo día 11 de julio) detengamos un tanto en el contexto de aquellos, los que, en festivales y anteriores semanas, hemos visto y conforman el nuevo cine del hermano país.

Reverón (2011, Diego Rízquez), representa una línea muy recurrente: la biopic de importantes artistas, en este caso de la plástica en Venezuela: las relaciones con su musa Juanita, los amigos que le rodean, la poética que rige su creación, la complejidad de su personalidad  y el contexto social que lo influye, aparecen en esta aproximación salpicada por el legendario mar Caribe, que aporta al filme un indudable sabor de insularidad y cercanía.

Para destacar, la fotografía y la música, que revelan toda la peculiar hermosura y autenticidad de esta parte del mundo, así como la actuación protagónica de Adrián Delgado, dentro de un sugestivo filme que no acusa sin embargo redondez en la edición y en el ritmo, a veces desiguales, a pesar de lo cual constituye un serio acercamiento al mundo de este emblemático pintor venezolano.

Florentino y el diablo (2010, Michel New) también pulsa la cuerda histórica en torno a la resistencia llanera que, mediante la pujante cultura del lugar, logra vencer los intentos invasores, en una fábula que hereda las mejores lecciones del Cinema Novo a lo Rocha.

Uno de los mayores éxitos del cine venezolano —y de mucho más allá— ha sido Hermano (2010, Marcel Rasquín), que se ubica en la actualidad; revela un empleo singular y cálido del melodrama y algunos de sus recursos en función de valores como la amistad y los lazos familiares, escamoteando con apreciable fortuna la explicitación a la que tiende esa línea genérica, mientras lanza un dedo acusador contra la violencia, mal aún latente allí, todo encauzado en esa pasión regional (el fútbol) y tópicos como los dos consanguíneos radicalmente diferentes, el equívoco trágico, el accidente que desencadena la acción, etc. , aunque elaborados con sensibilidad y precisión. Y hablando de ese deporte aclamado en toda el área, apreciamos también recientemente Vino tinto, la película (2009, Michel New).

No queda atrás el documental: Tocar y luchar (2006) de Alberto Arvelo (Una casa con vista al mar) se acerca a los más de  240  mil  niños  y  jóvenes  en Venezuela —y otros tantos en América Latina— que integran el pujante movimiento sinfónico de la patria bolivariana; mediante testimonios de ellos mismos, de prestigiosos músicos y directores de orquesta de EE.UU. y otras partes del mundo que les han dirigido en inolvidables funciones, de pedagogos y docentes que les han enseñado en las cientos de escuelas a lo largo del país, y sobre todo mediante el más elocuente testimoniante (la música que emerge de voces, violines y otros instrumentos) se conforma en varios capítulos un precioso y emotivo filme que muestra el potencial artístico de  la patria de Miranda.

Otro documental es Bolívar eterno, ciudadano de la libertad. (Efterpi Charalambidis, Beto Benites) en torno a la última visita del Libertador a su ciudad natal en el año 1827, con el fin de consolidar la Gran Colombia y dar rienda suelta a sus sueños de unidad latinoamericana, así como algo de lo último del imprescindible Román Chalbaud, Días de poder (2010) que relata la parábola de Fernando Quintero, desde su lucha clandestina contra la dictadura de Marcos Pérez Jiménez.

Vale la pena mencionar el cine “de género” que realiza un cineasta como Carlos D- Malavé. Sin “complejos de culpa” por asimilar —¡y bien que lo hace!— las lecciones hollywoodenses, el caraqueño factura historias policiales con temáticas bien locales que no dejan de tocar cuestiones universales, mientras denuncian la corrupción de ciertos sectores, la violencia y, a la vez, los mejores sentimientos humanos que se contraponen a esos males, en títulos muy bien acogidos como Las caras del diablo o Por un polvo

Lo nuevo

La nueva semana de cine que desde hoy se puede ver (primero en la sala 23 y 12, y el resto en el Multicine Infanta) arranca con un título historicista: Insurrección libertaria (2011, Rubén Hernández) recomendada por el propio Hugo Chávez por la fidelidad histórica y veracidad en la recreación de los hechos. Se trata de un abordaje fílmico de los sucesos que, en abril de 1810, inauguraron las luchas libertadoras de la nación.

A raíz de su estreno en TV venezolana, su director, quien nació en Islas Canarias, refirió: “La forma en que se cuentan los hechos es una especie de versión libre, con “algo de realismo mágico”, ya que se basa en lo que ocurrió hace 200 años, y se ven personajes históricos como Simón Bolívar y José Landaeta, pero también cosas que no son de esa época, como a los protagonistas caminando en la avenida Urdaneta, llena de carros”.

Mas, la variedad genérica y estilística de anteriores panoramas, se mantiene, si bien se echa de menos la presencia documental, género como ya hemos visto, sólido y respetable entre los que se cultivan allí.

El policiaco (Muerte de alto contraste, de César Bolívar), lo histórico-indigenista (Cenizas eternas, de Margarita Cárdenas), lo actual (la transexualidad y la emigración en Cheila, una casa pa´mamaíta, de Eduardo Barberena, la llegada a la tercera edad en Una mirada al mar, de Andrea Ríos, o la infertilidad, dentro del título Samuel, de César Lucena…) y como ya hemos visto, la rica historia, conforman la muestra.

Todos los filmes se enmarcan entre 2009 y 2012 y, gracias a ellos, de seguro, podremos conocer mucho mejor a un pueblo con raíces y tradiciones muy cercanas a las nuestras.

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.

Más información sobre opciones de formato