Familias rotas

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Los huérfanos inmigratorios

Pablo Pardo | Washington

En 2012, 152 426 niños estadounidenses se convirtieron en 'huérfanos inmigratorios'. En otras palabras: al menos uno de sus progenitores fue deportado por ser inmigrante ilegal. Los niños, sin embargo, han nacido en EE.UU., con lo que son ciudadanos de este país, que otorga la nacionalidad a toda persona nacida en él.

El número de estos menores con sus padres fuera de EE.UU. se ha disparado con la llegada de Barack Obama a la Casa Blanca, ya que el presidente ha aumentado las deportaciones de ilegales. En sus cuatro primeros años como presidente, Obama ha expulsado a 1,5 millones de ilegales. Eso supone alrededor del 13% del total. El 55% de esas personas no han sido devueltas a sus países de origen por ser inmigrantes ilegales, sino por haber cometido delitos o infracciones en EE.UU., como sobrepasar la tasa de alcoholemia al conducir o tráfico de drogas.

Pero los 409 849 expulsados de 2012 (una cifra que bate todos los récord), han dejado a 152 426 menores en EE.UU., según el informe 'Family Unit, Familiy Health', de la organización Human Impact, publicado hace dos semanas. Un estudio de la organización latina La Raza y del think tank Urban Institute cifraba en 2007 en cinco millones los inmigrantes ilegales con hijos.

La reforma inmigratoria que a trancas y barrancas el 'Grupo de los 8' (cuatro senadores demócratas y otros tantos republicanos) está tratando de sacar adelante no incluye ninguna medida para cambiar esta situación. Los inmigrantes expulsados no tendrán ningún medio para regresar a EE.UU. legalmente. Así, pese a que el reconocimiento de las parejas de inmigrantes ilegales homosexuales es uno de los temas de debate más intenso en la reforma, la situación de estos menores de edad huérfanos inmigratorios o exiliados en su propio país está siendo dejada de lado.

El problema se agrava porque los niños que se quedan en EE.UU. solo verán, en la mayor parte de los casos, a sus progenitores en muy contadas ocasiones. La frontera y la falta de recursos económicos para viajar suelen ser los principales factores que hacen que las familias queden partidas debido a la política anti inmigración.

La semana pasada, un grupo de ocho niños se desplazó desde el estado de Wisconsin a la ciudad de Washington, donde explicaron su situación a varios senadores y con el ex candidato republicano a la vicepresidencia, el miembro de la Cámara de Representantes Paul Ryan.

La visita forma parte de la ofensiva de ciertos grupos de defensa de la familia y de los derechos de los inmigrantes. Pero, por el momento, las posibilidades de que este problema sea solucionado, siquiera de forma parcial, con la reforma inmigratoria, parecen muy limitadas. Todo indica que los niños van a seguir siendo el eslabón más débil del drama de la inmigración ilegal en EE.UU.

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