Colección de Artes Plásticas de Alfredo Guevara

Proteger el patrimonio de la cultura cubana

Paula Companioni • La Habana, Cuba

Hay hombres que aún después de muertos, constituyen pilares de la Nación, ara y no pedestales de la Patria. Hay hombres que dejan como legado más allá de su propia vida, una obra inabarcable que se erige en lo más hondo de la Historia como patrimonio indiscutible de un país.

El imprescindible y siempre nuestro –de todos los cubanos–, Alfredo Guevara, es uno de esos hombres. Alfredo fue un fundador, en el más amplio sentido que implica tal hazaña, un promotor de las voces más jóvenes y auténticas de la cultura en todas las épocas que vivió.

Tras su doloroso fallecimiento en abril pasado el Ministerio de Cultura de Cuba en la resolución número 37 del 2013 declaraba como "patrimonio cultural de la nación toda la documentación, correspondencia y demás documentos de cualquier tipo relacionados con la vida y obra del destacado intelectual cubano”. 

La pertinencia de esta decisión es indudable. Tanto su documentación personal, sus libros, como su colección de artes plásticas, entre otros bienes, permiten reconstruir una parte de la historia cultural y política de la Isla, y por ello se ha insistido en la importancia de la conservación de ese patrimonio.

Intelectual de gran sentido artístico, amante de la belleza y el talento, defensor de la autenticidad y la creación plástica, comprometido a toda costa con la cubanía y la defensa de nuestros valores más genuinos, al eterno presidente del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano se le recuerda también por el redescubrimiento y custodia de la obra de artistas que hoy son de gran reconocimiento como Servando Cabrera Moreno y Raúl Martínez.

El reglamento para la ejecución de la Ley de Protección al Patrimonio, de 1983, refiere que los documentos y los bienes relacionados con "la vida de los forjadores de la nacionalidad y la independencia, dirigentes y personalidades sobresalientes, y con los acontecimientos de importancia nacional e internacional" deben ser preservados y por tanto declarados patrimonio cultural del país.

Alfredo no fue solo un hombre de cine, fue un hombre de la cultura. En su labor al frente tanto del ICAIC como del Festival del Nuevo Cine, nucleó a su alrededor, además de a cineastas, a ensayistas, músicos —vale recordar el Grupo de Experimentación Sonora— y artistas de la plástica —baste evocar el extraordinario impulso de la cartelística cinematográfica cubana de los 60. 

Ejerciendo sus derechos como propietarios, el pasado mes de abril la familia de Guevara solicitó al Registro Nacional de Bienes Culturales la autorización para exportar del país un conjunto de 16 obras pertenecientes a la colección, entre las que se encontraban piezas de importantes artistas como René Portocarrero, Raúl Martínez, Zaida del Río, Roberto Matta, Ernesto Rancaño y Luis Enrique Camejo.

“De las 16 obras que se pedía autorización para sacar de la Isla, siete fueron autorizadas y las otras nueve denegadas. El Registro Nacional de Bienes Culturales tiene una comisión de análisis conformada por especialistas de alto nivel para el análisis de los bienes de la nación. Ellos autorizaron la selección de pintura contemporánea para salir exportada del país, pues consideraron que esto no lesionaba ni empobrecía el patrimonio cultural de la nación” explica a La Jiribilla, Luis Manuel Almeida Luis, Jefe del Departamento de Registro e Inventario del Registro Nacional de Patrimonio.

Sin embargo, en la última semana de junio los vecinos de la casa en la que residiera Alfredo Guevara denunciaron un trasiego nocturno en el que parecían sustraer artículos de la vivienda. A partir del aviso de este incidente el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural decidió realizar un inventario de los bienes materiales existentes en el inmueble.

El inventario encontró que de las nueve piezas a las que se les denegó su exportación en abril, tres obras de los maestros de la vanguardia nacional han desaparecido: “José José”, pintura de Raúl Martínez sobre José Martí; “En tiempos de José Julián”, obra de Servando Cabrera también referida al Apóstol (y que fuera utilizada para el cartel de una de las ediciones del Festival de Cine Latinoamericano); y “Jarrón con flores policromado”, de René Portocarrero.

"Este procedimiento se realiza a todas las personas relevantes para la cultura del país en aras de proteger el legado de esas figuras para el conocimiento de otras generaciones", explica María Rosa Oyarzábal, una de las especialistas de la comisión que realizó el inventario. "Anteriormente se le realizó a Alejo Carpentier, Dulce María Loynaz, Fayad Jamís, Servando Cabrera Moreno, René Portocarrero y, más recientemente, a Armando Suárez del Villar".

Dentro de la conservación del patrimonio nacional, las colecciones adquieren primordial importancia como producto íntegro, y constituye una necesidad defender la unificación de esa integridad patrimonial, sobre todo si estamos hablando de una colección de artes plásticas que perteneció a una figura de tan relevante interés cultural como Alfredo Guevara, quien supo poner lo mejor de sí a disposición de su pueblo en la edificación de una sociedad mas auténtica y justa, sin renunciar jamás al saber ni a la belleza.

“Si estas obras estuvieran en manos de otra persona no tuvieran la importancia que le damos hoy, lo que les da valor es que pertenecieron a él y que en esa colección no solo se puede apreciar aquellas que tienen valor patrimonial por sí mismas, sino que sirven de punto de análisis de los criterios de selección y conformación del conjunto de piezas”, comenta Katia Varela, directora del Museo Nacional de Artes Decorativas.

Alfredo Guevara fue un gran revolucionario que, además, se destacó como promotor cultural y posee una reconocida obra tanto en la política como en la cultura de la Cuba revolucionaria, por lo que la acción del Estado cubano está basada en inventariar, preservar y proteger este patrimonio”, concluyó la directora del Museo.

La obra de Guevara, como argumenta la propia resolución del Ministro de Cultura de Cuba, es "testimonio de la cultura cubana y forma parte de la identidad nacional", por tanto forma parte del legado que debemos preservar y cuidar para las generaciones que vendrán.

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