El canto memorable de Colibrí

Pedro de la Hoz • La Habana, Cuba

Cuando hace una década fue creada la casa Producciones Colibrí, directamente subordinada al Instituto Cubano de la Música, los catálogos de las discográficas cubanas y de las extranjeras que operaban en la Isla hacían presuponer una ardua competencia para una entidad naciente.

El tiempo ha disipado las dudas. Sin dejar de responder a las exigencias de un producto destinado a realizarse en el mercado —y ya sabemos la singularidad de la circulación musical en la Isla—, Colibrí ha construido una obra cuya importancia se verá con mayor profundidad en los años por venir.

Imagen: La Jiribilla

Dicho sea esto porque en los anales de la música cubana hacía falta un nicho que registrara los valores del patrimonio sonoro que hasta estos momentos no habían sido suficientemente favorecidos por la difusión y el mercado y, a la vez, quedaran fijadas las rutas de los nuevos desarrollos en campos como el de la música instrumental y el jazz.

¿Propuestas exclusivas? No es el caso. Más bien la brújula de Colibrí se orienta, más que a la novedad del producto, hacia su fortaleza conceptual, la aportación cultural y el sentido de historicidad con que ha acogido proyectos muy especiales.

Dentro de estos últimos cabe señalar las producciones designadas a la pedagogía musical —distingo entre ellos el de la percusión protagonizado por Ruy López-Nussa y la serie multimedial a punto de circular que, bajo la rectoría de Rolando Montes de Oca, abarca el espectro de las músicas y los instrumentos de la región oriental del país— y los ciclos dedicados a rescatar la memoria de los compositores cubanos más significativos del siglo pasado, como el de los discos consagrados a los autores del Grupo de Renovación Musical y al venerable Alfredo Diez Nieto

Imagen: La Jiribilla

El más reciente Gran Premio Cubadisco recayó en una producción paradigmática de los objetivos de Colibrí: la antología de la canción cubana interpretada por Miriam Ramos, repertorio exigente en tres álbumes, cada uno de ellos caracterizado por sus formatos instrumentales.

Igualmente, resultó ilustrativo el posicionamiento de la casa en los Premios especiales, aquellos que remarcan hitos excepcionales en el quehacer fonográfico. Uno de ellos fue a parar a manos de Lecuona / Todo piano, la integral de la obra pianística de Ernesto Lecuona, interpretada por el joven Franco Rivero y con un estudio introductorio de Jesús Gómez Cairo, y Homenaje al danzón, que llama la atención sobre el Piquete Típico Cubano, una formación al margen del fervor promocional de los medios.

Imagen: La Jiribilla

Esa memoria que va atesorando Colibrí no pasa inadvertida para la crítica ni el público. Su apuesta cultural merece ser respaldada.

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