Tradición y cultura

Giraldo Piloto • La Habana, Cuba

La producción Todo está bien (la octava de Klímax), fue realizada inicialmente de modo independiente; es decir, que asumí, de manera personal, el costo de la misma. La llevé a Colibrí totalmente terminada. Enseguida ellos estuvieron de acuerdo en acogerla como producto de su interés y a nosotros nos alegró pues, como he dicho en otras oportunidades, no es un producto que otras disqueras hubieran podido asumir. Por otra parte, el trabajo que estaba haciendo la discográfica estaba más acorde con la idea del disco que el de otras casas discográficas.

Imagen: La Jiribilla

Fue una idea excelente, pues vimos en esta discográfica un apoyo que sabíamos que no íbamos a recibir de otros lugares. Para un músico, encontrar esa oportunidad y apoyo, sobre todo cuando el disco es un producto muy subvalorado hoy en el mundo, es una bendición. Sobre todo cuando sabemos que ese producto ya tiene resultados, nacional e internacionalmente; porque el repertorio que incluimos en este disco ya lo veníamos tocando en conciertos habituales en Cuba y en otros países de América y Europa. Les mostramos a los representantes de la discográfica algunos videos que hay en Internet de la agrupación, en los que se perciben estos resultados, por lo cual a la disquera le resultó muy fácil aceptarlo, porque no era un producto totalmente desconocido, y su funcionamiento ante el público estaba casi probado ya. De esa manera, Colibrí licenció nuestro trabajo, y nosotros estamos felices por eso.

En cierto modo, las tres disqueras importantes que hay en Cuba tienen un papel importante en el rescate de la música cubana. Lo que distingue a Colibrí es que ha acogido productos que, por determinadas razones, las otras discográficas no han asumido. Sin esta disquera, mucho talento y muchos discos importantes no hubieran salido al mercado, hubieran pasado inadvertidos justo en uno de los momentos en que más necesitamos que la música cubana sea acogida por los jóvenes, que en muchos casos se dejan llevar por la parte mercantil y populista de artistas que defienden música de otras latitudes. Eso hace que tanto el jazz cubano como la canción cubana, como la rumba, como la música popular bailable, sean géneros que se mantengan vivos en un mayor grado, y no necesariamente vistos desde el prisma de las otras discográficas cubanas, sino desde la posibilidad de creación que los mismos directivos de Colibrí logran ver en cada producción que aceptan. Es un vehículo más para promover nuestra tradición y nuestra cultura.

Aunque tiene cuestiones que mejorar ―como todas―, sí he notado en muchas producciones que su trabajo es muy serio, que ven el disco como un producto completo, que contiene mucho más que música.

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