Altavista, el precio de la irrelevancia

Miguel Ernesto Gómez Masjuan • La Habana, Cuba

La despedida de uno de los íconos de Internet en los años 90 fue la más simple y fría posible: en una simple línea, Yahoo anunció el final de Altavista, un buscador que se mantuvo entre los más utilizados en el mundo; pero que, casi 20 años después de su creación, era irrelevante.

Altavista surgió en diciembre de 1995 y su fundador, Paul Flaherty, decidió llamarlo de esa manera por su pueblo natal, Palo Alto, en California. La empresa Digital controló en sus inicios a este buscador que llegó a tener indexadas en sus bases de datos a 30 millones de sitios web, una cifra muy elevada para la fecha. En su primer año de funcionamiento, Altavista pasó de 30 mil a 2 millones de peticiones diarias y luego saltó a 80 millones. Google recibe hoy más de mil millones de solicitudes cada día; pero eran los 90 y Altavista lideraba el naciente mercado de las búsquedas online.

Imagen: La Jiribilla

La competencia ya era complicada en ese momento. Lycos, Excite, Webcrawler, Alltheweb, nombres que hoy quizá no signifiquen mucho para los internautas, luchaban por acaparar el mayor volumen de búsquedas. No obstante,  las cifras mostraban que, en 1999, Altavista era el buscador líder, al controlar el 11,4 porciento del mercado. Un año antes, había surgido Google y no pasó mucho tiempo antes de que el nuevo competidor, con sus nuevos algoritmos y modelos de negocios, tomara  la primera posición.

En 1998, el fabricante de computadoras Compaq adquirió a Altavista. El cambio de propietario no vino acompañado de una estrategia renovadora, así que el buscador comenzó su lenta caída y ya, en agosto de 2001, los datos indicaban paridad con Google, pues ambos tenían una cuota cercana al 10 porciento.

El descenso continuó y Compaq vendió Altavista a la firma Overture Services y, luego, Yahoo entró en escena, en julio de 2003, al comprar ese buscador y otro competidor, Alltheweb. Las adquisiciones asombraron al planeta Internet, porque Yahoo ya tenía un buscador propio; pero el desembolso de dinero, como suele suceder, era parte de la idea de los directivos del portal de aumentar su control sobre las búsquedas, pues aunque ambos servicios mantuvieron una supuesta autonomía, en realidad favorecían a Yahoo.

Durante los siguientes diez años creció la irrelevancia de Altavista. En 2011, los resultados que obtuvieran los internautas al utilizar ese buscador se mostraban en una página de Yahoo; además, el total de páginas vistas diariamente no superaba las 500 mil. En un reciente informe de la empresa de medición digital Comscore aparece que Google recibe hoy un impresionante 66,5 porciento del total de búsquedas, muy por delante de Bing, de Microsoft, con un 17,3 porciento y detrás marcha Yahoo, 11 porciento. Altavista ni siquiera fue tenida en cuenta en la investigación.

En medio de una gran reestructuración de los servicios de Yahoo, el anuncio del final de Altavista probablemente no haya tomado por sorpresa a nadie. La nueva directiva, encabezada por Marissa Mayer, se ha propuesto “revolucionar” a una empresa que corre el riesgo de quedar obsoleta. La estrategia parece estar dividida en dos momentos simultáneos: primero desembolsar millones de dólares en la compra de prometedores servicios, como la red de microbloggin Tumblr, Stamped para contenidos móviles, el servicio de videoconferencia On the Air, Alike para realizar sugerencias basadas en la localización, los selectores de contenidos Snip it y Summly, el editor de videos Qwiki y el administrador de correo Xobni. Al mismo tiempo, Yahoo se deshizo de 11 servicios que, según ellos, no eran rentables como alertas de RSS, Citizen Sports, Foxy Tunes…y Altavista.

“Meses atrás anunciamos un esfuerzo para afinar nuestro enfoque y proveer de experiencias a las vidas diarias de los usuarios. Como parte de ello terminaremos algunos productos para continuar creando otros que sean esenciales”, informó en un memorándum el vicepresidente a cargo de plataformas de Yahoo, Jay Rossiter. Ahora, cualquier internauta que coloque en su navegador la dirección www.altavista.com será redireccionado de manera automática hacia la página local de Yahoo.

Quizá el final de Altavista haya pasado desapercibido para muchos que no conocían a este buscador; pero su salida del mundo online la deberíamos analizar desde el punto de vista simbólico, porque representó una despedida — otra más— de aquella incipiente Internet de la que quedan, cada vez, menos “sobrevivientes”.

 

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