Entrevista con Yves Sheriff, director de casting
del Cirque du Soleil

Sol, dinamismo y juventud para el circo en Cuba

Paula Companioni • La Habana, Cuba

A mediados de la década de los 80 del pasado siglo, dos jóvenes artistas callejeros, Guy Laliberté y Daniel Gauthier, idearon un proyecto que durante un año actuaría por 11 ciudades de la provincia de Québec, Canadá, de forma paralela al tercer festival cultural denominado La Fête Foraine de Baie-Saint-Paul. Su nombre simbolizaba las cualidades que estos profesionales pretendían integrar a la propuesta: juventud, dinamismo y energía. Este proyecto, originalmente nombrado Le Grand Tour du Cirque du Soleil, dio paso al célebre Circo del Sol (también conocido como Cirque du Soleil en francés).

Esta propuesta adaptó el tradicional espectáculo circense a un nuevo enfoque teatral basado en los personajes y sin la presencia de animales. Estos factores lo consolidaron como el espectáculo iniciador del nouveau cirque o circo contemporáneo.

En la actualidad, el Circo del Sol cuenta con un total de 22 espectáculos exhibidos en 250 ciudades de los cinco continentes en los que ―con un montaje dramático que combina las artes circenses con el esparcimiento callejero― ofrece un repertorio de varios estilos provenientes de todo el mundo, cada uno con su propia temática e historias bien definidas. Los más de 5000 profesionales miembros de la compañía tienen como meta conectar a la audiencia con el arte escénico a través de la música en vivo y el uso de técnicas de actuación.

Como parte del 12 Festival Internacional de Circo en Verano Circuba 2013, se encuentra en la Isla Yves Sheriff, uno de los 12 cazatalentos del Circo del Sol y director de casting de la compañía, para impartir el Taller Internacional sobre Payasada.

Sheriff ―quien desde hace diez años trabaja con la compañía canadiense en la búsqueda de clowns, actores físicos, mimos contemporáneos y artistas callejeros para incorporar a los distintos espectáculos― realiza talleres y audiciones con la premisa de que “el clown es una persona que se equivocó al abrir una puerta. Él iba a su casa pero entró en un sitio distinto al que buscaba, por lo que se encuentra en un escenario que no es el suyo y tiene que salvar su vida de esta manera: cometiendo errores. Es un representante de lo ilógico”.

¿Cómo llega al Festival Circuba 2013?

El Circo del Sol ha venido algunas veces a Cuba. La última vez que viajé hasta aquí, hace como tres o cuatro años, hice audiciones para bailarines. Estamos en contacto con el Ministerio de Cultura y con los directores del Circuba, y este año queríamos participar porque consultamos la programación y no conocíamos a la mayoría de los acróbatas. Además, hay un concurso de clowns y, como esta es mi especialidad, quise venir para verlos. También pretendo establecer contactos con la red sudamericana de artistas circenses.

En el ámbito del Circuba 2013, impartió un Taller Internacional sobre Payasada ¿Cuál es el objetivo de este encuentro?

En anteriores ediciones, el Circo del Sol simplemente venía a ver lo que pasaba, a tomar informaciones y a hacer audiciones; pero ahora queremos compartir lo que sabemos hacer.

Para nosotros, dar un taller es la oportunidad de socializar nuestros saberes con las comunidades locales, a modo de intercambio. Tratamos de enviar el mensaje de que aunque seas del Circo del Sol, o seas de La Habana, de Argentina, o de cualquier ciudad, todos trabajamos en la gran familia del circo.

Como director de casting del Circo del Sol, ¿cuáles son sus criterios a la hora de seleccionar un clown?

Primeramente, buscamos perfiles físicos precisos; o sea, alguien grande, alguien de tal estilo... Pero todos deben tener un gran profesionalismo en tres sentidos: presencia sobre la escena ―lo que es bastante subjetivo porque algunas personas tienen una buena presencia y otras no, aunque no sabemos por qué―; precisión y proyección ―la mayoría de nuestros shows son para 2500 personas y necesitamos que de una manera muy clara puedan compartir lo que hacen con todo el público―; y que tengan originalidad en lo que hacen. Pero eso solamente se puede ver en una audición.

Las audiciones que hacemos duran un día completo y son múltiples ejercicios —un poco como el taller que hicimos aquí— para, al final de ellas, intentar convencer a los directores. Estas audiciones son filmadas y, de regreso a Montreal, hacemos un montaje de video y lo presentamos a los directores. Al ser director del casting, solamente escojo a los artistas que encuentro interesantes. Soy una especie de intermediario entre el artista y el director del espectáculo. Pero esto nos da una posibilidad más amplia para encontrar a aquellos que buscamos.

Por lo que he visto en el 6to. Concurso Internacional de Payasos “Erdwin Fernández in memoriam”, me doy cuenta de que debemos volver y hacer audiciones clowns en Cuba. En la visita anterior buscábamos artistas circenses; pero he podido mirar con ojos diferentes y examinar cómo podemos hacer para modificar un poco los números de aquí, de manera tal que funcionen en el Circo del Sol.

¿Cuáles características cree Ud. que distinguen a los clowns cubanos? 

El ritmo, porque siempre están bailando. Todo el circo cubano tiene esa onda de la música, que es bastante distintiva. El nivel acrobático también es alto, por las influencias de la Unión Soviética; y eso está bastante cerca de la manera en que nosotros trabajamos. Pero, más que todo, hay una onda multidisciplinaria, donde los acróbatas tienen que saber bailar y los clowns tienen que saber acrobacia. Eso es distinto.

Lo interesante es que continúan el folclor cubano y hacen un circo cercano al Nuevo Circo, porque tienen elementos de escenografías teatrales y desarrollan pequeñas historias en los actos. Es como un intercambio entre elementos folclóricos cubanos con una visión de todas las avenidas nuevas del circo. La exploración de nuevas técnicas es lo bueno de Cuba. Eso resulta muy atractivo para nosotros.

¿Tiene el Circo del Sol una de sus canteras en los artistas cubanos?

Sí. Cuando hicimos las audiciones tuvimos resultados muy positivos en cuanto a los acróbatas, los circenses y los bailarines que encontramos. Tenían el nivel que buscábamos.

Hay algunos cubanos en nuestra compañía; pero, por razones de contratos —la mayoría de las giras pasa por EE.UU.—, hay complicaciones que nos impiden escoger tantos cubanos como quisiéramos. Sin embargo, eso va cambiando, por lo cual es importante para nosotros tener un contacto acá.

¿Incluirá el Circo del Sol a Cuba como escenario de una de sus giras?

Sería divino. Siempre estamos pensando en eso. Mi opinión es que sería fantástico que en la próxima edición del Circuba vengan artistas del Circo del Sol para presentar uno o dos números. Venir con una gira sería fantástico porque pienso que les gustaría mucho acá.

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