A guitarra limpia: de año en año,
de canción en canción

El espacio A guitarra limpia, creado para la canción de autor, para la guitarra sin envejecer, ha teñido de poesía, de acordes siempre renovados, el patio de las yagrumas del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau: una y otra vez toman la escena trovadores, cantautores, músicos, poetas… no se descansa, porque no descansan la belleza y el milagro, porque no descansa quien se desvela por aprehenderlos.

Múltiples, variadísimas, han sido las propuestas preparadas por los centropablianos durante este año para aquellos que disfrutan encontrar en la canción fragmentos de la propia vida, de la propia experiencia. Recordemos aquel concierto, Guitarra latinoamericana (29 de septiembre), del virtuoso argentino Víctor Pellegrini, seguro, preciso e inspirador en su ejecución de “Canción triste”, de Carlos Fariñas; “Alfonsina y el mar”, de A. Ramírez o de “Alegrías”, de T. Pazmiño. O la presentación de los camagüeyanos Saulo Antonio, Máximo Rolando, Reynaldo Rodríguez y Ebenezer Semé, quienes desde elaborados temas y complejos arreglos mostraron las posibilidades infinitas de la trova; como destacara Yoan Manuel Pico: “En los textos encontramos el lirismo y la fuerza de nuestra más excelsa tradición trovadoresca”.

A guitarra limpia también, aunque no precisamente los últimos sábados de cada mes, llegaron a La Habana, se apoderaron de la Sala Majadahonda para hablar de amores y cotidianidades otras, la cantora peruana Miryam Quiñones (21 de octubre) con un variado repertorio que desbordó ternuras tras nueve años de su primer intercambio con el público cubano, y el cantautor español Rafa Bocero (16 de octubre), quien con Silvio Rodríguez como referente y un recorrido por distintas provincias del país a sus espaldas, no tardó en compartir un manojo de entrañables canciones.

Noviembre recibió la milonga, la chacarera, el candombe y la lírica del argentino Raúl Carnota, considerado uno de los autores y compositores más importantes de la nación sudamericana, quien llevó su música en Trinidad y Santa Clara para desplegar, en la Sala Majadahonda, Runa (hombre en quechua), su último fonograma, que remite al ser como unidad, origen y proyección (16 de noviembre). Igualmente, de la Argentina llegó la folclorista Verónica Condomí junto con Pedro Fraguela y, para estar cerquita, como había querido, “de los ojos y el corazón de los cubanos”, cantó, con voz de ángel  “Por si mañana no vuelo”, del trovador cubano José Antonio Quesada (2 de noviembre).

Con-ciertos nagües compartieron los espectadores para actualizarse sobre la trova que defienden jóvenes cantautores del Oriente del país y continuar el espacio Cuerda joven (23 de noviembre). Ramón David y Frank Martínez, del municipio santiaguero de Contramaestre; Manuel Leandro, de Holguín; Jorge Noel Batista, de Santiago de Cuba y Audis Vargas, de Guantánamo, fueron los protagonistas de esta tarde de descubrimientos, que el poeta y cineasta Víctor Casaus consideró como de “crecimiento, auge y consolidación de los lenguajes de trova, la nueva trova o la canción contemporánea, nombres posibles de una manifestación de la cultura que no se apaga ni se siente abatida, pese a su falta de reconocimiento”.

El sábado 22 de diciembre el siempre telúrico trovador Santiago Feliú, marcado por la pasión y el desenfado, festejó los 14 años de A guitarra limpia —escenario que inauguró con sus canciones en 1998— con el concierto Ay, la vida a piano y guitarra, jornada de “reencuentro y confirmación de este espacio cultural, sistemático y cambiante, poético e indagador, comprometido y arriesgado, como debieran ser todas las instancias de nuestra vida social, es decir de nuestras vidas”, según resaltó Casaus.

Pocos días antes, los argentinos Julia Zenko y Luis Gurevich habían tomado el patio de las yagrumas (21 de diciembre) con “Fogata de amor”, de Víctor Heredia; “Gracias a la vida”, de Violeta Parra; “Barco quieto”, de María Elena Walsh; “Te recuerdo, Amanda”, de Víctor Jara, para dejar en la audiencia la certeza de haber compartido en un instante, en una inflexión de voz, en un arreglo novedoso, el sabor, las temáticas, los desvelos de una generación.

Abría el año de A guitarra limpia el trovador Ricardo Gómez Fortes (Richard), acompañado de David Hernández Álvarez, Eric Méndez, Norge Batista y Jessica Méndez, con el recital Testimonio (26 de enero), que devino recorrido por algunas de sus más de 200 composiciones. En tanto, las buenas sorpresas no cesaron en febrero: un grupo de cantautores (Vicente Feliú , Silvio Alejandro, Eduardo Sosa y Tony Ávila, entre ellos) acompañaron las múltiples presentaciones de Ediciones La Memoria en la Feria Internacional del Libro de La Habana y la cantora argentina Liliana Herrero, de regreso de Santa Clara, Trinidad y Matanzas, de compartir escenario con Roly Berrío o el Dúo Cofradía, en confabulación con la banda Nueva, devolvió al público cubano esbozos de lo aprendido en estos intercambios hermosos de música, ritmos y poesía.

Marzo encontró al Centro Pablo en Santiago de Cuba, recibiendo la distinción del Festival de la Trova Pepe Sánchez, que tuvo lugar en esa geografía del 19 al 24 de ese mes, pues, en palabras de Eduardo Sosa, la institución deviene “trinchera fundamental para la defensa de la trova”.

Mientras, con mágicas presencias aconteció el homenaje al proyecto cultural Ojalá (24 de marzo), en lo que resultó “un estímulo a la parte más honda de nosotros mismos”, al decir de Silvio Rodríguez: emociones y reflexiones entrecruzaron la velada a partir de las propuestas de Jennifer Almeida e Ivette Letusé, finalistas del Premio de Creación Ojalá 2010 Rubén Martínez Villena.

Historias acústicas a cargo de Frank Delgado bordaron un A guitarra limpia muy especial (30 de marzo) donde ironía, humor e ingenio dejaron ver al músico heredero de una rica tradición que, sin embargo, no renuncia a la “visión cuestionadora, compleja y crítica que la cultura y la sociedad necesitan”, como subrayara Casaus. Cerrando marzo y durante los primeros días de abril, el dúo trovadoresco matancero de Lien y Rey, junto al investigador y crítico Jorge R. Bermúdez, desandaron escenarios de Suiza para apartar diferencias idiomáticas, geográficas y culturales: públicos diversos disfrutaron de la música cubana interpretada por la agrupación de pequeño formato, en tanto Bermúdez dialogó sobre el diseño gráfico nacional.

Una experiencia similar tuvo lugar durante la Feria del libro de Antofagasta FILZIC (25 de abril al 5 de mayo), con la participación esta vez, igualmente invitados por el Centro Pablo, de la editora Xenia Reloba y el trovador Ariel Díaz, quienes acercaron a tierras chilenas el quehacer editorial de la institución habanera, su labor constante en el rescate de la canción trovadoresca.

Con un trabajo vocal significativo y una notoria búsqueda de novedad, según escribió la periodista Isis María Allen, dejó su estela de canciones, no queden dudas, A guitarra limpia, la banda Polaroid, con el concierto Cameos de la suerte (27 de abril), durante el cual llamaron la atención la seriedad y dedicación de los talentosos jóvenes liderados por Juan Carlos Suárez, quien saldara de este modo una deuda consigo mismo, con su obra, como diría María Santucho, coordinadora del Centro.

Un poco de Los líos de Lía, esos que muestran con sistematicidad, sin cansancios, en la ciudad de Trinidad la magia de la canción de autor, trajeron a Muralla Nro. 63 Liamer Llorente (Lía) y Eusebio Ruiz (Pachy) desde el Dúo Cofradía: con frescura y desenfado formidables se presentaron, Corriendo las cortinas (29 de junio), para hablarnos a través de sus composiciones del respeto por la canción trovadoresca en una Cuba profunda, de lo necesario de poner en las nuevas generaciones el gusto por contar en la canción.

Cierra este recorrido por lo que ha sido A guitarra limpia en el Centro Pablo, la referencia al último de estos encuentros, dedicado al cumpleaños de Sara González, que tuvo como anfitrión al camagüeyano Reynaldo Rodríguez Martínez (13 de julio), quien compartió el tema “Un hombre se levanta” de Silvio Rodríguez, que popularizara Sara a través de su manera particularísima de interpretar.

Pero no termina, por supuesto que no, la labor de la institución en la promoción y visualización de la canción inteligente, conmovedora, que realiza la crónica de una realidad social. Entre las presentaciones inminentes del segundo semestre se encuentra el concierto del joven trovador matancero Rey Montalvo, acompañado de acciones plásticas en el patio de Muralla. Un merecido homenaje a Marta Valdés, quien recibió el Premio Pablo dos años atrás, traerá al patio de las yagrumas a diferentes músicos que han hecho suyas las canciones de la prestigiosa compositora, para demostrarle el cariño y la admiración que tantos le profesamos. Durante el mes de noviembre la cantora argentina Teresa Parodi, invitada por el Centro, visitará diversas provincias del país, acompañada por sus músicos, para regresar a La Habana con un gran concierto en el patio del Centro Pablo y celebrar, junto con otras acciones, el aniversario 15 de A guitarra limpia.

La guitarra es la guitarra sin envejecer, dijo el poeta, y en Muralla Nro. 63 no se descansa por demostrarlo una y otra vez: porque no descansan la belleza y el milagro, porque no descansa quien se desvela por aprehenderlos.

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.

Más información sobre opciones de formato