Sesenta Moncadas

Aurelio Alonso • La Habana, Cuba

Recuerdo que hace un año reflexionaba yo acerca de cómo el legado del Moncada volvía a convertirse para los cubanos en inspiración de audacia y valor, no solamente ya ante el llamado de las armas, sino ante la urgencia de rediseñar nuestra economía, nuestro socialismo, que en dos décadas de azarosa desconexión de un marco internacional propicio y estable, se había colocado en un estado verdaderamente crítico. Sería difícil exagerar la medida en que la presencia del Moncada ha sido —y es— significativa en tiempos como este.

Los acontecimientos que marcan la historia de un pueblo no pueden ser comprendidos a través de explicaciones centradas en la mera descripción de los hechos, y ni siquiera en su