Gracias por siempre

Regina Balaguer • Camaguey, Cuba

27 de julio de 2013, 3 y 30 de la tarde aproximadamente. El timbre del teléfono irrumpe en el silencio de mi habitación, al contestar ya presiento que lo que voy a oír no es nada agradable, una voz temblorosa me  dice: “Acaba de morir el maestro Fernando Alonso”. No puedo creer lo que oigo, de momento no asimilo la noticia, no puede ser cierto. Y es que a pesar de saber que la muerte es parte de la vida, en nuestro subconsciente, creemos  que determinadas personas tienen el don de la inmortalidad y que siempre estarán ahí, cerca nuestro para enseñarnos el camino. No es hasta ese hecho concreto que es la muerte física, que nos damos cuenta, también son humanos y como todos nacen y mueren.