A tiempo con Cubadebate

No soy periodista de profesión así que, en mis consideraciones a propósito de los primeros diez años de existencia de Cubadebate, se mezclarán la euforia del lector, el aprecio siempre creciente de las posibilidades que la dinámica de esta publicación ofrece tanto a mí, en calidad de colaboradora, como a esas dos vertientes que se abren tan pronto el escrito entra en la red: por una parte, quienes —simplemente— leen, asimilan, piensan y guardan para sí el resultado de esas operaciones y, por otra, aquellos que se animan a emitir pareceres, valoraciones, reclamos, acuerdos y, en no pocas ocasiones, discrepancias, gracias a las posibilidades que ofrece el com