Rayuela de Julio Cortázar cumple 50 años

Viernes, 16 de Agosto y 2013 (2:46 pm)

Argentina celebra el 50 aniversario de la publicación de Rayuela, la novela emblemática del escritor argentino Julio Cortázar, con el lanzamiento este viernes del Año Cortázar 2014 al cumplirse el  año próximo un siglo de su nacimiento.

Rayuela, la innovadora obra de Cortázar que salió a la luz el 28 de junio de 1963 y fue traducida a 30 idiomas, es considerada una obra central del ‘boom’ latinoamericano y fue incluida por el diario español El Mundo entre las 100 mejores novelas en este idioma del siglo XX.

Bocetos, dibujos y fragmentos de esta mítica novela, un famoso retrato de Cortázar (1914-84) de la fotógrafa Sara Facio, y más de 30 primeras ediciones  de libros de este autor que revolucionó la literatura latinoamericana, integran  la muestra Rayuela 50 años, que se inaugura este viernes en Buenos Aires,  dijo a la AFP la curadora Liliana Piñeiro.

La exposición, que podrá verse hasta el 10 de julio en la sede del estatal canal 7, propone también un espacio dedicado a La raíz del ombú, una historieta escrita por Cortázar e ilustrada por el artista plástico Alberto Cedrón, quien relata en un documental el extraño proceso de su creación.

Tres formas de leer “Rayuela

Rayuela tiene la originalidad de que su autor propone tres maneras de leerlo: de forma tradicional desde la primera a la última página, saltando y alternando capítulos según un “Tablero de dirección”, o como “el lector lo desee”, una posibilidad que también exploró en su obra 62 Modelos para armar,  editado en 1968.

“Cortázar abrió la novela en lengua española a una larga tradición de renovadores, sería imposible pensar la novela argentina o latinoamericana sin  esa vía abierta por él”, estimó Graciela Speranza Crítica, narradora, doctora  en Letras y  docente en la Universidad de Buenos Aires.

Speranza dijo que “el lector de Rayuela tiene la experiencia gráfica de perderse en el laberinto, esa posibilidad de pasar de una tradición a otra, de  una cultura a otra, de un espacio a otro”.

El famoso bar London City, a cien metros de la histórica Plaza de Mayo, donde Cortázar escribió y situó su novela Los Premios, publicada en 1960, no  quiso quedarse afuera de la celebración, constató la AFP.

Quienes este viernes se sientan a tomar un café o a comer en esa tradicional confitería de Buenos Aires, tendrán en sus manos un folleto para turistas en el que se sugiere al comensal que en la mesa donde está comiendo puede estar flotando el fantasma literario de Cortázar.

La muestra oficial sobre Rayuela es además el marco elegido para presentar el Año Cortázar 2014, que homenajeará al también autor de Bestiario  (1951) y El Libro de Manuel (1973), entre una treintena de títulos, al  cumplirse el 26 de agosto del año próximo el centenario de su nacimiento en  Bruselas, Bélgica.

Exposiciones de fotografías, jornadas internacionales de literatura, un concurso de guiones y videojuegos y la edición de un libro de historietas, entre otras propuestas, serán organizadas por la secretaría de Cultura junto con la Televisión Pública, el Museo Nacional de Bellas Artes, la Biblioteca Nacional y el Museo del Libro y de la Lengua, para celebrar el aniversario de  su natalicio.

“Una novela de ruptura”

En la Feria internacional del libro de Buenos Aires de este año, se llevó a cabo un curso gratuito sobre Rayuela, a cargo del escritor Mario Goloboff (autor de Cortázar. La biografía) en el que se hizo hincapié en el proyecto  del literato argentino de “crear una novela de ruptura y en los procedimientos  para llevarla a cabo”.

Hijo de padres argentinos, Cortázar llegó a Buenos Aires a los cuatro años, pasó su infancia en la ciudad de Banfield, en la periferia sur de la capital,  se graduó de maestro en una escuela pública porteña y trabajó como docente en  varios pueblos de Argentina, sin poder terminar sus estudios universitarios por  razones económicas.

En 1951, se instaló en París donde trabajó como traductor independiente de la Unesco y siguió escribiendo, sin perder sus vínculos con los movimientos políticos y creativos latinoamericanos.

En los años 1960, Cortázar fue un admirador de la revolución cubana y a finales de los 1970 simpatizó con la revuelta sandinista en Nicaragua, a la que  donó los derechos de su libro Los autonautas de la cosmopista, escrito en  colaboración con su esposa Carol Dunlop y editado en 1983, poco antes de su  muerte el 12 de febrero de 1984 en París, donde su tumba en el Cementerio de  Montparnasse es una atracción para miles de turistas.

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