Ismael Serrano:

Militante de la memoria

Kaloian Santos Cabrera • Buenos Aires Province, Argentina

Imagen: La Jiribilla

Ismael Serrano —una especie de ese hombre extraño del que habla Silvio en la canción de igual título— es un tipo que, centrado en tiempos convulsos, no se cansa de sembrar utopías. Él es consciente de que con sus canciones, con la música, con su oficio de trovador, no va a cambiar el mundo pero que sí puede establecer vínculos, ser un punto de encuentro para entender que no estamos solos y que cada ciudadano tiene la capacidad para “influir en la realidad en tanto y en cuanto sea capaz de demostrar esas complicidades entre unos y otros”.

Así lo hizo sentir el cantautor madrileño en el Teatro Municipal Coliseo Podestá, en la ciudad de La Plata (Argentina), donde subió al escenario en beneficio de los afectados por las inundaciones provocadas por las lluvias en abril de este año, las que arrastraron a medio centenar de seres humanos a la muerte y provocaron disimiles pérdidas materiales en esta ciudad rioplantense.

A pedido del propio artista, la ayuda recaudada en este recital no fue monetaria. Por intermedio de la Fundación Obra del Padre Cajade, cada entrada fue canjeada por una frazada nueva de dos plazas. Dicen que hasta el protagonista del concierto donó una. Del mismo modo las personas que trabajaron en esta presentación lo hicieron sin recibir retribución económica alguna.

A Ismael Serrano “no le gusta dar plata” y por eso “pensó en algo que valga lo mismo que la entrada, y una frazada de dos plazas está en ese precio”. Había comentado en una entrevista en la radio local, Daniel Cajade, Presidente del Hogar de la Madre Tres Veces Admirable Obra del Padre Cajade quien, además contó que “el contacto con Ismael viene de hace muchos años: en la Obra del Padre Cajade, se habían hecho algunas marchas de protesta en los años noventa y pico, con Joan Manuel Serrat en La Plata”.

Imagen: La Jiribilla

En concierto

Por espacio de tres horas y con unas pocas lámparas con luces tenues como escenografía, estuvo Ismael Serrano en escena para regalar gran parte de su obra. Sus canciones, acompañadas solamente de la guitarra y el virtuosismo de su compañero de rutas Jacob Sureda al mando de los teclados y sintetizadores, bastaron para sentir que fue poco el tiempo.

Desde el inicio, a golpe de canciones y reflexiones, Ismael trasmitió lo imprescindible de creer en las utopías como constantes motivos irreverentes que nos hagan avanzar por una ruta donde es primordial la conciencia colectiva. Por eso comenzó hablando de la necesidad de involucrarse socialmente en el día a día, de cantar por los damnificados de un desastre como el ocurrido en La Plata y de homenajear a “esos millones de personas que buscan un lugar y reivindican su derecho al trabajo” en medio de la crisis.

Ismael siempre tuvo claro su sendero: el de los trovadores. Y torció su rumbo como estudiante de Física porque admira la “fuerza y capacidad por retratar esa poesía que no siempre somos capaces de ver. El empeño por retratar la épica presente en nuestro día a día”, como advirtió guitarra en mano.

Es quizá por su constante compromiso que abrió con el tema “Despierta” donde, en uno de sus estribillos afirma “que el destino no parió la miseria en la que duermes, / nació de las voluntades de mil hombres y mujeres, / que nada está escrito para siempre”. Esta una canción —que perteneciente al CD Todo empieza y todo acaba en ti— es interpretada junto a Silvio Rodríguez en una edición especial publicada este año.

Luego los temas nuevos como “Te odio” o “Te debo una canción” los fue intercalando entre los títulos más conocidas como “Ya ves”, “Podría ser”, “Ahora”, “Dónde estarás”, “Amores imposibles”, “Cien días”, “Vine del Norte”, “El virus del miedo”, “Recuerdo”, “La pareja extraña” y “Caperucita”, entre otros.

Parada obligada —y pico máximo de emoción en la noche— lo fue “Papá cuéntame otra vez”, una declaración de principios compuesta con su hermano Daniel cuando tenía 18 años.

“Es una bronca generacional”, sentenció Serrano sobre este himno al tiempo que arpegiaba los primeros acordes y, acto seguido explicaba que es “una bronca a la generación de mis padres por el fracaso del mundo en el que vivíamos. Era un reproche desde la impunidad que me otorgaba mi cándida juventud”.

Aclaró que “no se puede cantar esta canción desde la misma perspectiva con casi cuarenta años, porque también es responsabilidad de mi generación el mundo en el que vivimos. Y nuestros padres al menos tienen un relato que contar. Nosotros aún tenemos que construir el nuestro”. Mas, confesó seguir cantando este tema “con la misma ilusión, conservando los sueños y la fe en las utopías”, pues “primero, porque milito en la memoria. Así me educaron: no desde el rencor ni de la nostalgia sino desde la certeza que, la memoria, nos ayuda a construir lo indispensable para enfrentar lo que nos viene. Y segundo en reconocimiento de mucha gente que, después de tanto tiempo, aún sigue al pie del cañón tratando de cambiar las cosas”.

Pero no fue el final. Como es ya habitual en sus presentaciones, ante el reclamo del público, Ismael Serrano salió un par de veces más al escenario. De este modo satisfizo hasta al más exigente de los presentes pues, por si fuera poco, en distintos momentos de la presentación regaló hermosas versiones como “Muchacha ojos de papel” (segundo corte de Todo empieza y todo acaba en ti), del argentino Luis Alberto Spinetta; “El hombre extraño”, de Silvio Rodríguez y “Contigo”, de su compatriota Joaquín Sabina.

No faltaron ni los fervientes aplausos ni los piropos que, durante toda la noche, fluyeron desde el público femenino. “Juro que un día de estos me da un infarto aquí arriba”, dijo entre risas y retomó enseguida.

No podía ser más coherente este concierto que, a su vez, inaugura la gira de Serrano este año en Argentina (un periplo extenso que durará hasta noviembre y lo llevará a visitar desde las grandes urbes hasta lugares lejanos como Ushuaia, la ciudad más al sur del continente americano).

A los ya imprescindibles temas de Serrano se suman los de la nueva entrega de Todo empieza y todo acaba en ti, un fonograma con intensos versos que, en medio del caos, nos recuerdan amar pero, y sobre todo, nos incita a “tomar conciencia en lo que respecta a nuestra capacidad para influir en la realidad: en la realidad futura, en la realidad política, en la realidad inmediata”.

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