HiperRayuela

R. A. Hdez • La Habana, Cuba

La primera edición de Rayuela cumple 50 años y existen disímiles derroteros para asociar a su autor, Julio Cortázar, con el hipertexto, cualidad esencial del medio Internet.

Nos adentramos en una sociedad dominada por la acumulación de la información y la tecnología. Las distancias reales se deforman en la virtualidad. El ser social se apropia de un universo matricial recreado por sus relaciones virtuales. Cambia la manera de ver el mundo y (d)escribirlo. Cambia el modo de hacer literatura.

Un libro establece un principio y un final a semejanza de la trayectoria de la civilización humana. Los autores tradicionales sugieren estructuras y maneras de escribir históricamente signadas por la continuidad en el proceso de una lectura única, invariable y desde un sentido unilateral: desde la primera hasta la última página. En ese ámbito, la creación literaria para el medio digital no se despega aún del modelo escrito y de su posterior volcado hacia nuevos soportes.

¿Se puede “pensar” al libro moderno a través de un nuevo proceso de creación que explore las posibilidades estructurales y formales del nuevo medio hipertextual y que permita al lector elegir diferentes caminos de lectura? Hablamos del fin de la escritura lineal ante una nueva era audiovisual, hablamos de la llegada de un nuevo modelo que transforma el ejercicio de la lectura, lo que algunos han dado en llamar “La Nueva Alejandría”.

De este modo, están surgiendo una serie de obras llamadas hiperficciones. Se trata de una literatura experimental que explora las posibilidades de la nueva manera de narrar –hipertextual y no secuencialmente, alternativa a la narración propia de la novela clásica.

<a href='http://www.epoca2.lajiribilla.cu/temas/rayuela' title='temas/rayuela'>Rayuela</a>
Versión dinámica para leer Rayuela en la web. Autor: Santiago Ortíz
 

Esta independencia de autoridad en relación con el libro tradicional hace que se busquen referencias hipertextuales en los textos producidos para el formato impreso. Así, Rayuela, de Julio Cortázar, se acerca al principio de novela hipertextual en la que el autor rompe con todo lo conocido y se decide a hacer deambular a personajes y lectores por las páginas de su obra. Incita a un juego propio de una lectura otra y sus páginas pueden leerse en la forma que uno prefiera y construir caminos a libre albedrío.

El hipertexto no es un hallazgo moderno nacido con la evolución de las tecnologías, ni un discurso anticivilizatorio que pretende anular la cultura en su concepto más ortodoxo. Existe desde la mitología griega hasta los cantares medievales y las novelas contemporáneas.

El razonamiento humano desde el punto de vista de la investigación científica, histórica o social suele ser irremediablemente lineal; pero cada uno de nosotros tiene un día a día de zapping mental, de “pensamientos hipertextuales” en ámbitos disímiles.

En el caso del hipertexto en la ficción, se hace uso de lo aleatorio, pero se coloca además bajo el paradigma del azar. El lector es invitado a recorrer de forma no lineal los fragmentos escogiendo según su decisión los enlaces activables que han sido puestos a su disposición. Lo aleatorio cuestiona, entonces, las posiciones del autor y del lector.

El hipertexto muestra una dimensión tecnológica que, del mismo modo que el libro es considerado como tecnología, presenta lógicas de organización y rasgos constitutivos propios, y por otro lado despliega una dimensión metafórica que se expresa en modelos de comunicación, de pensamiento y de lectura. Es esta dimensión metafórica la que adquiere el hipertexto en la novela de Cortázar.

Aceptamos mayoritariamente la aplicación tecnológica del hipertexto en un ámbito digital donde se aplica su “materialidad” por excelencia, pero fuera del perímetro de la pantalla de la computadora adquiere esa otra dimensión simbólica, figurativa.

El escritor argentino nos advierte sobre Rayuela que “a su manera este libro es muchos libros…”. Bajo un tablero de dirección –como guía el propio autor– los laberínticos caminos en Rayuela nos conducen a través de hipertextos. Somos inducidos por una articulación entre los capítulos interactivos que componen la(s) trama(s) de la obra y de sus propuestas estéticas reflejadas en una búsqueda constante de recursos expresivos.

Esto convierte al lector en protagonista y autor de su propia narración, abandonando su rol de espectador pasivo: resinificando los contenidos.

El “hiper-lector” reflexiona en un arranque inusitado de autodeterminación sobre esta reconversión de la novela-tradicional a la novela-abierta-interactiva-hipertextual con esquemas y apuntes personales a manera de mapas conceptuales y esto le permite enlazarse con cualquier otro texto dentro o fuera de la propia novela. Todo esto supone un nuevo proceso artístico para la lectura, donde se rompe la secuencialidad de la narración tradicional por una asimilación no lineal, aleatoria o caótica.

Se convierte al libro en un juguete del azar, en un “artefacto” para cambiar el destino del argumento. Utilizamos el procedimiento instintivo de buscar entre las páginas el capítulo siguiente, buscando erradicar la linealidad del relato. O para decirlo mejor: erradicar la linealidad de la lectura del relato, actos que no son necesariamente equivalentes. Cambia el dispositivo real, el momento empírico de la lectura tradicional y leer Rayuela se convierte en una especie de juego literario con el “libro-artefacto”.

Por ello, se considera a Cortázar como precursor de la literatura hipertextual. Los enlaces cortazianos conforman en su literatura un arquetipo multilineal organizado alrededor de las formas tradicionales del argumento.

El argentino recreaba lo que hoy define el investigador Hugo Pardo como “literaruta” (No es un error tipográfico, sino una ruta guiada de literaturas). La complejidad de este proceso creativo se le debe atribuir a sus (in)conscientes referencias narrativas, entiéndase referencias hipertextuales externas, producto de un enorme bagaje literario cultivado desde la infancia y de una vasta imaginación de universos interrelacionados.

Julio Cortázar cultivaba con el hipertexto la profundidad narrativa. La versatilidad era una de sus virtudes, y para entenderlo, se necesita de un lector comprometido.

"El libro es una forma lenta de intercambio. Es un modo de temporalidad que concibe la comunicación pública no como acción sino como reflexión. De hecho el libro sirve precisamente para retrasar la acción, para acrecentar la diferencia temporal entre pensamiento y acción, para crear un espacio para la reflexión y el debate” [1].

En la mayoría de las ficciones, cada vez que un personaje se enfrenta a diversas alternativas, selecciona una y elimina otras; en Rayuela se puede optar simultáneamente por varias. Cortázar crea así diversos porvenires, diversos tiempos que proliferan y se bifurcan.

La forma de narrar propone, a partir de saltos e interrupciones en el argumento principal, un recorrido por caminos alternativos. Resulta inevitable para el autor de Rayuela escribir sin dichas asociaciones, su universo hipertextual se lo impone y utiliza este recurso con una sintaxis propia que convierte la lectura en múltiples lecturas.

Se han desarrollado varios intentos por acercar aún más la novela a la Red de redes. Hace algunos años se implementó un proyecto llamado Rayuel-o-matic Digital Universal que buscaba construir una versión electrónica del libro de Julio Cortázar a la escala de la WWW. Al navegar por los contenidos en la web percibimos un recorrido semejante de búsqueda al que nos propone la “hiperhistoria”. Tras cada elección se construye un laberinto, y es en este proceso de indagación donde se manifiesta el significado de la obra, su “corriente subterránea de sentido”.

Otro de los proyectos propone en una representación digital de Rayuela, una versión dinámica en la que el lector se sumerge en un mar de ondas matemáticas cuyos nodos representan los capítulos, pudiéndose leer estos y saltar o no a los consecutivos y precedentes de acuerdo al mapa de enlaces. Las líneas, precisamente, unen estos caminos hipertextuales de manera gráfica.

Pero, si el hipertexto es la herramienta central del medio Internet, la saturación informativa es su consecuencia no deseada. Se afirma que en la Red está “todo”, o “casi todo”, pero ¿dónde encuentro –y selecciono- lo que verdaderamente necesito? ¿Cómo intervengo frente a contenidos con enfoques tan heterogéneos?

Como afirma el teórico del diseño Tomás Maldonado: “Frente a la prodigiosa cantidad de informaciones que lo alcanzan, no todas fiables o verificables, el ciudadano está destinado a reaccionar, antes o después, con un creciente desinterés e incluso con intolerancia hacia la información. Porque, a fin de cuentas, en los recovecos más escondidos de la opulencia informativa se oculta la indigencia informativa".

También desde Rayuela, esa obra inmensa que atraviesa por su medio siglo, Cortázar intenta respondernos: “La tecnología le ha dado al hombre máquinas que lavan las ropas y la vajilla, que le devuelven el brillo y la pureza para su mejor uso. Es hora de pensar que cada uno de nosotros tiene una máquina mental de lavar, y que esa máquina es su inteligencia y su conciencia; con ella podemos y debemos lavar nuestro lenguaje de tantas adherencias que lo debilitan. Sólo así lograremos que el futuro responda a nuestra esperanza y a nuestra acción, porque la historia es el hombre y se hace a su imagen y a su palabra."[2]


Bibliografía

Internet: La nueva Biblioteca de Babel. Publicado en Educar   
http://recursos-internet.blogspot.com/

Rayuela como red hipertextual. De Javier Ramos        .
http://javier-ramos.blogspot.com/

El visionario que anticipó Internet. Diario El Clarín. Junio, 2008          

Rayuela” un hipertexto adelantado, por Amílcar Romero      
http://eroxacourthes.wordpress.com/

 

Notas


[1] Carla Heese, en Nunberg, p. 32 (1998)

[2] El poder de las palabras. Conferencia de Julio Cortázar, Madrid (1981)

 

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