Enredos

Bezos y cambios para el Washington Post

Miguel Ernesto Gómez Masjuan • La Habana, Cuba

La publicación de los Papeles del Pentágono, la cobertura al escándalo Watergate, la revelación del programa de espionaje masivo de la administración Obama, entre otros hechos, convirtieron al diario The Washington Post en uno de los medios locales más prestigiosos en EE.UU.

Durante ocho décadas, ese periódico estuvo controlado por la familia Graham, pero, al igual que tantos otros medios, entró en problemas económicos y esto provocó dos grandes cambios: la venta del diario al magnate Jeff Bezos, propietario del sitio de ventas online Amazon, y la instauración de un muro de pago para acceder a los contenidos de la versión online.

El modelo económico del Post, como el de muchísimos medios, fue golpeado fuertemente por la crisis. Disminuyeron los ingresos por publicidad, pues los anunciantes locales pagaban menos o, sencillamente, preferían colocar el dinero en la “competencia”, como el sitio web Politico.com, que también tiene una tirada impresa en la capital estadounidense. Además, ante la multiplicidad de fuentes de información por el avance de las nuevas tecnologías, el Post perdió a no pocos lectores. Entonces llegaron los recortes en una plantilla que todavía supera los 2000 profesionales.

Todos estos elementos propiciaron la entrada en escena de un hombre que no sabe mucho de periodismo, pero sí ha demostrado ser muy hábil para los negocios: Jeff Bezos tiene una fortuna de 25 mil millones de dólares y está considerado uno de los empresarios más ricos del mundo. Por el Post pagó 250 millones y, como lo hizo a título personal, el diario no formará parte de Amazon.

De acuerdo con Bezos, el Post es una “institución importante” y, en una carta abierta a los trabajadores del diario, declaró que estaba comprometido a mantener los valores del periódico, pero que emprendería aquellos cambios necesarios para tener éxito en el universo digital. 

Un muro para las noticias

Ante la crisis de su modelo económico, no pocos medios de comunicación han encontrado en el cobro por el acceso a contenidos online una vía factible para mejorar su situación financiera. En la actualidad, más de 300 diarios estadounidenses trabajan con muros de pago y ya no son raros los casos en que las ediciones online sostienen a las impresas. A comienzos del siglo XXI, quizás pocos previeron este cambio radical.

Un año atrás, Donald Graham —el último miembro de la familia Graham que controló al Post— había asegurado que no tenía sentido instaurar un muro de pago; pero el éxito obtenido por las plataformas de rivales como The New York Times (NYT) y The Wall Street Journal, así como la llegada de Bezos tal vez hayan impulsado la modificación.

El NYT solo permite a los internautas leer 10 artículos mensuales de manera gratuita. En un inicio hubo muchas dudas sobre la factibilidad de esta medida (¿quién pagaría por un contenido que, supuestamente, podía encontrar libre de costo en otro sitio?); sin embargo, en 2012, el editor del NYT reconoció que el diario había obtenido más ingresos por la circulación de sus publicaciones que por publicidad; mientras, The Financial Times tiene más suscriptores a su edición online (328 mil) que a la versión en papel (240 mil).

Una posible explicación a este fenómeno podría ser que las personas, aunque cada vez se informen más a través de las redes sociales o medios alternativos, continúan acudiendo a los medios con más tradición, porque, a pesar de los escándalos y la pérdida de credibilidad, todavía les reconocen determinada legitimidad.

La situación en Gran Bretaña es similar. El controvertido magnate Rupert Murdoch fue el primero que instauró el muro de pago para sus periódicos del ahora grupo News International; aunque fue más radical, porque ese sistema no incluía el acceso gratuito a ningún contenido. The Times, Sunday Times y The Sun —el tabloide más vendido en el Reino Unido— cobran a los internautas; sin embargo, otros, como The Guardian (en el centro de la polémica por las presiones de Downing Street para cancelar la publicación de informaciones brindadas por Edward Snowden) o The Independent mantienen la gratuidad de sus versiones online

El muro de pago del Washington Post online es similar al de otros medios, aunque se diferencia en varios aspectos. El acceso a la portada y a los videos seguirá siendo gratuito; además, cada internauta podrá leer, también libre de costo, hasta 20 artículos mensuales. A partir del número 21 tendrá que comprar el paquete propuesto por los directivos: 9,99 dólares por todos los contenidos del diario, más la aplicación para dispositivos móviles y 14,99 dólares por un paquete más completo, que incluye el acceso a todas las aplicaciones desarrolladas por el periódico.

Este muro también puede “saltarse”: si los internautas llegaran al artículo del Post a través de un buscador o mediante un enlace compartido en redes sociales, entonces la lectura de ese contenido no contaría para el listado de 20 materiales mensuales. Probablemente la primera polémica generada por el muro haya comenzado en la redacción del diario. La razón del enojo de los profesionales es comprensible: ni siquiera ellos están exentos del pago por la lectura de contenidos cuando intenten acceder al Post desde sus casas.

En la presentación de la nueva iniciativa digital del Post, Katharine Weymouth, la editora del diario, pidió a los lectores que pagaran la suscripción, incluso si no llegaban al límite de 20 artículos mensuales. Esta sería, según ella, una “ayuda para mantener su modelo de periodismo”.

Detrás de esa petición aparece una realidad muy preocupante: el modelo de periodismo —no solo el del Post— está cada vez más supeditado a los Bezos del sector empresarial y a muros que exigen siempre dinero para permitir el acceso al valor más preciado del siglo: la información.

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