Entrevista con Surnai Benítez

Las maravillosas realidades de Adigio

Estrella Díaz • La Habana, Cuba

El pasado martes 13 en el Salón de Mayo del Pabellón Cuba se presentó el libro “Si se cuidan con esmero pueden ser las maravillas realidades”, un hermoso proyecto editorial que, quizás, fue uno de los últimos esfuerzos emprendidos por el maestro Adigio Benítez, un hombre que a los 89 años de edad nos dejó en mayo último, pero que ahora regresa para, como siempre, entregarnos su primoroso arte.

Imagen: La Jiribilla

El libro se logró materializar porque muchas voluntades pusieron empeño y pasión, sobre todo su hija Surnai Benítez, con quien conversamos sobre “Si se cuidan…” y otras primicias que tienen que ver con el extraordinario legado que dejó su padre, fundador de la Escuela Nacional de Arte (ENA), profesor emérito del Instituto Superior de Arte (ISA) y merecedor del Premio Nacional de Artes Plásticas en el 2002.

“Desde hace algún tiempo mi papá estaba interesado en hacer algo especialmente para los niños, pues aunque a lo largo de toda su obra ellos han estado presentes en sus dibujos, en las pinturas e incluso en su poesía, él quería hablarles directamente, acercándose a su singular manera de apreciar y disfrutar el mundo que les rodea”, dijo Surnai.

El libro es lo que llamamos en el argot popular “una joyita”. Todo es concebido por Adigio: está compuesto por ocho pequeños cuentos ilustrados con lápices de colores, cada uno acompañado de un dibujo en blanco y negro que retoma algunos de sus elementos; no es un calco de la ilustración, ya que este recrea el tema pero introduce cambios en el dibujo, añade personajes y cambia el diseño, como buscando que el niño se encuentre con un nuevo escenario y tenga que resolver nuevos problemas, al estilo de adivinanzas y los acertijos.

¿Cuáles son los objetivos esenciales que persigue?

El primer objetivo es que los niños sientan placer. Esto puede ocurrir de muchas maneras: escuchando las historias, apreciando las ilustraciones y luego coloreando los dibujos, que es como si el niño o la niña asumieran el rol del propio artista.

Creo que también hay un propósito de educar en la apreciación del arte, en la armonía de los colores y en el tipo de figuración que él desarrolló, donde todo es construido como si fuera de papel, plegado a la manera del origami japonés y que es en sí un elemento lúdico.

¿Crees que Adigio sintió el deseo o la necesidad de emprender este trabajo?

Yo creo que la ancianidad aporta una manera muy particular de ver la vida, es como si la sensibilidad de las personas estuvieran a flor de piel y las verdades conocidas, después de haber vivido mucho, se acompañan en ese momento de mucho amor y ternura. Adigio era un hombre muy sensible, él amaba lo bello de la vida y a los niños particularmente.

Quizá quería hablarles y decirles cosas que ellos pudieran guardar como un tesoro en sus mentes y en sus corazones.

Siendo un libro convencional, es decir, hecho en papel y para dibujar, ¿puede considerarse un libro interactivo?

Lo es, sin dudas. No solo porque los niños intervienen en él coloreando los dibujos en blanco y negro, sino porque desde que escucha la pequeña historia y disfruta de la ilustración que el artista hizo de ese cuento, se está despertando en él la imaginación y la fantasía.

Pero cuando el niño va a colorear, esa figura no es igual a la ilustración, por tanto él tiene que resolver cómo combinar los colores y dominar el lápiz de color para no salirse de la línea de contorno, que es una de las habilidades que deben desarrollar los niños en la primera infancia de la edad pre-escolar.

Imagen: La Jiribilla

En lo personal, ¿qué le ha aportado este trabajo?

La satisfacción de que el arte de mi papá sigue vivo entre nosotros y ahora está en manos de los niños y niñas como un producto singular, con valores artísticos y educativos, y que como tal puede contribuir, aunque sea modestamente, a formar esa personalidad que está aún en ciernes.

¿A quiénes hay que agradecerle la realización?

En primer lugar al Fondo Cubano de Bienes Culturales y a su director, el compañero Jorge Alfonso, que acogió este proyecto con mucho entusiasmo para que fuera presentado y comercializado como una oferta cultural en Arte en la Rampa, una de las actividades más visitadas por los niños en el verano.

También al equipo de realización: la diseñadora Camila Lima Herrera, una joven graduada del Instituto Superior de Diseño Industrial (ISDI), que puso mucho amor y empeño en el trabajo; Arturo Freixas, el amigo fotógrafo de Adigio que emprendió con él varias aventuras y proyectos, algunos de los cuales están aún en curso; Yelián Rodríguez Benítez, nieto de Adigio, que se ocupó hasta el detalle del tratamiento digital de las imágenes; Iris Gorostola, que nos guió y permitió el diálogo con Selvis Artes Gráficas, los impresores españoles; María Milián; Rosa Marina Torres de la Vega y muchos otros compañeros que vieron en este libro un homenaje póstumo al artista.

En un mundo en que la tecnología impera cada vez más, ¿es válido este empeño? ¿Considera que los niños lo valorarán?

Habría que preguntarle su opinión a los niños que ya lo han adquirido, no he tenido aún ese privilegio. Pero yo creo que el niño disfruta tanto con un juego en la computadora o un programa de televisión, como con un libro de cuento y de colorear.

Por suerte, los niños cubanos tienen muchas posibilidades para aprender y disfrutar de múltiples formas. Además una de las características de la cultura es que las nuevas expresiones o manifestaciones que surgen no suplen a las anteriores, como sí ocurre con la ciencia y la tecnología. Todas las expresiones artísticas están ahí para que el espectador las seleccione y las disfrute, y en esa selección los padres y familiares de los niños desempeñan un rol muy importante en orientarlos y conducirlos en la apreciación y el disfrute del arte.

¿Cuáles cree que son las mayores enseñanzas contenidas en los textos o cuentos que incluye el libro?

Si analizamos los textos, podemos observar que son muy sencillos. Les habla a los niños de un perrito que es su amigo y los espera a su regreso de la escuela; de un gallito pintarroja de alta cresta; de un avioncito que a su paso deja una estela imaginaria; de una escena protagonizada por una jutía, un majá y un caimán que bosteza a la orilla de un río, etc.

En otro cuento, pone juntos la flor y el alacrán, una manera muy propia que él ha tenido de unir lo que en la realidad pudiera ser el símbolo del bien y el mal; una rana que huye de un gavilán, un abejorro que se come un cascarón de una fruta, un pez cuyas aletas vibran con los colores y un árbol singular que nos da frutos fantásticos, piñas, plátanos, anones de papel que brotan de un mismo tronco y cierra con una moraleja que da título al libro: “Si se cuidan con esmero pueden ser las maravillas realidades”.

Este título me ha hecho pensar, y me pregunto por qué no puso: “Si se cuidan con esmero pueden ser las realidades maravillas”. Creo que la respuesta es que él quería significar que la naturaleza toda, las plantas, los animales y las personas son maravillas que hay que cuidar, es decir, que había una idea en él de trasmitirle al niño la importancia de tener una actitud de amor y cuidado ante todo lo que existe, una idea conservacionista acerca de la realidad.

Imagen: La Jiribilla

También hay una poesía en los textos, no todo es descripción; hay una rítmica, hay una inspiración, como cuando dice:

 “…Junto a la flor bella y grácil
un alacrán luce gallardo
sus muelas de papel plegado
saludan, ofrecen amistad,
su cuerpo musical es un acordeón
y la ponzoña no más un triángulo

dirigiendo el camino 
la lluvia, el sol, la noche…”

¿Habrá posibilidades de dar continuidad a esta idea?

Algo de eso anda por ahí. Algunas personas han pensado en iniciar una colección dirigida a los niños con la participación de poetas y pintores. Es una bella idea para materializar.

Con los dibujos de Adigio también se podría hacer una carpeta o reproducciones montadas para adornar las habitaciones de los niños. Se pueden hacer muchas cosas en dependencia del financiamiento que se tenga disponible. Por suerte, ¡soñar no cuesta nada!

Para Adigio, un maestro de las artes plásticas cubanas, ¿qué representó este trabajo?

Adigio era muy laborioso, siempre tenía nuevas ideas y proyectos. En una ocasión le sugerí que hiciera un dibujo con tema infantil para reproducir y él comenzó haciendo unos dibujos muy bonitos, de un formato bastante grande (46 cm. de alto por 35 cm. de ancho), pero luego esa idea se fue trasformando y comenzó a escribir en las cartulinas los textos de los cuentos. El esfuerzo era muy grande, y a los 88 años la vista no le acompañaba muy bien, entonces las letras no le quedaban con la regularidad y exactitud que él quería. Por eso le dije que no se preocupara, que podíamos auxiliarnos de las ventajas de la computación, y buscamos a mi hijo Yelián —que es un experto en Photoshop— y él le mostró que se podía insertar imagen y texto a partir de una fotografía digital.

Luego la diseñadora le dio una forma definitiva a partir de un concepto de diseño, pero se pudiera decir que en este trabajo hay una convivencia entre las técnicas tradicionales del dibujo y las ventajas del diseño computacional, que completó la idea que Adigio tenía.

¿Hay algún otro libro —similar o no— que esté preparando a partir del legado de su padre?

Hay un libro que es fundamental en el estudio de una faceta muy importante en la vida de Adigio, que fue su contribución a la prensa cubana. Este libro está en proceso de impresión por la Editorial Letras Cubanas desde el año 2011, y por determinados dificultades no se ha podido terminar. Tenemos muchas expectativas, porque va a contar de una forma muy especial momentos importantes de la historia de la nación cubana.

El libro se titula “Adigio en la esquina roja”, titulo escogido por él para acentuar que fue este su principal medio de combate. En él se recoge una selección de los dibujos realizados para la prensa desde la década del 40 hasta los más recientes, colaboraciones hechas en el 2010.

Es un recorrido que va desde los primeros trabajos realizados en la década del 40 en Voz del Pueblo y el Magazine Mella, pasando por Noticias de Hoy y Carta Semanal, la publicación clandestina del Partido Socialista que comenzó a salir cuando se clausuró el periódico Hoy después del golpe militar de Batista; por Bohemia, hasta los trabajos realizados para la prensa y otras revistas después del triunfo de la Revolución: Granma, Palante, El Habanero en los años 90, etc.

Este libro cuenta con textos de varias personas: críticos de arte, compañeros de los órganos de prensa y testimonios de Adigio sobre su trabajo.

En estos momentos trabajo en un libro que parte de unas memorias que dejó escritas Adigio, y que revelan hechos y anécdotas de su infancia, de su vida familiar, de la lucha clandestina, de sus relaciones con otros artistas y de su experiencia en la enseñanza artística, etc. Todo ello acompañado por fotos, por su obra artística y su poesía. Estas memorias las trabajó mi papá en sus ratos de insomnios en las madrugadas y no las mostró a nadie en vida, las dejó con una nota a manera de despedida que no me canso de leer y que aprovecho para compartir con sus amigos y con los lectores:

“Mis queridos amigos, mi hija Surnai que es como parte de mí, de una vida continuada, no pudiera yo con palabras, no pudiera yo con líneas y colores expresar la bondad que me han ustedes deparado, sus atenciones, sus penetraciones en el actuar de un modo u otro, pero siempre comprensivos de un cubanito que fue y aún quiere una vida grata y justa para mis coterráneos, o más allá, la vida no es solo el vivir de una persona, es la entrega de unos para otros.”

El patrimonio artístico y el papel desempeñado por Adigio en una importante etapa del desarrollo de la cultura cubana en Revolución, es un material de estudio muy vasto, que en muchos aspectos está por sistematizar y divulgar. El reto es grande, pero en ese empeño nos va la vida.

Comentarios

Un articulo muy bien redactado, me gusta mucho esta pagina web, Sigue
escribiendo!

He tenido el honor como nieto del pintor Adigio Benítez de acompañarlo desde muy joven como su ayudante y aprendiz .También tuve la dicha de aportar algunas ideas y trabajar en todo el tratamiento digital de las imágenes de este maravilloso libro del cual que espero sirva una vez mas para acercar a los niños a la obra pictórica del maestro de maestros Adigio Benítez.

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