Fiesta de la vasija en el Centro Hispano Americano de Cultura

Jueves, 29 de Agosto y 2013 (8:23 am)

Recipientes que sugieren un caudal de imágenes, la mayoría desde las formas más atrevidas, remiten a una tradición que se renueva, y pueden ser descubiertos durante los meses de julio y agosto en el Centro Hispano Americano de Cultura, sede de la Bienal La Vasija 2011, organizada por el Museo de la Cerámica Contemporánea Cubana, que se ubica en el área más antigua de La Habana, y el Consejo Nacional de Artes Plásticas.

Sobre la historia de estas exhibiciones, y el estado en el país de la tradición asociada, conversó el crítico de arte Alejandro. G. Alonso, director del Museo de la Cerámica Contemporánea Cubana.

¿Cuándo y cómo surge la Bienal?

En 1989 hubo una discreta muestra de obras de pequeño formato en el Museo de Artes Decorativas por iniciativa de la Sección de Artes Plásticas de la UNEAC, del Centro de Desarrollo de las Artes Visuales y del Ministerio de Cultura. A partir de 1991, como ya se había fundado el Museo de la Cerámica Contemporánea Cubana, esa institución asumió la celebración de las bienales, pero hubo una realidad que afrontar: cuando un jurado tenía ante sí instalaciones y esculturas, tendía a premiar esas obras y no la vasija. A partir de la cuarta bienal se decidió dedicar un año a esculturas e instalaciones (después se agregó la categoría de proyectos también) y el siguiente a la vasija  para subrayar la importancia de mantener la tradición de recipientes decorados. Se sumaron los paneles de azulejos porque también era una vertiente que iba quedando preterida por la avasalladora presencia de las esculturas e instalaciones.

Entiendo entonces que había un menosprecio incluso entre los mismos especialistas que estaban valorando las piezas…

Claro, porque hay un impacto visual mayor en una escultura o una instalación que en una vasija decorada, aunque, como verán, en la muestra hay vasijas muy audaces.

¿Siempre tuvo carácter nacional?

Sí, aunque en realidad en dos ocasiones hicimos un encuentro internacional de cerámica de pequeño formato. Esto se retomará cuando las condiciones económicas del país lo permitan porque hubo una acogida muy favorable.

¿El trabajo en torno a la vasija es homogéneo en todo el país?

Ni en torno a la vasija, ni en torno a la cerámica en general. Hay una concentración notable en La Habana, como lugar en donde se reúnen artistas de todo el país. También hay núcleos como los que se han formado alrededor del  Taller de Cerámica Artística de Varadero, el de Santiago de Cuba, el de Camagüey. Nueva Gerona en un momento fue muy importante.

¿Ya no?

Hay que decir que ha decaído bastante, incluso uno de los grupos insignias del desarrollo de la cerámica artística cubana, Terracota Cuatro, se formó allí por las facilidades que ofrecían las fábricas de cerámica industrial ubicadas en Nueva Gerona.

¿Cómo catalogaría el desarrollo de la cerámica en Cuba?

Puede hablarse de una estabilidad. La producción de cerámica en Cuba es muy difícil por la obtención de los materiales y sus altos precios. Gracias a la solidaridad de los creadores se ha mantenido de una manera u otra, incluso nosotros hemos ido adaptando nuestra convocatoria. El año pasado, por ejemplo, en la bienal dedicada a esculturas e instalaciones incluimos la categoría de proyectos porque se pueden hacer digital, imprimir y solo enviar una pequeña pieza de muestra. En esta oportunidad hicimos lo mismo: atendiendo a que estamos utilizando el Centro Hispanoamericano de Cultura, un espacio mucho más pequeño que nuestra habitual sede para este tipo de exposición, el Convento de San Francisco de Asís; incorporamos la categoría de tile (que es el término aceptado internacionalmente para el azulejo de 10 cm. de lado) tomando la experiencia de Elite-tile, un evento internacional que se celebra en Santo Domingo bajo la égida de Thimo Pimentel. Esto ha facilitado que tengamos 86 piezas seleccionadas para la muestra, de más de cien enviadas, porque habría sido muy difícil pensar en una escala mayor dadas las condiciones que hemos destacado. Asimismo, incorporamos  paneles de azulejos porque es una categoría que hay que estimular también y que ofrece una serie de ventajas en cuanto a la conservación.

¿Cuántas categorías se contemplaron?

Vasija independiente, conjunto de vasijas, instalación con vasija y el tile ceramic o azulejo.

¿Qué referencia puede ofrecer de las piezas presentadas?

Agradecemos mucho el entusiasmo de los creadores, que fue notable. El objetivo fue presentar un espacio para la cerámica en el más alto nivel posible, no el que quisiéramos, pero sí el que se ajusta a lo posible. La línea general está cargada de grandes preocupaciones conceptuales, aun cuando en muchos casos fueron estrictamente vasijas, frutos de una tradición que no debe ser olvidada.

Fuente: Habana Patrimonial

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