Patrimonio cultural de los cubanos

Dainerys Machado Vento • La Habana, Cuba

La artesanía es una de las primeras visiones que tiene de Cuba el turista extranjero que la visita. En los aeropuertos internacionales al menos un pequeño comercio lleva el nombre de “Fondo Cubano de Bienes Culturales”, y bajo su sello se venden diminutos tambores y maracas para llevar en llaveros, figuras de adornos o suvenires que pretenden, desde los estereotipos de siempre, capturar una imagen del país.

Imagen: La Jiribilla

La empresa conocida como Fondo Cubano de Bienes Culturales (FCBC) fue fundada en 1978 como parte del Ministerio de Cultura, precisamente para promover la producción y comercialización de las artes plásticas y aplicadas en Cuba. Sus 15 filiales territoriales con 161 establecimientos comerciales, reconocidos como galerías, tiendas y puntos de venta, y 10 talleres de producción, garantizan que, durante todo el año, pueda accederse a esta expresión de arte utilitario.

Según datos publicados por la institución rectora de esta actividad, la misión del FCBC es promover y comercializar las obras de los creadores de las artes plásticas y aplicadas, comprendiendo las artes decorativas, las diversas manifestaciones artesanales y el diseño. Fin por el cual la empresa mantiene relaciones con aproximadamente 7000 creadores, reconocidos como vanguardia en la expresión que cultivan.

De 1987 data la experiencia del Fondo en la organización de expo ventas de artesanía. En esa fecha se realizó la primera Feria Internacional de Artesanía (FIART), que casi al finalizar cada año reúne las producciones de artistas y artesanos cubanos y foráneos en un mismo recinto. Ha sido reconocida a la postre como una importante plataforma de negociaciones.

Pero las palmas por la sostenida popularidad de los eventos en los que participa el FCBC, se las ha llevado sin dudas Arte en la Rampa. Desde el año 2000, la feria tiene su sede en el céntrico Pabellón Cuba de La Habana, y se ha ido consolidando como espacio para la atractiva confluencia de varias manifestaciones artísticas.

Casa de las Américas, las discográficas Egrem, Bis Music y Colibrí, y el Instituto Cubano del Libro son solo algunas de las instituciones del Ministerio de Cultura que sostienen, junto al Fondo y a la Asociación Hermanos Saíz, la multitud de propuestas de Arte en la Rampa.

La feria reúne todas las manifestaciones de la artesanía, utilitaria y lúdica, y es la única que se extiende durante más de dos meses cada año con excepcional afluencia de público.

Desde el 28 de junio pasado y hasta el primero de septiembre, más de 80 stands convocaron a adquirir útiles para el hogar, ofertas artesanales, libros y discos. El evento ha logrado además diversificar sus ofertas. Si por algún tiempo varias personas lo llamaron “arte en la trampa” para aludir a los altos precios de comercialización de la mayoría de sus productos, hoy es posible hallar precios bajos en ofertas más sencillas, y hasta pactar con los vendedores compras casi mayoristas.

Todos han aprendido de la constancia de estas experiencias, el público, los artesanos, los vendedores.

Según datos recogidos por el FCBC, el espacio recibe tradicionalmente un promedio de 4000 personas por jornada. Las que sumaron más de 132 mil en la edición de 2012.

Jorge Alfonso García, director del Fondo, ha declarado a medios de prensa nacionales que la cita ha reunido una vez más una selección de las propuestas comerciales de emblemáticas instituciones del sistema de la cultura, poniendo cuidado siempre en la calidad como máxima.

El FCBC media también en la comercialización de la artesanía cubana en el exterior del país y en la adquisición de materia prima por parte de los artesanos. De ahí que bien conozca los niveles de referencia al respecto de la calidad de los productos.

Alfonso ha dicho con anterioridad que “es desde la relación orgánica entre arte y mercado que se pueden vislumbrar los nuevos conceptos de las industrias culturales en la sociedad contemporánea”. Y aunque tratamos de conocer el éxito de Arte en la Rampa en función de tan elevada misión, fueron infructuosos los esfuerzos sostenidos durante más de una semana para recabar declaraciones al respecto.

A pesar de cualquier polémica en torno a la utilidad del arte o a la cultura de la artesanía, la feria sesionó con éxito de martes a viernes de 2 de la tarde a 8 de la noche, mientras sábados y domingos abrió sus puertas a las 10 de la mañana. Fue una opción de disfrute también durante los días feriados y festivos del mes de julio.

Estas experiencias han promovido otras, lideradas por el FCBC. Desde 2004 se organiza Arte para Mamá en el mes de mayo y también en el Pabellón Cuba, mientras Iberoarte se realiza en la provincia de Holguín, ésta con participación internacional.

La presencia permanente de la artesanía en el panorama cubano supone retos para sostener la salud de la expresión artística. Sobresalen renovar las ofertas, poner cuidado en los acabados de los productos, retratar la diversidad de Cuba en sus representaciones y ampliar la gama de producciones.

No solo los productos finales, las técnicas artesanales llegan a convertirse en patrimonio cultural de los pueblos. Y afortunadamente las demandas estéticas de cubanas y cubanos también van in crescendo.

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