Notas al fascismo corriente

Un cocodrilo llamado Obama

La Jiribilla • La Habana, Cuba

Y resulta ahora que Obama llora. Claro que no lo hace cuando firma la orden de despegue de cada uno de los drones que salen hacia algún oscuro rincón a matar a alguien, ni cuando da el visto bueno a los planes contra Siria, ni cuando se entera de que están alimentando por la fuerza a los secuestrados en el Campo de Concentración y Torturas de Guantánamo que el prometió cerrar antes de cien días, hace años, durante su primera campaña presidencial, y que se mantiene funcionando por su voluntad.

No. Obama llora cuando va al cine. Acaba de ver el film Lee Daniels' The Butler, y se ha ido en lágrimas. Será porque la película cuenta la historia de un mayordomo de La Casa Blanca, y él se sintió identificado. Porque ese y no otro es allí su trabajo: Obama es el mayordomo de los que mandan de verdad.

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