Gala de homenaje a los Cinco Héroes cubanos

“La necedad” de la justicia hecha canción

Anneris Ivette Leyva • La Habana, Cuba

Cuando en los años de su juventud René González escuchó por primera vez al trovador exaltar la sensación de “no tener rostro al enfrentar la muerte, correr la doble suerte de rastreadores y de perseguidos, teniendo tanto de estrella escondido”, no pudo imaginar que más de dos décadas después, convertido en Héroe de la República de Cuba, él comprendería como nadie la altura de ese sacrificio convertido en melodía.

En los tiempos en que la historia de su misión y su castigo aún estaba por construir, quizás alguna vez tarareó estos versos para, como el poeta, rendir tributo a quienes a cuenta de su vida habían defendido la de todo un pueblo. Sin embargo, tras 10 años de trabajo y 13 de cárcel injustificada, él también se había convertido, junto a sus cuatro hermanos, en uno de los protagonistas de “El hombre de Maisinicú”; su propia hazaña formaba parte del tributo reflejado en esta canción.

Por eso, al presenciar el pasado 11 de septiembre al cantautor cubano Silvio Rodríguez interpretar la letra que él conocía de memoria y de oficio, la emoción lo privó de adjetivos. A La Jiribilla le confesó su inmenso agradecimiento por el homenaje dedicado a su entrega; pero, a la vez, le habló del dolor de saber aún en injusta prisión a sus compañeros de lucha, quienes también merecían recibir de viva voz aquel alud de cariño.

Fue la gala “Les doy una canción…como doy el amor”, organizada por el Ministerio de Cultura de la República de Cuba en el teatro Karl Marx, la oportunidad para que un país, representado en varios de sus mejores artistas, consagrara un tributo de cariño a Antonio, René, Fernando, Ramón y Gerardo y sus familiares, vísperas de cumplirse 15 años de su indignante condena.

En el lobby del teatro la exposición “La gira interminable” (15 pasteles de Antonio Guerrero, inspirados en fotografías de las giras realizadas por el trovador Silvio Rodríguez y sus invitados por varios barrios de la capital), recibía a los asistentes que, sin excepción, mostraban en clave de prenda amarilla su identificación con la causa, su apoyo a la convocatoria de René de ponerle color al reclamo de libertad.

Ante la presencia del General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, y de su Primer Vicepresidente, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, la orquesta infantil Vocal Clave de Sol marcó el inicio de la velada con una invitación a corear “Te doy una canción”, tema que decenas de pequeñas manos hacían brotar, engrandecido, desde los acordes de sus guitarras también engalanadas de amarillo.

Luego de cantar “El hombre de Maisinicú”, Silvio Rodríguez y sus acompañantes —el Grupo Trovarroco, la violinista Niurka González y el baterista Oliver Valdés— brindaron al público la oportunidad de reafirmar yo me muero como viví”, con el tema “El necio”, e identificarse con la promesa del regreso que en “El dulce abismo” hace un hombre a su amada.

A la tierra de “nuestros” amores le dedicó David Blanco su interpretación al piano de “Yo soy el punto cubano”; mientras que Ernesto Blanco aludió a la buenaventura de vivir en ella con “Que suerte tengo yo”.

El entusiasmo rumbero desatado por la Compañía Folklórica Banrrará, la contundencia del Ballet de Lizt Alfonso, y el romance latente en el pas de deux de la Primera Bailarina del Ballet Nacional de Cuba, Amaya Rodríguez, e Ignacio Galíndez; hicieron recordar el optimismo, fuerza y pasión que han caracterizado la lucha por el regreso de Los Cinco a lo largo de estos años.

Con aplausos tan abiertos como su canto solidario fueron recibidos los temas, “Razón de vivir”, “Sobreviviendo”, “Gitano” y “Caminaré contigo”, en las voces amigas del argentino Víctor Heredia y del puertorriqueño Dany Rivera.

Palabras de René que evidencian la certeza de no haber perdido la alegría en medio de tanto sufrimiento; así como poemas de Tony alegóricos a la amistad,  el valor del deber a pesar de las renuncias que entraña, a la indestructibilidad de las convicciones cuando son genuinas y a la fe en el regreso, fueron traídos a escena por los actores Lieter Ledesma, Lester Martínez, Jorge Enrique Caballero, René de la Cruz y Denis Ramos: cinco jóvenes talentos en representación de las nuevas generaciones, deudoras de la paz que defendieron Los Cinco.

Cuando la actriz Corina Mestre cerró el espectáculo con la última estrofa de “Te doy una canción”, nadie pensó que el homenaje había acabado, que la lucha se recostaba a esperar la llegada de otros aniversarios cerrados, que se agotaban en aquel espacio el regalo de amor para los Héroes cubanos. Incluso el telón, cayendo sobre el escenario con todo su amarillo, marcaba la perseverancia de este pueblo comprometido con “lo que hoy resulta necio”: exigir el regreso inmediato de sus hijos, antiterroristas a los que el imperio estadounidense les ha robado 15 años de una libertad sin precio.

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