Literatura

Una Crónica desde las entrañas

Laidi Fernández de Juan • La Habana, Cuba

De la autoría del periodista Manuel Juan Somoza (La Habana, 1945), y gracias a Ediciones La Memoria, del Centro Pablo de la Torriente Brau, circula este libro considerado novela testimonial, y, que, de hecho, integra el catálogo de la colección Coloquios y Testimonios de la editorial citada. 

Con un excelente prólogo del investigador Aurelio Alonso (confieso mi admiración hacia todo lo que escribe Aurelio), fechado en octubre de 2012, el extenso relato al que se enfrenta el lector, intenta desnudar los intersticios de todo un proceso que abarca más de 50 años en Cuba: en apariencia un solo país y varios a la vez, según los fenómenos sociales que van estremeciendo a los habitantes, así como los conflictos bélicos, ideológicos, los logros y las catástrofes ocurridos en esta Isla. La historia abarca desde el año 1959 hasta nuestros días, con lo cual resulta muy ambicioso el propósito, porque el autor intenta asumir el riesgo de reflejar más de 50 turbulentos años en menos de cuatrocientas páginas. Aurelio Alonso, quien expresa su satisfacción con el resultado, realiza el resumen de la síntesis, la reducción de la esencia con palabras francamente esclarecedoras: Esta historia heroica y disparatada, asediada por rencores y repudios, por calumnias y condenas, por obstáculos desde afuera y confusión desde adentro. Y a pesar de eso, no dejar de resistir y de flotar sobre la espuma de nuestros errores y los de otros que, inevitablemente, tal vez, nos transfundieron (p.9).

Aunque desde el punto de vista puramente literario, resulte excesivo el cúmulo de información que se ofrece en esta Crónica, de modo que el lector puede llegar a perder el ritmo de la cronología (es mi opinión de monda lectora), queda establecido desde la primera cuartilla la honestidad y la valentía del autor. Quizás, más que los muchos eventos “contados”, el posible maremágnum que se narra produzca cierta confusión del tiempo, o del transcurrir de los avatares de una familia que representa toda una clase social y su toma (o abandono) de conciencia, sea el conglomerado de trascendentales sucesos, algunos de los cuales quedan, a mi juicio, necesitados de mayores espacios, lo que impide el disfrute ordenado de esta lectura. Ejemplos de ello son las seis páginas dedicadas a la participación cubana en Angola (aunque celebro la desmitificación al que somete delicado asunto el autor); las diecisiete líneas primeras de la página 365, donde parecen atropellarse eventos como el juicio contra los agentes cubanos en Miami, el proceso de rescate de Elián González, la Batalla de ideas, la visita de Jimmy Carter, la consolidación de Hugo Chávez en el poder, en fin: muy poco espacio para demasiados sucesos, cada uno de los cuales, creo, podrían aprovecharse mejor, en aras de una coherencia narrativa que conduzca a una lectura placentera, calmada. Pero eso, repito, es solo mi criterio de lectora, que no deja de admirar al mismo tiempo el coraje del autor, y su evidente necesidad de catarsis urgente.

Constituye libertad rotunda del escritor la manera de escandir la historia en capítulos o secciones. Así, Crónica desde las entrañas se estructura en dieciocho microhistorias, cada una de las cuales consta, a su vez, de tres tiempos, que deben ser leídos de forma más o menos consecutiva si se pretende seguir un hilo conductor. Lo cierto es que, con un  estilo directo y con detenimiento en algunos pasajes y apresuramientos en otros, la Historia cubana del último medio siglo está narrada sin que se omita nada, y desde la perspectiva de quien sufre derrotas y victorias, sin perder la convicción fundamental de permanecer fiel a su país.

Contrasta, como ya dije, el tempo armonioso de los primeros capítulos con el desenfreno de la segunda mitad de la novela, pero nada quedó fuera o se omitió: Desde el tránsito del joven de la familia Ballester de estudiante marista a scout, más tarde miliciano, luego funcionario de una empresa cubana, más tarde periodista ubicado en varios países en conflicto, hasta la invasión de Girón, la crisis de Octubre, el rompimiento de relaciones con varios países, la zafra azucarera del año 70, el período especial y sus tenebrosas consecuencias; todo aparece reflejado en esta Crónica… que, sin dudas, se añade por derecho propio a la literatura referencial que un día será obligada consulta para entender muchas de las causas que hacen más que justificable el cuestionamiento del protagonista: ¿Valió la pena? Sin arrepentimientos, y, sobre todo, sin aires triunfalistas (no alcanzo a hacer ningún vaticinio optimista, nos dice el narrador), esta novela contiene el valor de la transparencia, del sacrificio personal que tipifica a más de una generación de cubanos que nos cuenta, desde aquí, el significado real del concepto resistencia. Coincido con Aurelio al considerar que es este “un relato bien escrito, desde una militancia libre de esquemas y de maniqueísmo”.

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