Hacia Cubadisco 2014

En su lugar, la percusión

Pedro de la Hoz • La Habana, Cuba

La decisión de dedicar la Feria Internacional Cubadisco 2014 (17 al 25 de mayo) a la percusión no solo fue bienvenida, como era de esperar,  entre los creadores de esta vasta área instrumental en el país sino que ya desde este septiembre comenzó a generar ideas y proyectos que deben enriquecer la agenda del más importante foro de la música cubana y contribuir, con meses de antelación, a fomentar un clima que propicie la justa valoración social de autores, intérpretes, profesores y promotores vinculados a la familia.

Lo primero a destacar es la intención de llamar la atención acerca de todos los instrumentos de percusión, en igualdad de jerarquía, con particular énfasis en aquellos que se hallan en la génesis, la evolución y la actualidad de los géneros y especies de la música cubana.

No hay percusión mayor ni menor. Tan importantes como el tímpani (centro de la presencia percutiva en los organismos sinfónicos), el xilófono, la batería, los timbales o paila y las tumbadoras (así, en cubano, ni hay por qué seguirles llamando congas) resultan las claves, las maracas, los bongoes, los chekerés y otros sonajeros, la marímbula, las campanas, los güiros, la quijada y cuanto instrumento produzca sonidos a partir de su golpeo, rayado o frotamiento.

Es por ello que los organizadores de Cubadisco invistieron como Presidente de Honor al maestro Enrique Lazaga, quien ha hecho del güiro una cátedra y un símbolo de la música cubana en el mundo a lo largo de seis décadas de ejercicio.

Según explicó a La Jiribilla Ciro Benemelis, fundador de Cubadisco, “nuestro interés pasa por promover los aportes de varias generaciones de percusionistas cubanos, sin  distinción de especialidades”.

“Desde ahora —precisó— nos ocupa involucrar a los más destacados percusionistas a la realización de los eventos provinciales y a la gran fiesta de mayo próximo”, de ahí que hayan respondido a nuestra convocatoria, además de Lazaga, los bateristas Ruy López Nussa, Ruy Adrián López Nussa, Enrique Plá, El Peje y Giraldo Piloto, los maestros de la percusión folclórica Justo Pelladito y Emilio del Monte, el profesor Roberto Concepción, el chequerista Pancho Terry, el timbalero Amadito Valdés; Jesús Abreu, el único fundador de Los Papines en plena acción; las muchachas de Obiní Batá, y Luis Peña, promotor en Mayabeque de la casa memorial de Tata Guines.

“No son los únicos, solo que estos constituyeron un núcleo inicial para debatir ideas y propuestas, entre ellas rendir tributo a los percusionistas de grandes méritos en nuestra historia y diseñar espacios para la conjunción de expresiones académicas y populares, de modo que unas y otras se integren en conciertos sinfónicos y de cámara, espectáculos, audiciones y funciones bailables”.

“Especial interés dedicaremos a tres asuntos: la formación de las nuevas generaciones de percusionistas, el lugar que ocupa la percusión en la discografía actual y la fabricación de instrumentos”.

A disposición de la organización de Cubadisco, que tiene su base en el Instituto Cubano de la Música, se hallan el Instituto Superior de Arte, el Centro Nacional de la Enseñanza Artística, el Museo Nacional de la Música, el Teatro Nacional de Cuba, el Conjunto Folclórico Nacional, el Centro de Investigaciones y Desarrollo de la Música Cubana, la Fábrica de Instrumentos Musicales y otros organismos y entidades.

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