Sinfonía de la lluvia y el metal

Miércoles, 25 de Septiembre y 2013 (9:31 am)

Las butacas vacías del teatro Comandante Eddy Suñol perdieron un momento único y sempiterno. Dos estilos se fusionaron el viernes último para mostrarnos cuánto se puede experimentar en materia de música.

Quizá para muchos en el mundo no sea nada nuevo que se asocien una banda de rock y una orquesta filarmónica. Ha sucedido desde finales de los años 60 cuando Deep Purple se unió en 1969 a la Orquesta Filarmónica Real, en aquel mítico Concierto para grupo y orquesta en el Royal Albert Hall, de Londres; algo que también hizo Pink Floyd con el álbum Atom heart mother, presentado en el otoño de 1970.

Los estudiosos del género destacan que sencillos de The Beatles, como “Yesterday” o “Eleanor Rigby”, ya avizoraban esa combinación creativa de elementos de la melodía clásica con el rock.

Y retomo lo de las butacas vacías del Eddy Suñol, porque los oyentes de las ocupadas —que fueron las más, afortunadamente— pudieron apreciar un hecho inusitado en Cuba: la presentación de la banda Mephisto y la Sinfónica de Holguín. La función tuvo el apoyo certero de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) y de la Dirección de Cultura territorial.

El especial concierto abrió la primera de tres maratónicas jornadas de actuaciones en el XV Festival de Rock Metal Hg que, matizado por la lluvia, mostró la riqueza infinita del metal extremo con la presencia de bandas de varias regiones del país.

Mephisto propuso siete piezas, enriquecidas por las potencialidades y recursos melódicos de la Sinfónica de Holguín. Para ello la banda contó con las orquestaciones de  Rafael de Jesús Armas y la guía de la maestra Idangel Marquetti, al frente de la orquesta.

En la velada, que duró una hora, se escucharon obras conocidas del grupo holguinero como “The mighty ring”, “Lord Draculia” y “Symphony of wolves”, ahora con el sello sonoro de las cuerdas y los metales. Todo en total sintonía con las guitarras y el bajo eléctricos, el teclado y las voces que Mephisto le insufló, para adentrarnos en la corriente del rock sinfónico.

La presentación del viernes elevaba con esa magistral apertura un festival que por tres lustros seduce a los seguidores del metal extremo con propuestas que van desde el heavy hasta el death metal.

Esta vez el evento concibió otros dos conciertos de larga duración en el pabellón Armando Mestre (Casa del Joven Creador de la provincia). Mientras el sábado el escenario era sacudido por las bandas Adictos, de Villa Clara, y las habaneras Odysea, Switch, Deadpoint y Other Brain; el domingo cerraron con broche de oro las anfitrionas Mortuory, Haboryn Mastema y Claim, así como la santiaguera Metastasys y la tunera Dark Mill.

En performance de 30 a 40 minutos, cada grupo expuso sus tendencias en el brutal metal, siendo significativo en las actuaciones el uso de recursos armónicos propios del género y los textos en idioma inglés, aunque bandas como Haboryn Mastema incluyeron letras en nuestra lengua. Esta última agrupación, además, llamó la atención en la escena por incluir en su staff a una voz femenina.

Todas las bandas en cartel eran esperadas y dieron un buen espectáculo, sin embargo, impresionaba el empaste melódico y conceptual de Claim, y la orgánica proyección de Metastasys. A ello se sumó el hecho de que Holguín es una excelente plaza para el rock y, en especial, del metal.

Karina Pardo, presidenta de la AHS en el territorio, aseguró a JR que el desafío de Metal Hg es mantener  precisamente ese gusto entre sus seguidores, para lo cual incorporan las diversas corrientes musicales seguidas por las bandas protagonistas.

Pardo insistió en la necesidad de una Agencia encargada de representar y promover estas agrupaciones en el Oriente donde, según señaló, existen 56 grupos, de ellos, seis holguineros y de estos, tres profesionales.

“Metal Hg es uno de los principales festivales del género en la Isla y el segundo más antiguo. Este es un evento que se consolida y trasciende por su calidad. Es uno de los certámenes apadrinados por la Asociación”, estimó Karina.

Algo que confirmó sus palabras fue el espacio de reflexión del evento, que tuvo dos variantes: el panel teórico sobre la trascendencia del festival, y un recital de quienes desde el verso nos hablan del rock como fenómeno no solo artístico, sino cotidiano, también desde ese pionero y agradecido concierto de Mephisto con la Sinfónica de Holguín.

Fuente: Periódico Juventud Rebelde

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