Selección de poemas

Merari Mangly Carrillo • Sancti Spiritus, Cuba

Oración

Habito en la guitarra. En esa cuerda

que matiza un respiro en arenales,

entre verbos, en noches matinales,

en sosiegos si impiden que me pierda

y retoce el espacio que recuerda

al estuario: la puerta imperdonable.

Habito en tu palabra, en indomable

amparo que bordea la cintura.

 

A Dios pido, detenga la premura

de engomar esta falda y que me hable

de los sorbos. Pernoctan en mi cara:

la memoria del olvido, un pecado,

el asombro que escala hacia un costado,

el puente de madera y la mampara

que después del umbral me desampara.

 

Padre eterno: le pido que arrincone

al óbito. Mi saya no acordone.

Simúleme un resguardo en aguacero

que bañe, Padre, el lienzo donde espero

y que a esta piel sin sábanas perdone.

 

Con tu pecho mío

Con tus ojos míos

El Indio Naborí

Para él

Sé de huesos que pretenden el engaño.

Me persigno. Sé que miras la osadía

de los hombres en las noches de su día.

Desde ti podré olvidarme del regaño

a ese pecho que se pierde del rebaño.

Dios proponga otro camino a su cordero

en razones que vislumbren aguacero.

Desde tu agua ese relámpago les late.

Sé estrujar en la calle el disparate.

Desde ti, sé calcinar al desespero.

 

Sé también dónde tus ojos hacen versos

de los poemas que habrán de poseerte.

Yo sé cómo te destejes a la suerte

de las manos. Siempre llevas universos,

desanudas el amor a esos reversos

de páginas si llenan los hastíos.

Yo sé cómo dibujas a los ríos

que atraviesan tus manos,

yo sé cómo.

Yo sé bien de tus pupilas porque asomo

en tu pecho a verter los ojos míos.

 

Por tu escolio

A Borges

Ella te espera, no veinte años, sino ya en lo eterno. Bajo el tálamo, el invierno desteje sobre tu frente. Tu escolio también desmiente, teje y desteje la herida. El mito sabe a mordida por el destino iracundo. Es Ítaca todo el mundo y Penélope es la vida.

Tus ojos fueron la espada de hierro y el arco. Mira cómo destella la lira que le gime a tu estocada… Te equivocaste, pues nada pensaste ser. De manera que, Alertes, una hoguera hace: la trampa deshila, y leal a tu pupila, te desmintió la ceguera.

 

Sin título

Hoy es un cuatro de abril.

Se desliza la mañana

que dibuja una semana

con la pluma de un añil

transparente. Hay un perfil

que de frente se levanta,

se pone ante el mar. Le canta

lo autóctono del cubano

y nos coloca en la mano

toda la riqueza. Tanta,

que la tristeza sonríe.

Cuba suspira y se teje

las arterias. Se entreteje

con sus costas. Se deslíe

un arrecife. En él ríe

la espuma que brota al centro

de la tierra. Me la encuentro

con ese diáfano oleaje

que se borda en el puntaje

al óleo anudado adentro.

 

Tomado de Arte Poética

 

Merari Mangly Carrillo: Poetisa, diseñadora y editora. Nació en 1966. Labora en Ediciones Luminaria, de la provincia espirituana. Colaboradora del Grupo Ala Décima. Ha alcanzado numerosos reconocimientos tanto por su obra en versos como por su quehacer como diseñadora. Tiene publicados los libros Caudales (Editorial Damují, Cienfuegos, 2000); Latitudes (Ediciones Luminaria, 2001); Puerto sin piel (Editorial Benchomo, España, 2002) y En la luz que te deshojas (Editorial Benchomo, España, 2006).

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