Ulises Rodríguez Febles frente a los tabúes y el teatro para niños y jóvenes

Rubén Darío Salazar • Matanzas, Cuba

El dramaturgo e investigador matancero Ulises Rodríguez Febles siempre me sorprende, ya sea con un texto teatral (acabo de leerme Criatura de Isla, su más reciente creación para la escena, una historia alucinante llena de contemporaneidad) para niños o para adultos, alguna investigación sobre el rastro del circo o el arte lírico en tierras yumurinas, o enredado en la coordinación de algún evento científico-teórico. Salvaguardar y promover, tanto las indagaciones sobre hechos culturales de las tablas, como las innovaciones técnicas que ayudan a obtener mejores resultados en las obras a representar por los colectivos dramáticos de la ciudad, son también dos de sus máximas.

Tengo en mis manos el manuscrito de un libro que Rodríguez Febles prepara desde el año 2010, un importante material que nace de las experiencias vividas en el Taller práctico sobre temas tabú, celebrado en Matanzas, en el marco del 1er Encuentro de Teatro para Niños y Jóvenes Cuba-España, auspiciado por entidades ibéricas como la Asociación Cultural Multilateral y ASSITEJ, junto al grupo Teatro de Las Estaciones, la Casa de la Memoria Escénica, que él lidera, y el Consejo Provincial de las Artes Escénicas de la llamada “Atenas de Cuba”.

Tabú o ciertas cosas a analizar (en la dramaturgia para niños), título del referido libro, parte del agudo pensamiento de la poetisa chilena Gabriela Mistral sobre la infancia: “…Muchas de las cosas que necesitamos pueden esperar. El niño no puede. Ahora es la hora, se están formando sus huesos, se está haciendo su sangre, y se están desarrollando sus sentidos. No podemos responderle ‘mañana’. Su nombre es ‘hoy’”. A partir de esa reflexión de la autora de hermosos poemas para los pequeños, pasa el dramaturgo a escrutar sobre el concepto de la palabra tabú, tanto a nivel del diccionario, como de la incidencia de su acción en la vida cotidiana de nuestro país y del mundo.

“El tabú: miedo a enfrentar algo, un peligro infundado, un desequilibrio entre lo instituido y lo que puede ser transgresor. Algo que puede darle un nuevo sentido al arte, pero también a las relaciones sociales, el de incidir en la vida del niño y sus problemáticas, una alerta, una catarsis liberadora para mejorar el ser humano del futuro”.

Otra parte del volumen inédito, expone el concepto de esta palabra por parte de directores teatrales, autores, investigadores y psicólogos. Personalidades como el estudioso Enrique Río Prado, la narradora oral Mayra Navarro o la dramaturga Blanca Felipe, entre otros, fueron entrevistadas sobre el asunto. Las consultas realizadas permiten arrojar nuevas luces sobre esta cuestión, y propician a Rodríguez Febles acercarse a la clasificación de los tipos de tabú existentes. Ideológicos, étnicos o raciales, estéticos, sexuales y sociales, por solo citar los más recurrentes.

A partir de ahí se adentra o en los tabúes personales o íntimos, los colectivos y los de gremios. Se suceden entonces las confesiones de algunos de nuestros artistas dedicados al teatro para niños y jóvenes, los cuales se enfrentan cotidianamente al tema. Esa práctica les permite expresar interesantes vivencias respecto a los tabúes y los procesos creativos de la escena. Leer el criterio sobre el tabú, en las voces de líderes titiriteros como Maribel López, directora del Guiñol de Guantánamo o del joven Yosvany Abril, quien comanda el Guiñol Polichinela, de Ciego de Ávila, nos ofrece una visión muy interesante, mezclada con piezas teatrales, personajes, anécdotas, alegrías y frustraciones de procesos de trabajo que tienen al infante como ente protagónico.

En otro segmento de Tabú…, Rodríguez Febles analiza exhaustivamente el problema en obras de arte del teatro y el cine como El ogrito, de la prestigiosa canadiense Suzanne Lebou, y La vida es bella, premiada película dirigida y actuada por el italiano Roberto Benigni. El niño, se vuelve dueño de la esencia de ambos argumentos, vive en circunstancias difíciles y transformadoras. Otro tanto sucede con textos similares en cuanto a temática como Malas palabras y ¡Adiós, querido Cuco!, de la argentina Perla Szuchmacher, Estragos, de Leticia S. Muné, Pedro y la guerra o También sobre ruedas, de Inés María Falconi. Mundos infantiles transidos de lirismo e incomunicación, de soledades y dolor, de relaciones sociales y necesidades espirituales, de tabúes que ponen a los más pequeños o a los adolescentes de las familias a vivir situaciones delicadas y peliagudas con las cuales casi nunca sabemos lidiar.

¿Qué pueden hacer los niños y niñas que viven en el centro de una sociedad, cuyos valores culturales a nivel internacional, exigen de ellos ser fuertes, lindos y exitosos a toda costa? Es la pregunta que una y otra vez subyace a lo largo de los análisis y planteamientos del libro. Vivir entre el rechazo y la compasión no ayuda a entender ni a propiciar soluciones, a buscar un camino otro, a asumir realidades y diferencias propias del ser humano. Otros textos y ejemplos nos regala el autor sobre el tabú y sus diversas consecuencias en la cotidianidad, pero el cierre del futuro ejemplar corresponde a un panorama de algunas obras que exponen esta problemática en nuestro territorio.

Tabú y dramaturgia en Cuba, se nombra la sección conclusiva del libro, y arroja una curiosa mirada sobre obras como El príncipe que jugaba a las casitas, versión de un cuento de Magalys Sánchez Ochoa, escrita por el inolvidable Freddy Artiles; La Nana, de otro eterno, Raúl Guerra; Soy un extraterrestre, de Salvador Lemis; Pinocho, corazón madera; apropiación de la fábula de Collodi, a cargo de Norge Espinosa; Pipepa, un texto protagonizado por una niña, de Jesús del Castillo; Por gusto, historia de jóvenes en busca de si mismos, de Abel González Melo y Beatriz y los papás malvas, de la dramaturga, crítica e investigadora Blanca Felipe, entre otras piezas cubanas de similares valores y calidades literarias.

Sirva este brevísimo recorrido por las páginas, aún  sin ver la luz, de Tabú o ciertas cosas a analizar (en la dramaturgia para niños), de Ulises Rodríguez Febles, para saludar y dar la bienvenida a otra acción necesaria sobre esta importante cuestión. El próximo 17 de octubre, a las 10:00 am, en el aula Magna del Instituto Superior de Arte, tendrá lugar un encuentro propuesto por la Cátedra Honorífica Freddy Artiles de la Facultad de Arte Teatral, el cual iniciará un proyecto que abordará también los temas y tratamientos tabúes en el teatro para niños, con niños y de títeres, así como su vínculo con la literatura, la psicología y la sociología.

Bajo el nombre de Eso no se toca, hablará Enrique Pérez Díaz, multipremiado narrador, investigador y crítico, director de la Editorial Gente Nueva y de la Revista Teórica En julio como en enero. Se producirá el preestreno del documental No es el camino, con el tema de la violencia y los niños en el contexto cubano, del documentalista Erik Corbalán; así como estarán las intervenciones de Blanca Felipe, presidenta de esta cátedra; la teatróloga Yudd Favier; la presentación de otro audiovisual, esta vez de Yilian Fernández, titulado Titiritero, homenaje a la figura de Miguel Santiesteban, el desaparecido director del Guiñol de Holguín; y la actuación de la narradora oral Mayra Navarro, Presidenta de Honor de la Cátedra Honorífica Freddy Artiles, quien fuera su compañero de vida.

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