La ardiente claridad del recuerdo

Omar Valiño • La Habana, Cuba

Imagen: La Jiribilla

Me he preguntado en estos días por qué la última imagen que quiero guardar de Alfredo Velázquez corresponde al 8 de febrero de este año. Sí, después de aquel día nos volvimos a ver. O también tengo nítido, poco antes o luego, su rostro asustado ante un diagnóstico médico que no atinaba a explicar bien. O su imagen en la televisión recibiendo un premio de la UNEAC.

Por qué la persistencia de aquella tarde noche en el patio de la Casa del Joven Creador de Guantánamo, sede allí de la Asociación Hermanos Saíz. Él no sabía entonces que el padecimiento de la columna vertebral, tan común a los bailarines, devendría nada, y menos aún que la muerte, de la man