Matrimonios

Omar Valiño • La Habana, Cuba

Aunque son normales en cualquier parte del mundo e, incluso entre nosotros, también eran (y hasta son) frecuentes las jornadas culturales, generales o específicas, de distintos países, parte de nuestro teatro enfrenta con prejuicios las más recientes en el tiempo, léanse las semanas teatrales alemanas, noruegas o polacas. Para sus organizadores —entre los que me cuento en algunos casos— no se trata de una predilección particular por la escena de esas naciones, con independencia de la importancia que le adjudiquemos, sino de aprovechar la manifiesta vocación de tales países para promocionar sus respectivas culturas, la de antes y la de ahora, a través del teatro, así como, de paso, contribuir al desarrollo de proyectos locales, que cuentan, al igual que cada uno de estos eventos, con el decisivo amparo de las instituciones cubanas,