Selección de poemas

Foto breve

Y bajamos por la galería Este
hasta perdernos en un laberinto
de calles apagadas
y salir a los arrecifes de la costa sur
en la Boca o en María Aguilar
con erizos cobardes y barcos portugueses
tengo la grabación las palabras finales del discurso
y el sonido del mar que insiste
contra el borde de la isla
guardo la foto en blanco y negro de un cuerpo joven
con gotas de agua sobre el rostro
y en los ojos golpeante una gaviota

Los militares le negaron el saludo
y eran las once y treinta de la mañana
y era sábado más al sur
siempre pensando en el comercio del cuerpo y el pescado
lo negaron tres veces y como estaban desnudos
se masturbaron frente a la extranjera que parecía francesa
digo masturbándose a la francesa bajo el agua del sur de Trinidad
sólo por la risa destemplada
de aquella vieja y blanca puta parisina

Eran tres erizos sin uniformes
bebedores de José Arechavala
con los ojos inyectados de corales de fuego
mi recién esposa paría en un crucero
obediente de dios
intentando cruzar la piscina ovalada
y yo volví hacia ella y penetré en su interior
buscando una salida
y mientras buscaba
el mundo se sacudía por el este
y los lagartos cambiaban de color
yo iba penetrando
abriendo puertas y saltando ventanas
dentro de ella había frutas tropicales
que calmaban mi hambre y mi sed
afuera la oscuridad crecía
nos rodeaban animales más fieros
y paredes de agua turbia
algunas veces yo sacaba mis manos
para tocar sus pezones
y saber que allí estaban

Yo esperaba la paz de los senderos campestres
donde sólo se escucha el canto de los pájaros
y la brisa entre las ramas
yo esperaba la paz de los senderos
yo esperaba la paz.

Poema

Bajo la siniestra nave,
toda de luz,
mi palabra arde.
La memoria, un absurdo miedo,
el pasillo caminante y la casa final.
Son las cuatro maravillas del recuerdo.

Pasadas las ocho,
oscuro ya el perfume del patio,
esa música sigue.
Idolidia estará llegando a algún lugar,
en su mano los anillos de Júpiter,
los anillos.

Infatigable, el reloj vuelve a decir,
cada ruido del mundo es un mensaje.
Esta pequeña estación es el asombro,
una réplica del sueño perdido,
un orden diferente que nos reúne.

Los días y las noches

Mis días son necesarios al polvo,
con los anillos de sus luces
hago un nuevo escándalo,
y en las escaleras aún no construidas
espero para cerrar los ojos.

Puedo contar contigo, pequeña,
porque tu corazón no conoce ni odio ni locura.
En mí puedes confiar,
también he visto su parte en la huida.

Mis noches no son tan necesarias,
duermo con la primera sombra,
sueño con la última,
y puede parecer común
pero el alfa es y la omega.

Mi tiempo es como los editoriales
que escribe un fantasma
en el idioma de las máscaras,
falacia sobre el papel
para justificar mis días y mis noches.

 

Alberto Sicilia Martínez: Poeta, profesor, promotor cultural y camionero. Nació en Cabaiguán, Sancti Spíritus, en 1966. Miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), y miembro de honor de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) de jóvenes escritores y artistas cubanos. Tiene publicados los cuadernos de poesía: El Camión Verde, Editorial Letras Cubana ,1994; A favor de la roca, Editorial Luminaria, 1998; Miniatura con abismo, Editorial Letras Cubanas, 2008. Entre los reconocimientos que ha obtenido están: Premio Día de la Poesía Cubana, 1987; Segundo Premio de Poesía Fayad Jamís, 1987. Premio de Poesía de la revista Revolución y Cultura, 1997; Premio Regino Pedroso, 1998. Distinción por la Cultura Nacional, 2005; Diploma único de la UNEAC, 2006; Sello XX Aniversario de la AHS, 2007.

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.

Más información sobre opciones de formato