Donde reina lo intangible

Joaquín Borges-Triana • La Habana, Cuba

Aunque el aporte fundamental que Cuba le ha hecho al mundo en lo musical ha sido desde lo popular, no puede soslayarse el impacto que a escala internacional han conseguido figuras del universo «clásico», «culto» o «académico» (como se dice en la actualidad) de nuestro país. Por solo aludir a dos formidables ejemplos, ahí están los casos de Ernesto Lecuona, en el pasado, y más recientemente, Leo Brouwer.

Es mucho y bueno lo que en materia de la hoy llamada música académica se ha venido haciendo en nuestro país, ya por un largo tiempo y que sirve para poner en tela de juicio esas manifestaciones de un autoexotismo que, con demasiada triste frecuencia, se dan en nuestra música popular.

No pretendo negar el hecho cierto de que en la abundante producción sonora nacional hay una propensión a los disímiles géneros que se enmarcan dentro de lo popular y particularmente en lo bailable, pero ello no debe llevar a desconocer el ferviente quehacer que en otras áreas del reino de los sonidos ordenados han lleva