La vanguardia artística de un país
que se repiensa

Anneris Ivette Leyva • La Habana, Cuba
Fotos: Luis Bruzón

Voces inquiriendo por un nombre o más a la vez; puertas abiertas para facilitar el flujo continuo de personas que con pasos largos y agitados llegan, dan media vuelta, se marchan y al minuto vuelven a aparecer; teléfonos que no dejan de reclamar atención; cajas en los lugares más insospechados haciendo dejación de su contenido –pulóvers, documentos, pliegos para notas- el cual varias manos agrupan y destinan: un delegado, dos, tres… hasta rondar los 300.

Por estos días -más que en cualquier otro momento- las sillas sobran y el tiempo apremia en el capitalino Pabellón Cuba, sede de la Asociación Hermanos Saíz (AHS). A punto de iniciar el trabajo en comisiones del II Congreso de la organización, los próximos días 17 y 18, y de efectuar su plenaria el sábado 19 en el Palacio de Convenciones de La Habana, cualquier esfuerzo por alistar hasta el más mínimo detalle parece incompleto.

Y es que un año de elevadas discusiones resonando en todo el archipiélago sobre el arte joven cubano y los destinos de la cultura en el país, exige ahora un cierre con altura organizativa, al nivel del fecundo proceso de debates desarrollado desde que se lanzó la convocatoria al cónclave, en octubre del año pasado.

Aun en medio de tanta ebullición, Luis Morlote Rivas, Jaime Gómez Triana y Rubiel García González, presidente y vicepresidentes, respectivamente, de la Asociación a nivel nacional; así como las directivas de las filiales de la AHS en las provincias de Guantánamo –Carelsy Falcón-, y de Holguín -Luidmila Quincoses-, accedieron a desacelerar por una hora el ritmo para conversar con La Jiribilla sobre las preocupaciones y fortalezas con las que la vanguardia juvenil artística llega a este Congreso.

Imagen: La Jiribilla

-La Jiribilla: A punto de iniciarse, o más bien concluir, el II Congreso de la AHS, ¿cuáles son las principales ejes críticos que han estado presentes desde el inicio de las discusiones, y guiarán lo que resta de agenda?

-Jaime Gómez: Cabría reseñar que, desde el lanzamiento de la convocatoria al Congreso en octubre del 2012, se crearon grupos de trabajo integrados por miembros destacados de la AHS, quienes han tenido la responsabilidad de recopilar todo lo alcanzado hasta el momento por la organización, los acuerdos pendientes de consejos nacionales anteriores y los nuevos problemas. Esta síntesis se enriqueció con los debates desarrollados a todo lo largo y ancho del país, a partir del pensamiento colectivo puesto en función de los desafíos que aún tenemos, no solo como Asociación, sino como representantes del arte y la cultura en Cuba.

Imagen: La Jiribilla

Como fruto de esta labor, podemos decir que ha cobrado mucha importancia lo relativo a la promoción eficiente de los jóvenes creadores, desde las instituciones y los medios de comunicación. Y a partir de la idea de difundir y visibilizar sus obras se han desprendido otras inquietudes más complejas, relacionadas con las posibilidades reales de acceso a los recursos para la producción, y cómo afecta esto cada una de las manifestaciones.

Por ejemplo, el apoyo material para el desarrollo del audiovisual –línea de trabajo de la AHS desde hace mucho tiempo, pues lo que hoy constituye la Muestra Joven del ICAIC nació como proyecto de la Asociación a finales de los 80-, continuó siendo un tema muy abordado.  

Existe otro grupo de inquietudes que no corresponden solo al núcleo de creadores jóvenes, sino que miran hacia las realidades y destinos de la cultura en Cuba en general, como puede ser la preocupación por la enseñanza artística. Aun cuando nuestros afiliados saben que este aspecto traspasa las posibilidades de operación que tenemos como Asociación, se sienten implicados de dos maneras: como profesores jóvenes en muchos centros del país y también como estudiantes. De este modo, se erige una voz complementada que mira hacia los procesos de la enseñanza -tan importante para el futuro de la cultura en nuestro país- desde otra perspectiva.

-Luis Morlote: Un grupo de las preocupaciones detectadas se ha estado trabajando a nivel de territorios, pues tienen que ver con las condiciones de cada lugar y las posibilidades concretas de los jóvenes creadores para llevar adelante su proyecto de obra y de vida allí donde radican.

Imagen: La Jiribilla

Otras temáticas más generales, de política cultural, las hemos venido analizando con los grupos creados para tal fin, y ahora se discutirán en las comisiones correspondientes: Artes escénicas; Artes plásticas; Creación audiovisual y promoción cultural; Literatura, crítica e investigación; Música; Enseñanza artística, Promoción internacional de la obra de los jóvenes creadores (además de las dedicadas a funcionamiento interno, estatutos y reglamento).

En un primer momento se elaboraron diagnósticos de estos nueve puntos, y luego establecimos un diálogo con las instituciones para dar respuesta a muchos de los problemas: hubo soluciones que encontramos, otras las planteamos y algunas continúan estudiándose.

Este proceso nos permitió identificar aristas problemáticas como la relación con los medios de comunicación masiva, el modo en que el arte joven se aborda en ellos, la manera en que se está ejerciendo la crítica artística y literaria, o qué prefieren hoy los jóvenes en cuanto a consumo cultural.

Todos estos son aspectos que el Congreso de la AHS va a discutir, y que están en la esencia de los debates de la sociedad cubana actual, pues el VI Congreso del Partido planteó un cambio económico y social del país, pero en él la cultura juega un papel trascendental.

Nos encontramos en un momento en el que los escritores y artistas jóvenes también estamos haciendo un aporte a la discusión del país que queremos construir, para cuyo modelo es esencial la cultura, pues la calidad de vida en nuestra sociedad no se mide fundamentalmente por la cantidad de bienes y recursos materiales que acumulamos, sino espirituales.

-Rubiel García: Otro de los temas que se criticó reiteradamente en las asambleas -sobre todo en provincias con una tradición de activismo universitario fuerte, como Villa Clara, Camagüey, Santiago de Cuba y la capital- es el divorcio que existe a veces con los centros de altos estudios; la poca presencia del arte en ese diálogo que debe fomentarse con la enseñanza superior, imprescindible para la formación de patrones culturales legítimos. Por ejemplo, en una Feria del Libro donde participen activamente creadores jóvenes, tanto escritores como investigadores y críticos, la ausencia de un público universitario es algo a cuestionarse.

Imagen: La Jiribilla

También salió a relucir la importancia de la influencia del arte y la cultura en el claustro docente -para contribuir a la formación de los profesores que necesitamos, cada vez mejores-, y la calidad de los planes de estudio. Tales vacíos de diálogo y distanciamientos inciden en la formación en valores y la entronización tergiversada de patrones de éxito: si la construcción de paradigmas no pasa por la cultura, se pierde todo lo ganado en riqueza espiritual. De ahí la importancia de no ser un gremio que solo se mire a sí mismo. El arte tiene que invadir las universidades, y retroalimentarse de ese intercambio.

-La Jiribilla: ¿Cuáles son las fortalezas de la Asociación Hermanos Saíz en la actualidad? ¿Qué la distinguen de la organización que celebró su I Congreso en el año 2001?

-Carelsy Falcón: En Guantánamo, particularmente, la Asociación ha logrado convertirse en un espacio que genera estrategias de colaboración interinstitucional, pues aun cuando la cultura es un sistema de instituciones, esa relación se desdibuja un poco en las provincias. A partir de nuestro trabajo esas alianzas han ganado fuerza y definición.

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Y por la particularidad de que algunos de los miembros de la AHS pertenecen a sectores periféricos o marginales, desde nuestro espacio también han nacido políticas encaminadas a esos jóvenes; nos hemos convertido de alguna manera en asesores de las instituciones culturales que se nos acercan para pedirnos nuestro parecer ante determinados procesos.

En Baracoa, por ejemplo, la UJC, el Partido y la UNEAC, nos pidieron que influyéramos en un sector joven que necesitaba encontrar modos y vías para canalizar sus inquietudes. Entonces fuimos hasta allá y refundamos algo que se había perdido: la célula. ¡Había que ver la cantidad de muchachos movilizados para pertenecer a la Asociación! Vivencias como esta permiten entender lo que significa la AHS para la juventud, sobre todo la alejada de la capital. En las comunidades del interior del país nuestros artistas son líderes, movilizan; por lo tanto la organización se erige ante ellos como un modelo de éxito.

Resalto nuevamente el papel de la AHS a la hora de concretar modelos de trabajo conjunto entre instituciones; en Guantánamo, con nosotros se cuenta, si no estamos presentes no se deciden determinadas cosas. Eso es un logro. Pero también lo es el haber funcionado en determinados momentos como punta de lanza para romper esquematismos. Por ejemplo, determinadas películas o documentales que aquí en La Habana ya se habían proyectado, pero que allá encontraban cierta resistencia porque se consideraban nocivos para la juventud, se pudieron exhibir y consumir con madurez, gracias a los espacios de diálogo fomentados desde nuestra organización.

-Liudmila Quincoses: Los doce años que han transcurrido desde el anterior Congreso no han pasado por gusto, se ha visto una madurez en la organización. Mi experiencia como presidenta en la provincia de Sancti Spíritus me permite afirmar que cada vez la AHS gana mayor responsabilidad en los territorios, como cara visible de un núcleo de artistas jóvenes que no están improvisando o entreteniendo meramente, sino intentando sacar a la luz un arte de vanguardia con los mejores presupuestos estéticos.

Imagen: La Jiribilla

En lo particular, me da mucha satisfacción que desde las Direcciones Provinciales de Cultura no se nos vea como “los muchachos” o “los jovencitos”, sino como una organización seria y comprometida, a la que se le llama a la hora de diseñar grandes eventos, como la Jornada de la Cultura, el Verano... Y ese es el resultado de confiar en que siempre tenemos una propuesta de calidad, una proyección hacia las personas de la comunidad necesitadas del arte.

Por ejemplo, el hecho cultural más importante que tiene lugar en nuestra provincia, fuera de la Feria del Libro, son las “Lunas de Invierno”, una jornada que organizamos para inundar la ciudad durante cuatro días con opciones que la gente normalmente no puede disfrutar en vivo: invitamos a figuras como Rosario Cárdenas, a compañías como Retazos, y los espirituanos se admiran de poder ver en pleno boulevard una función de danza, manifestación que no cuenta con agrupaciones en el territorio. Esa posibilidad se da una vez al año por el esfuerzo de la AHS, y se agradece mucho. Así nos hemos ganado respeto como organización. Esta es una de las ganancias más importantes con la que llegamos al II Congreso.

Por otra parte, en Sancti Spíritus hace tiempo arribamos a la conclusión de que, a pesar de tener una Casa del Joven Creador restaurada, con todas las condiciones, era necesario visiblizarnos fuera de sus muros, llevar nuestro arte a diversos lugares y lograr que la gente se sintiera representada.

En este sentido, una de las batallas más grandes que libramos fue la de rescatar la Casa del Joven Creador de Trinidad. En esta especie de ciudad museo, entregada a la actividad turística, un gran número de jóvenes con mucho talento se estaban dedicando solo a la subsistencia mediante el comercio artesanal. Había desaparecido la Casa del Joven Creador, núcleo de resistencia fundamental del arte donde estaba la galería, en el cual se hacían puestas de teatro y se celebraban las peñas. Finalmente logramos refundar este espacio, y ahora allí se reúnen los jóvenes artistas para compartir ideas, aspiraciones, inquietudes.

Tuvimos otra experiencia muy alentadora en Jatibonico;  en ese pueblito tan tradicionalista, surgió un núcleo fuerte de músicos dedicados al rock. Su presencia en la Casa de la Cultura, el apoyo a la AHS en el arreglo de esta instalación, el empeño en la celebración de un festival dedicado a esta música, y el entusiasmo generado en la comunidad, motivó que el presidente del Gobierno de la localidad le brindara a la Asociación parte del presupuesto de las fiestas populares para invitar a otras bandas de rock. Igual pasó en Fomento con un grupo de artistas de teatro que no podían presentarse en el cine municipal, hasta que hicimos entender la importancia de esta acción…

O sea, los asociados espirituanos no nos quedamos enclaustrados en nuestra confortable Casa del Joven Creador en la cabecera provincial, conformándonos con el público habitual que allí asiste, sino que vamos con nuestro arte a otros sitios, como las prisiones, donde también hemos vivido momentos muy gratificantes. Es sumamente importante llevar a cada rincón la cultura, pues por determinadas limitaciones la gente puede sentirse excluida, y no podemos dejar que eso suceda.

-Jaime Gómez: En efecto, la Asociación no solo trabaja para sus miembros, sino para lograr una oferta cultural integral en función de los territorios donde estén enclavadas nuestras Casas del Joven Creador y filiales. El quehacer de estas es muy diverso, no se parecen en nada los abordajes y dinámicas del arte joven entre los territorios, porque están en función de las necesidades de los creadores que allí viven, y también en función del público.

En mi opinión, otra de las grandes fortalezas de esta organización es que sus proyectos nacen de lo que propongan sus miembros, y así mismo cambian, culminan o nacen; no responden a directivas. Y detrás de cada uno de esos proyectos no solo están las ansias expresivas de un creador, sino el pensamiento y el debate de toda la membresía de la organización a nivel local, para ver cuáles son las necesidades de la colectividad. En tal sentido, a lo largo de estos años se han articulado nuevas dinámicas que van más allá de las cosas que cotidianamente uno vincula al trabajo de una organización de jóvenes artistas.

Siempre digo que la AHS es la misma organización que se fundó hace casi 27 años y a la vez otra, porque se parece a las necesidades de su membresía. Y uno de sus principales valores es que a los 35 años dejas de pertenecer a ella; justamente en el momento en el que se empiezan a reproducir esquemas, a repetir fórmulas, a sentir la tentación de decir “esto se hace así”... Porque en la AHS las cosas deben hacerse como lo necesiten los nuevos jóvenes que a ella arriban.

Imagen: La Jiribilla

-Rubiel García: Así es, la Asociación se parece a sus miembros, y al lugar donde se desarrolle el arte de cada uno de sus asociados; yo creo que esa es otra fortaleza, pues le permite mantenerse fresca y constantemente joven.

Cuando se hizo el anterior Congreso, más del 90 % de los actuales miembros de la Asociación no estaban, pero la experiencia acumulada nos ha hecho ganar en solidez, y contamos con la garantía de poder hacer constantemente lo que el momento exija, y en cada territorio, lo que demande su desarrollo sociocultural.

Otra cualidad fuerte es que se trata de una organización voluntaria, pero selectiva, condición imprescindible en su misión de marcar maneras de hacer, de fundar –como el creador frente a un papel en blanco-, sin restricciones. Si el país se está repensando, la AHS también debe hacerlo. Tenemos el reto de adelantarnos al arte que viene.

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