Trovada de El Caimán Barbudo hacia
el Congreso de la AHS

Fidel Díaz Castro • La Habana, Cuba

Una gran descarga trovadoresca desató la revista El Caimán Barbudo en la Pérgola del Pabellón Cuba, este viernes 11 de octubre. Realmente no pudieron cantar todos los trovadores que acudieron, fueron pocas dos horas y media para este encuentro en la Jornada de la Cultura Cubana celebrando el muy cercano II Congreso de la Asociación Hermanos Saíz.

Al inicio, hicimos una especie de presentación de las principales temáticas de las ediciones 376 y 377 de El Caimán Barbudo puestas allí a la venta: entrevistas a Luis Morlote, presidente de la AHS, a los trovadores Pedrito Beritán y Samuel Águila, un artículo relacionado con el panorama de la música cubana en Miami de Joaquín Borges Tríana, la feria del libro de Antofagasta vista por Rafael Grillo, u otros sobre la sociedad Abakuá, El Cartel cubano, el actor Manuel Silva y el programa televisivo Deja que yo te cuente, así como las secciones habituales La cuerda floja, Por primera vez y Los Raros.  

El dúo Estación de luz, entregó un par de canciones y el trovador Juan Carlos Pérez sumó a Silvio Alejandro en piezas como Habana 1998 y Mundo bajo. Como momento muy especial presentamos ante la grey trovadicta a dos muchachos estudiantes de música Annie Garcés y José Manuel Ordás con 17 y 16 años de edad.  Ella cursa el cuarto año de flauta y él segundo año de guitarra. Gran impacto esta muchachita, no solo por su voz y la energía con que canta, sino también por el profundo sentido con que saca cada frase, producto de una gran formación cultural. Su repertorio, muy escogido con piezas de Violeta Parra, Sindo Garay, Atahualpa Yupanqui, Carlos Varela, Pepe Ordás, Pablo Milanés... y lo mejor, que no hay azar, sino convicción y amor por esos grandes autores con gran conocimiento del proceso de la canción auténtica cubana y universal.  

Imagen: La Jiribilla

Resultó aglutinador y alto voltaje el cuasi concierto de Zule Guerra y Blues de Habana, otra muy joven agrupación que viaja jazzísticamente por el soul, el blues, con algunas piezas propias y con versiones de temas antológicos de Juan Formell, Piloto y Vera, y del cancionero trovadoresco. Zule es una intérprete de mucha “bomba” que se planta en escena con mucha autoridad, a pesar de su juventud, y que nos remonta a esos grandes momentos del blues norteamericano sin dejar de ser un hecho artístico filtrado por la cubanidad. Muy bueno el piquete liderado por un excelente tecladista, del que no recogí su nombre (pifia periodística, al ser también el presentador de la revista, productor y conductor del espacio —el que mucho abarca....). De todos modos tendré nuevos encuentros con Zule y su piquete, de intenso vuelo.

La descarga terminó cuando en el patio central del Pabellón Cuba rompió Kelvis Ochoa y su grupo por lo cual todos nos fuimos a guarachear con ese trovador heredero de Ñico Saquito y Pedro Luis Ferrer...

El Caimán Barbudo metido de lleno en el Congreso de la AHS, que es fiesta muy suya también.

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