Miguel y Gastón, dos paladines del arte titiritero

Rubén Darío Salazar • Matanzas, Cuba

Octubre trajo el otoño, la lluvia, y ese color macilento de la tristeza cuando los amigos dicen adiós. Primero se fue Miguel Arreche, en España, de un inoportuno derrame cerebral. Nadie lo pensaba mortal, debido a esa fuerza intensa de hombre vasco y por ese montón de sueños que tenía aun por realizar. Su labor, junto a Idoya Otegui, al frente del Festival Internacional de Títeres de Tolosa (Titirijai), cuyas exposiciones temáticas, encuentros teóricos, y cuidadísimas muestras de espectáculos españoles y del mundo, ha sido ejemplo para los eventos de esta manifestación. Promotor incansable del arte de los retablos, secretario general de UNIMA Internacional en uno de sus periodos, creador, una vez más junto a Idoya, del maravilloso proyecto TOPIC (Centro Internacional de Títeres de Tolosa), fue Miguel, huésped del Taller Internacional de Títeres de Matanzas en 3 ocasiones. Primero fue en 2006, luego en 2010, con motivo del 1er Encuentro de Teatro para Niños Cuba-España, y finalmente en 2012, donde condujo junto al maestro René Fernández, el hermanamiento entre el Titirijai y el taller matancero.

Imagen: La Jiribilla

Idoya Otegui y Miguel Arreche junto a Pelusin del Monte en el TOPIC
 

Caminante del mundo, amante de la buena comida y de la música coral, Miguel fue un personaje suigeneris, de carácter austero, mezclado con la sonrisa de un niño ilusionado. Quedó pendiente su regreso a Cuba al Consejo Mundial de UNIMA que celebraremos en 2014, y su idea de realizar en el Titirijai una ventana dedicada al teatro de figuras cubano. Su voz fuerte debe estar estremeciendo a los querubines. Lo vamos a extrañar, todos, los que no veían bien sus frases directas al mentón y los que, como él, luchamos por dignificar un género subvalorado e ignorado inútilmente. Los títeres son y serán siempre como Miguel, hechos de una madera auténtica y resistente, sobrevivientes de toda colisión, continuarán lo mismo en un museo, un libro, un recuerdo infantil o adulto, o en una institución como el TOPIC, impregnada de su energía incombustible y sus enormes ganas de vivir.

En Cuba, se despidió Gastón Joya, llevaba enfermo hacía una semana, el mismo tiempo en que una y otra vez exhibían por la televisión cubana el entrañable documental Tía Tata cuenta cuentos, del director Julio Cordero. Tal parecía un tributo a tiempo para alguien como Gastón, fundamental en la historia de los títeres en la pequeña pantalla de la isla. Creador del famoso combo Los Yoyo y de otros tantos muñecos que acompañaron a la infancia nacional de los 60, 70, 80 y parte de los 90, le hizo fiel honor a su apellido: todo lo que salía de sus diestras manos eran gemas de una ternura y una gracia delicada, comparable a su estirpe de caballero andante. Hablar con Gastón era constatar la fe de un hombre en el alma que poseían sus marionetas, tan importantes para él como su familia. En la edición del 10mo Taller Internacional de Títeres se le rindió merecido homenaje y se le concedió la condición de Miembro de Honor de UNIMA Cuba. Ambos lauros los acogió desde su carácter sencillo, con una sonrisa diáfana y agradecida. Tenerlo con nosotros en esos días fue una lección de ética y amor por la profesión titiritera.

Imagen: La Jiribilla

Combo Los Yoyo, primero a la derecha Gastón Joya
 

De seguro, ambos, Miguel y Gastón, se encontraron en esos días de funciones y charlas. Entre tantas actividades, no poseo la certeza de ese acontecimiento. Quiero creer que sí, que conversaron los dos de sus respectivas pasiones, como los paladines que planean un asalto al cielo, para finalmente llenarlo de títeres junto a los ángeles, en fiesta eterna.

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.

Más información sobre opciones de formato