El desafío más allá de la AHS

Anneris Ivette Leyva • La Habana, Cuba
Foto: Luis Bruzón

Con el debate de las Comisiones de Enseñanza Artística, Promoción Internacional, Funcionamiento, y Estatutos y Reglamentos, inicia hoy la última etapa del II Congreso de la Asociación Hermanos Saíz. Esta organización, aunque representa las inquietudes y aspiraciones de cerca de 3 000 jóvenes de la vanguardia artística cubana, abordará temas de interés para toda la sociedad porque su accionar no tiene cotos cerrados, y en su esencia está el sobreponerse a cualquier esquema que limite el desarrollo integrador de la cultura.

Precisamente para profundizar en el interés de trascender el marco de acción gremial que tiene la AHS, e indagar en sus proyecciones después de culminado el II Congreso, La Jiribilla amplió la conversación sostenida hace unos días con varios de sus directivos.

Imagen: La Jiribilla

“Aunque la totalidad del talento joven formado por la Revolución no pertenece a la Asociación Hermanos Saíz (AHS), nosotros sentimos una responsabilidad hacia ellos —asegura Rubiel García, vicepresidente de la Asociación Hermanos Saíz (AHS)—; en el propio sistema que tenemos de becas y premios, incluimos a todos los creadores menores de 35 años, sean miembros o no de la organización.”

El impacto de ese pensamiento inclusivo se refleja en un municipio como Baracoa, en Guantánamo. Carelsy Falcón, presidenta de la filial provincial, comenta que aun cuando solo tienen siete integrantes, sistemáticamente se reúnen allí más de una veintena. “Aparecen hasta cuando convocamos a una reunión de la membresía, cuentan con nosotros para que los llevemos a eventos en otras provincias… se sienten absolutamente parte de la organización”.

La voluntad de traspasar todo tipo de “barreras” en la concreción del trabajo cotidiano también se ha visibilizado a través del permanente diálogo intergeneracional promovido por la Asociación, la cual se reconoce como continuidad del movimiento artístico e intelectual cubano.

“Tenemos la obligación de atender sobre todo las necesidades de los creadores jóvenes, pero siempre hemos defendido que este sea un espacio de encuentro entre generaciones” —afirma Luis Morlote, presidente de la organización.

“Por ello a nuestros eventos y actividades también invitamos constantemente a los Maestros de la Cultura y a quienes formaron parte de la Brigada Raúl Gómez García, del Movimiento de la Nueva Trova, de la Brigada Hermanos Saíz, que son el antecedente colectivo de la Asociación creada en 1986. Y como reverencia mayor a esos grandes símbolos de la cultura cubana, paradigmas en quienes nos reconocemos los jóvenes escritores y artistas, en el marco de nuestro aniversario entregamos el premio Maestro de Juventudes a varias de estas personalidades.

“No es casual que el tema que hayamos escogido para este Congreso sea Todo el mundo tiene su Moncada, escrito por Silvio Rodríguez en 1968. La AHS es una obra colectiva, que se ha construido con el aporte de diversas generaciones. Como expresión de este vínculo —apunta el líder—, en los últimos años hemos tenido una relación de trabajo muy fluida con la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), la cual comparte con nosotros misiones y objetivos muy similares. De hecho, muchos de los debates sostenidos con las instituciones en el marco del Congreso van en busca de soluciones no solo pensadas para la joven vanguardia, sino para todos los creadores.”

Pero la vocación de irradiar más allá no se circunscribe a los “límites” de la membresía de la AHS. De acuerdo con Liudmila Quincoses, presidenta de la filial de Sancti Spíritus, esta rebasa incluso las fronteras nacionales: “Hay personas que se han enterado de cómo funciona nuestra cultura a través de la Asociación. Puedo mencionar la experiencia de un canadiense que llegó con su proyecto Rock Solidario a Cuba porque escuchó un demo de una banda de rock espirituana”.

“Este joven venía cargado de todos los estereotipos que construyen los medios hegemónicos de comunicación sobre el significado del socialismo; esperaba encontrar un pueblo triste, desalentado. Al venir no solo se quedó asombrado de cómo nuestros muchachos cultivaban el género musical en el centro de la Isla, prácticamente sin instrumentos, sino que se identificó tanto con nosotros que incluso quiere ser miembro de la organización. Ha llevado grupos a Canadá y a Nueva York; además, organiza conciertos y con el dinero que recauda compra instrumentos para donarlos a bandas de rock cubanas. Convertido en un portavoz de nuestra realidad, también se ha sumado a la denuncia del caso de los Cinco Héroes. Esa relación solidaria empezó por la AHS.”

Relacionado con la cooperación y colaboración —agrega Jaime Gómez Triana, vicepresidente de la AHS—, desde la Asociación hemos desarrollado un trabajo bastante reconocido a partir de que todos los proyectos de esta índole los encaminamos al mejoramiento de comunidades específicas, con lo cual también impactamos en escenarios que de cierto modo rebasan el de los jóvenes creadores.

Entre varios ejemplos Jaime se refiere al de Santa Fe, barrio periférico de la capital en el que se encuentran renovando todas las instalaciones de la cultura, abatidas por recientes eventos meteorológicos: “Allí trabajamos directamente con los jóvenes creadores, quienes a la vez participan en la educación de las nuevas generaciones en su entorno y contribuyen a formar vínculos de identidad comunitarios.”

“La fórmula de buscar proyectos de cooperación para el bien de una colectividad, y no para autodesarrollarnos, la defendemos con el objetivo primordial de crear puntos de referencia y demostrar que es posible pensar de otra manera lo social —argumenta. También de este modo pretendemos encontrar y proponer vías para el sostenimiento de la cultura. Creemos verdaderamente que cada uno tiene responsabilidad en la construcción del país que vivimos, y en consecuencia con ese pensamiento no hemos estado pasivos; es una característica de la AHS no sentarse a esperar.”

“Pero en ese influir en otros ámbitos, ciertamente no nos toca, ni podemos, resolver todos los problemas de la cultura cubana; pero sí nos toca y podemos crear modelos y referentes de trabajo, de programación en nuestras Casas del Joven Creador, de diálogo con los creadores en los territorios, de proyectos comunitarios que realmente valoren la comunidad y no tengan un cariz asistencialista.”

Apunta el crítico e investigador hacia otro compromiso importante: crear proyectos de promoción que las instituciones no utilizan o no valoran porque se parapetan en esquemas, en maneras establecidas de hacer. Es preciso entonces diseñar productos y soportes que visibilicen a la joven creación cubana y al mismo tiempo sean atractivos y novedosos.

 “La posibilidad de impactar más allá —resume Gómez Triana— está precisamente en generar un desafío, en crear pautas de referencia que logren ser valoradas y apoyadas, e influyan en la red de instituciones de la cultura y fuera de ella, como en las universidades. El propio Plenario del Congreso lo hemos pensado dedicar a la educación, la cultura y la sociedad, pensando lo educativo no como el terreno ‘de un sector’, sino como el espacio para influir en las nuevas generaciones y construir un individuo con una subjetividad enriquecida, preparado para escoger los mejores valores.”

El después de un congreso por celebrar

El proceso de preparación del Congreso, de acuerdo con Carelsy, ha servido para teorizar lo que a lo largo de la última década se hizo en la práctica, en medio de la urgencia. “Ahora nos hemos parado a reflexionar todo ello, y ese pensamiento lo dejamos a los jóvenes que continuarán el trabajo en la asociación a su manera y a su medida. También les quedan elementos que no existían antes: un área para pensar la promoción internacional, las salas de navegación y todo lo relativo a la infraestructura tecnológica….”

A la presidenta de Guantánamo le gusta pensar que el Congreso va a constituir una mirada detenida no solo hacia los jóvenes, sino hacia las instituciones que deben quitarse el polvo; igualmente confía en que ahora, cuando muchos miembros profesionales que arriban a la mayoría de edad se integren a ellas, se abrirá una oportunidad para aportarles la experiencia obtenida durante estos años de trabajo en la organización.

“Esta no es una reunión más que se organiza por un plan y se hace porque toca —opina por su parte Luidmila—; creo en la importancia de este Congreso, de reunir a personas que ya están por salir de la organización con otras que acaban de entrar y desconocen la esencia del trabajo, pero tienen muchas ganas de darle continuidad.”

“Como hicimos nosotros en su momento, ellos tienen que empezar por conocer la AHS un poco más, por entender su importancia en la promoción de la joven vanguardia artística; pero sobre todo deben saber que, como miembros, establecen un fuerte compromiso de trabajo colectivo y anónimo. Todos nosotros nos hemos esforzado mucho sin anhelar protagonismo, solo nos ha importado la idea de hacer lo correcto.”

Jaime Gómez, desde su larga experiencia de dirigente a nivel nacional, opina que a quienes continúen la labor de la AHS les toca volver a la base, trabajar con cada uno de los asociados, fortalecer la participación y la capacidad de debate aún más, lograr que verdaderamente los miembros de la organización se sientan representados; y todo ello sin dejar de cuestionarse cualquier modelo preestablecido a la hora de abordar los procesos.

“Una nueva dirección tiene el reto de revisarlo todo, de mirar sin ningún compromiso lo que verdaderamente está dando frutos y lo que necesariamente debe cambiarse. Hay que seguir potenciando determinados proyectos; por ejemplo, es necesario que nuestras cinco editoriales —ninguna de las cuales está en la capital, y siempre lo digo como un mérito— den cuenta de la diversidad de nuestro quehacer con el pensamiento de musicólogos, teatrólogos, y en general de quienes reflexionan sobre la cultura.”

Enfatiza además en la urgencia de continuar evaluando con la dirección del país y el Ministerio de Cultura las vías para entregar financiamiento a los jóvenes para la producción, asunto que hoy no está resuelto de la manera que se querría. “Cuando se logre apoyar la creación de una manera directa, las dinámicas van a cambiar, la Asociación va a ser otra”.

Rubiel García, en su condición de integrante más joven de la dirección de la AHS, reconoce que todo lo logrado por la Asociación es el resultado del esfuerzo de muchos héroes anónimos. “Nos queda aún la responsabilidad de continuar marcando líneas de trabajo y actualizarlas para fortalecernos como atalayas permanentes de nuestra cultura. Tenemos que serles fieles al pensamiento de los Hermanos Saíz: ‘solo tenemos nuestras vidas y una obra inmensa que realizar’”.

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