El itinerario de un estandarte

Saulo Jordán • La Habana, Cuba

“Lo que más me atraía de Melaza era acercarme a la realidad cubana que observaba cada día. Contarla desde mi visión, que se me antojaba naturalista, sincera, sin excesos… por decirlo así, humanista”, y tal vez en estas palabras de Carlos Lechuga, director y guionista de la recién estrenada Melaza, contengan algunas claves de las características medulares del cine joven cubano: el compromiso con la realidad contemporánea, la preocupación por el futuro, el retrato de momentos críticos, de supervivencia.

Imagen: La Jiribilla

Conocido y respetado por los cortometrajes Los bañistas y Cuca y el pollo, Lechuga ha escrito cuatro largometrajes: Club Habana, ganador del Premio al Guion Inédito en el Festival Internacional del Cine Pobre; El edén perdido, de Daniel Díaz Torres; Penumbras (Charly Medina) y Crematorium (Juan Carlos Cremata, en producción).

Melaza intenta recrear una historia de amor en tiempos de crisis y “seguir a una pareja que, para sobrevivir, tuvieron que sacrificar su integridad, y para mantenerse unidos, buscan soluciones que cada vez los alejan más”, según asegura el director. Una de las ventajas de poner en escena una historia escrita por el cineasta consiste en que, como hizo Lechuga, la información se entrega a retazos “para que el espectador no tenga tiempo de juzgar a los personajes y viva codo a codo con ellos”.

Finalmente de estreno, Melaza se ha convertido en el nuevo estandarte del cine joven cubano no solo por su preocupación con la cotidianidad contemporánea, y la edad de sus personajes protagónicos, sino también porque vuelve a demostrar la posibilidad, y la necesidad, de un cine que no dependa en exclusiva de las disponibilidades y prebendas institucionales.

La película es un proyecto de Producciones de la 5ta. Avenida, en coproducción con 13 Production-Promenades Films y Jaguar Films. El staff está conformado también por muy jóvenes profesionales del cine: Claudia Calviño e Inti Herrera (producción), Ernesto Calzado y Luis Franco (dirección de fotografía), Rubén Valdés (diseño sonoro), Jesús Cruz (música original), Alain Ortiz (dirección de arte), Alicia Arteaga (diseño de vestuario) y Luis Ernesto Doñas (montaje), en un grupo donde es mayoría el talento proveniente de nuestras escuelas de cine.

La película se ha transformado en insignia del cine joven debido también a la cadena de éxitos internacionales que la han convertido en la película cubana más premiada de la temporada 2012-2013. Vista en Cuba por primera vez durante el XXXIV Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, en el cual solo le entregaron algunos premios colaterales (sobre todo, el Premio El Mégano), Melaza tuvo su estreno internacional en el festival de Róterdam, especializado en catapultar jóvenes talentos, y uno de los cinco eventos de su tipo más importantes de Europa, junto con Cannes, Venecia, Berlín y Locarno.

Imagen: La Jiribilla

En abril llegó uno de esos premios que se consideran consagratorios: la Biznaga de Plata al mejor largometraje en la sección Territorio Latinoamericano, del decimosexto Festival de Cine Español de Málaga. Y casi paralelamente, para que nadie pudiera decir que Carlos Lechuga tampoco era profeta en su tierra, la Muestra Joven del ICAIC le confirió el Premio Especial del Jurado, Mejor fotografía y Mejor actuación masculina (Armando Miguel Gómez), además de galardones colaterales como el máximo galardón de la UNEAC “por retratar con agudeza ejemplar un posible pasaje de la memoria histórica cubana”, y el premio SIGNIS Cuba, que entrega la Organización Católica Cubana para la Comunicación.

Todo ello evidenciaba la alta consideración entre los profesionales y especialistas del cine en Cuba respecto a un largometraje de ficción, realizado de manera independiente y que continuaba sin estrenarse cinco meses después de haberse exhibido por primera vez.

“Evangelizada como espacio de visibilidad, legitimación y reconocimiento, la Muestra Joven también se ha convertido en termómetro de las pulsaciones del cine actual cubano hecho por y para los jóvenes. No obstante, esta oportunidad anual para liberar la creación y el espíritu de debate sobre la situación actual del país, y la sociedad en general, se propone ocupar un rol más activo en los destinos del cine nacional”, escribió la periodista Olga Díaz Ruiz, y seguramente estaba pensando en que películas como Melaza se refieren a las pulsaciones del cine joven y al debate sobre la situación de Cuba hoy por hoy.

En septiembre, Melaza recibe el Premio Especial del Jurado en el XI Festival Latinoamericano de Cine de Vancouver, Canadá, y hace solo unos días alcanzó el máximo galardón, premio a la mejor película, en el Festival de Cine de Trinidad y Tobago. Tanto el estreno de su película en Cuba como el premio en Trinidad y Tobago, fueron dedicados por el director “a la memoria de Daniel Díaz Torres”, recientemente fallecido, entusiasta de Melaza, y profesor de Lechuga en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños (EICTV), donde el joven cineasta cursó estudios de guion.

Mientras el público disfruta y discute Melaza, ya sea en las salas oficiales, o en sus casas, a través de las numerosas copias piratas que invadieron el “mercado” desde hace meses; Lechuga trabaja, junto al veterano Eliseo Altunaga, en el guion de su próxima película: Santa y Delfín, que es, según la productora Claudia Calviño, “una historia de amor, entre un escritor homosexual y una guajira. Es una película con una temática social, al igual que Melaza, pero un poco más clásica que esta. El proyecto está en fase de desarrollo, buscando financiamiento”.

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