Enseñanza artística: contra todos los esquemas

Mabel Machado • La Habana, Cuba

En Cuba corre el rumor de que en el futuro inmediato, se reducirá drásticamente la cantidad de escuelas y plazas para el estudio de especialidades artísticas. El sistema nacional de enseñanza del arte, que comenzó a desarrollarse desde la década del 60 del siglo pasado con la creación de la Escuela Nacional de Cubanacán en La Habana -y que llegó a instalar academias de artes plásticas, música, danza u otras especialidades en cada provincia del país- se reconfigura a partir del reajuste institucional que tiene lugar en la isla desde 2009, con el fin de hacer más eficiente el modelo económico y social cubano.

De las escuelas de instructores de arte, cuya ampliación se promovió intensamente en los primeros 2000, quedan funcionando apenas cinco y se prevé que incluso estas pronto dejen de funcionar de la forma en que las conocemos hoy. En algunas provincias, como Sancti Spíritus, han sido cerradas algunas instituciones educacionales especializadas, de modo que unos 200 estudiantesse encuentran cursando sus carreras fuera de ese territorio. Ellos se cuentan entre los privilegiados que, tras vencer rigurosos exámenes, pueden acceder a las plazas –cada año más restringidas- de los centros de enseñanza en diferentes niveles.

Es evidente que la política estatal hacia el sistema nacional de enseñanza artística está marcada por la necesidad de lograr que la capacitación de talentos se corresponda con las condiciones reales que existen en el país para que estos luego ejerzan y se superen en los diferentes campos. La masificación del acceso a la enseñanza artística en distintas etapas ha traído como consecuencia, en no pocos casos, el estancamiento y reorientación profesional de graduados que no encuentran un escenario de empleo que se corresponda con sus niveles de capacitación.

Entre estos y otros temas no menos controvertidos se movieron los análisis de los delegados al 2do Congreso de la Asociación Hermanos Saízque participaron el 17 de septiembre en la comisión dedicada al debate sobre la educación artística en Cuba. En la Universidad de las Artes (ISA), jóvenes creadores y profesores coincidieron en que se hacen urgentes transformaciones radicales en las aulas donde se forman los artistas cubanos en diversas disciplinas.

Los cambios que se han ido verificando poco a poco en este sector, apuntan también hacia la elevación de los estándares de calidad con que funcionan los centros educacionales, donde los claustros se han renovado sustancialmente en los últimos diez años como consecuencia del envejecimiento y recolocación en otras actividades de un grupo considerable de profesores.

La reamortización de las matrículas no constituye en sí misma una garantía de que los procesos docentes ganarán en excelencia. Para el dramaturgo Yerandy Fleites, quien imparte clases en la Facultad de Teatro del ISA, los colectivos de profesionales que tienen en la actualidad la responsabilidad de formar a los artistas, son excesivamente jóvenes y fluctuantes y “cuando alcanzan alguna madurez y logran canalizar una buena experiencia en las aulas se van del país, de las escuelas o del sector en busca de mejoras, fundamentalmente económicas”.

Los profesores, señaló Fleites, realizan múltiples actividades que no les permiten concentrarse a tiempo completo en la docencia, los salarios son bajos en relación con la especialización que demanda una ocupación como esta, y, por otro lado, muchas veces encuentran dificultades también para mantener activas sus carreras profesionales fuera de la academia.

En el informe que recoge los resultados de los diálogos que tuvieron lugar entre afiliados de la AHS en cada provincia antes de este encuentro en La Habana, se apunta como una problemática de primer orden la insuficiente iniciativademostrada por el sistema de educación artística y de la propia organización para generar programas de seguimiento y superación a los docentes jóvenes.

“El proceso de enseñanza –se dice- no solo puede ser un espacio para el intercambio de experiencias profesionales”. Por ello, entre las propuestas emanadas de esta discusión sobresale la de consolidar la formación pedagógica y psicológica de los docentes y comprometer a creadores consagrados con la impartición de clases magistrales y conferencias.

Por su parte, la profesora universitaria María Antonia Borroto, invitada al Congreso, propuso la reevaluación de las políticas salariales para los docentes, en especial para aquellos que se vinculan de manera parcial a las aulas, quienes hasta ahora se han mantenido trabajando fundamentalmente por compromiso con los proyectos educativos y por el prestigio que representa vincularse a las universidades, pasándole por encima a la exigua retribución económica.

Sobre la demandada superación de los claustros abundó el profesor de música Juan Piñera, uno de los primeros galardonados con el premio Maestro de Juventudes de la AHS: “A veces se les pide demasiado en este sentido a docentes, quienes además de estar implicados con el pregrado y el posgrado deben asumir tutorías, tribunales y actividades extradocentes. Por otro lado, está el problema de las categorías científicas que se exigen, sin valorar que hay artistas para los cuales es fundamental hacer su obra y no convertirse en doctores probeta”.

Infraestructura para la educación

La precarización de las condiciones materiales para la formación de talentos en el arte es otra de las dificultades que atenta contra la calidad de la enseñanza en la isla. El estado constructivo del ISA y sus filiales en Holguín y Camagüey; la insuficiencia de equipamiento para la impartición de distintos programas, fundamentalmente en la rama del audiovisual; las posibilidades mínimas de acceso a Internet y a otras herramientas tecnológicas que imponen tendencias creativas en el mundo contemporáneo, son asuntos de extrema preocupación para los delegados de la AHS.

El ministro de Cultura, Rafael Bernal, dijo haber constatado en una reciente visita a centros de enseñanza, las carencias que atraviesan los procesos docentes en algunos lugares del país. 

Para el caso específico de las escuelas donde se imparten especialidades relacionadas con el audiovisual, la decana de la Facultad de Artes de los Medios del ISA, Marta Díaz, explicó que no solo debe mejorar la infraestructura para la impartición de los cursos, sino también el diálogo con Instituto Cubano de Radio y Televisión, para que reciba y se beneficie de los proyectos de estudiantes que deben pasar allí períodos de adiestramiento.

La desactualización del material bibliográfico con que cuentan las diferentes carreras fue uno de los temas propuestos para el debate porMartha María Borrás,también profesora del ISA.

A propósito, el informe de la AHS para el 2do Congreso, menciona la necesidad de adquirir y socializar bibliografía actualizada en cualquier soporte para apuntalar la práctica académica.

Hacia una pedagogía del arte más contemporánea

Actualizar los programas de enseñanza es también un imperativo sobre el que deben incidir loa afiliados a la organización juvenil. Así lo considera Rafael Ramírez, profesor y realizador holguinero, a quien le inquieta el retraso con que Cuba se informa sobre las últimas tendencias en la educación artística en el mundo contemporáneo. A su juicio, deben fomentarse los cruces transdisciplinares y el entrenamiento de distintas habilidades a la vez que estimulen la creación de obras de vanguardia.

“Nos falta además, formación de rigor en otros campos como la literatura y la filosofía. Hoy, cuando nos acercamos a estos universos notamos que los enfoques son muy viejos, casi obsoletos.”

En este sentido, la enseñanza de la música aparece como motivo de desvelo común a muchos delegados. El trompetista Yasek Manzano y la violinista Tanmy López, dos artistas jóvenes con carreras ascendentes en el panorama cultural cubano, llamaron la atención sobre la ausencia de un programa dedicado a la música popular cubana en las academias del país.

Muy marcada por el influjo de los conservatorios europeos, la formación musical en Cuba, desde el nivel elemental hasta el universitario, discriminó y hasta penalizó, durante muchos años, la ejecución de piezas del repertorio popular cubano, sin importar la calidad y ascendencia de sus compositores.

Esta práctica ha estado sometida a escrutinio en el sector con mucha fuerza en las últimas dos décadas, pues gran parte de los egresados de las escuelas, que se gradúan con programas estrictamente clásicos, terminan interpretando géneros tradicionales cubanos como el son, el danzón o el bolero.

“Podría existir en Cuba un programa para estudiar en profundidad  la música del país.En ella hay tanta riqueza, tanta historia valiosa, que no debe perderse y ha de ser aprovechada por nosotros mismos. Tenemos que fomentar, desde el nivel elemental, la sensibilidad de los niños por lo que forma parte de nuestra identidad, antes de su experiencia se vea filtrada por patrones internacionales de consumo”, acotó Manzano.

El presidente del Instituto Cubano de la Música, Orlando Vistel, dijo que resulta para él muy reconfortante saber que al interior de la AHS se debate sobre la música popular cubana, un tema que también han considerado como primordial los artistas y especialistas de la institución que él dirige.

Al respecto, explicó que por aquella vía, se están buscando las formas en que puede darse con mayor naturalidad la inserción de estos temas en los planes de estudio. “Hay que movilizar a la musicología con este objetivo, porque hasta ahora la historia de la música popular cubana no ha sido lo suficientemente abordada y documentada”, añadió.

Los artistas y la sociedad

Otra de las aristas de interés para los miembros de la AHS es la valoración de los centros educacionales como instituciones culturales de impacto a nivel local. Como mismo se ha manejado de manera arbitraria la apertura de plazas en diferentes territorios, sin que exista una articulación con los proyectos de desarrollo de los municipios y provincias, tampoco los gobiernos y las instituciones del sistema de la cultura han tenido suficientemente en cuenta la importancia y los problemas de los centros de enseñanza.

No son eficaces y en algunos casos ni siquiera existen, las estrategias para estimular el regreso de graduados a sus provincias de origen. Esta situación, comentada por la ensayista Yaneysi Pino, de Sancti Spíritus, ha redundado en el debilitamiento de la actividad creativa de incidencia social. En su provincia, donde se han ido cerrando paulatinamente las escuelas de arte, el impacto se nota en la disminución de la cantidad de grupos y de artistas en activo.

El artista Javier Negrín consideró que para revertir experiencias de este tipo existen alternativas. En el municipio especial Isla de la Juventud, de donde él proviene, el cierre de la academia de arte ha activado la iniciativa de algunos creadores, que han propuesto al gobierno ofrecer apoyo a la constitución de un dentro de desarrollo de las artes visuales. Aun que no es su objetivo ofrecer formación académica regular, esta institución podría contribuir a la preparación de estudiantes para las pruebas de ingreso a la escuela de San Alejandro, así como ofrecer cursos y talleres. 

De otra parte, Indira Fajardo, presidenta de la Brigada de Instructores de Arte José Martí, puso énfasis en la necesidad de que los estudiantes de arte y los miembros de la Asociación participen de la vida cultural de sus comunidades.

Esta, como el resto de las acciones propuestas en las sesiones de trabajo del 2do Congreso, rendirá frutos en la medida en que –y así lo reconocen los delegados-la organización, los creadores y las instituciones con las que estos se vinculan, puedan desprenderse de mecanismos asistencialistas y esquemas preconcebidos.

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