Cuento joven cubano

La vanguardia de nuestra literatura

Aline Marie Rodríguez • La Habana, Cuba

Más de una treintena de relatos de jóvenes escritores cubanos, nacidos a partir de 1977, se reúnen en las páginas de la antología Como raíles de punta, publicada por Ediciones Sed de Belleza, sello villaclareño de la Asociación Hermanos Saíz.

“Tengo en mis manos el primer mapa poético de la narrativa cubana del siglo XXI”, así presentó el escritor Francisco López Sancha la antología  Como raíles de punta, publicada por Ediciones Sed de Belleza, sello villaclareño de la Asociación Hermanos Saíz.

El volumen, cuya selección, prólogo y notas estuvo en manos de la investigadora y crítica literaria Caridad Tamayo, reúne en sus páginas los relatos de jóvenes escritores cubanos, nacidos a partir de 1977, quienes han publicado sus primeras obras en los albores de un nuevo siglo.

Imagen: La Jiribilla

En el prólogo, Caridad Tamayo asegura que “todos estos autores (…), de una u otra forma están sentando nuevas bases para la narrativa en Cuba, y habrá que seguirles el rastro. Los 32 textos antologados —además de conformar un abanico de la joven narrativa cubana— son una provocación, una manera de incitar a lectores y críticos a buscar más allá y hacer sus propias apuestas”.  

En palabras de López Sacha, esta obra presenta un relato diferente, tanto en el orden temático como estilístico. “Es la primera vez en la historia de la cuentística cubana que la anécdota está cifrada. El cifrado se produce en la historia evidente. Los cuentos tienen finales abruptos, incomprensibles, abiertos, que es necesario rastrear, como una especie de acto sicoanalítico para comprender el resultado”.

Imagen: La Jiribilla

Los relatos “La bola de mi secreto”, de Agnieska Hernández Díaz; “Alguien se ha robado los cacatillos”, de Dazra Novak; y “A propósito de la nieve derretida”, de Osdany Morales dan fe de tal certeza. Son obras en las que “el final simplemente detiene la historia —asevera López Sacha—. La historia está metida antes del final, ahí está su fuerza, intensidad y belleza”.

Además, el también narrador, crítico y profesor comentó que los jóvenes escritores optan también por retomar referentes. Tal es el caso de los cuentos “Bailando en la claridad”, de Zulema de la Rúa Fernández, que presenta de manera irónica el mundo de las jineteras y el ambiente marginal. Mientras que, el relato “Perderás la tierra”, de Abel González Melo, hace recordar la obra Tío Vania, de Antón Chejov.

López Sacha también destacó el retorno a formas pretéritas del género, aún con mucho por decir en el campo de la literatura cubana. “No han agotado ni su ciclo, ni su temática, ni su perspectiva. Hay, por ejemplo, tres relatos rurales que podían haber sido escritos, en la década del 40, por Raúl González de Cascorro o Félix Pita Rodríguez”.    

Imagen: La Jiribilla

Durante la presentación, Caridad Tamayo destacó que la publicación de Como raíles de punta constituye el homenaje de una generación a la memoria de Salvador Redonet, profesor universitario y estudioso de la joven literatura cubana.

Concluía sus palabras López Sacha con la afirmación de que esta nueva generación de escritores “no es exactamente una revolución, pues esa se produjo en los años 90 y lo historió Redonet. Esta es una de las consecuencias de aquel proceso de gestación y ya deja caminos diversos, plurales. En las páginas de esta obra van a encontrar que todavía el cuento cubano sigue siendo la vanguardia de nuestra literatura”.

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