Jaime Gómez Triana:

"La Asociación tendrá que ser mejor
después del Congreso"

La Jiribilla • La Habana, Cuba

Varios temas son medulares para el Congreso. Todos ellos tienen que ver con la promoción del arte joven, por supuesto, que es la misión fundamental de la Asociación Hermanos Saíz. Pero se trata de promoción entendida como posibilidad de acceso a los espacios, como posibilidad de realizar la obra, y de encontrar espacios en los que esa ora se muestre y logre encontrar sus destinatarios en el público. En ese sentido, cada manifestación tiene sus propias maneras de abordar el tema, porque algunas tiene espacios más ganados y lo que necesitan es que funcionen bien algunos mecanismos. Se trata de lograr incentivos y maneras, en algunos casos legales, para la producción artística de los más jóvenes.

En el caso del audiovisual, por ejemplo, se trata de una manifestación mucho más costosa, y donde los mecanismos de producción se han diversificado mucho, a partir de que existen productoras autónomas. No todos los recursos están sintetizados en instituciones como el ICAIC o el ICRT. De alguna manera, la realización de los jóvenes pasa también por tener acceso a esos medios.

¿Qué rumbos han seguido por lo general las preocupaciones de los delegados en las provincias?

Creo que hay en sentido general una aproximación  no solo a los temas que tienen que ver con la realización del arte joven, sino a los relacionados con la cultura artístico-literaria y con el acceso del pueblo a la cultura. ¿A qué cultura accede el pueblo mayoritariamente? El tema del gusto obviamente será sometido a debate, el tema de la programación cultural en las provincias. ¿Qué es lo que mayoritariamente se consume?, ¿y por qué? Todos estos temas tienen que ver con las preocupaciones de los jóvenes creadores cubanos y que de alguna manera muestran que las preocupaciones de la Asociación no son gremialistas, y tienen que ver con la cultura en sentido general.

Hemos mantenido una comisión de Enseñanza Artística, pues nos preocupamos desde el privilegio que tenemos como organización, ya que agrupamos a estudiantes que pertenecen a la enseñanza artística, jóvenes egresados de ese sistema y jóvenes profesores. En ese sentido la mirada particular de la Asociación en este sentido puede aportar criterios de interés.

¿Cómo valora el diálogo que se ha establecido entre las instituciones y los creadores de la AHS en el diseño de la política cultural cubana?

Este es un espacio excepcional. No sólo esta parte de las comisiones y el plenario, sino todo el año de preparación: las asambleas de células y secciones, las asambleas provinciales, los diálogos con los grupos de trabajo de cada comisión y el diálogo constante con las instituciones de la cultura, y las instancias que tienen que ver con la promoción del arte joven a todos los niveles, y que influyen en la toma de decisiones para viabilizar determinados proyectos que hoy tienen obstáculos de algún tipo.

Se ha estado trabajando para que las preocupaciones de los jóvenes ayuden a trazar políticas y al mismo tiempo sean atendidas, como ha venido sucediendo. Es el caso, por ejemplo, del grupo temporal de trabajo que se ha creado desde la comisión de implementación de los lineamientos, para analizar el tema del financiamiento y el apoyo a la producción de los jóvenes artistas. Estamos en un momento donde la protección institucional es importante para que esa obra misma exista, y para que el creador pueda dialogar efectivamente con el público y con otros creadores.

Es importante también ver cómo las instituciones están apoyando el sistema de becas, premios y jornadas de programación, en aras de actualizar su propia política de apoyo a los jóvenes y en diálogo con la Asociación. Las instituciones han dado pasos muy audaces para ese acompañamiento, y nos toca ahora obrar para que eso se mantenga, para lograr una coherencia con el futuro que hemos diseñado.

Y en el caso específico de la comisión de Artes Escénicas, ¿Cuáles son los principales reclamos?

En el caso de las artes Escénicas, los reclamos tienen que ver básicamente con los espacios para la presentación de los jóvenes, con la posibilidad de efectuar giras nacionales en las que esa obra se confronte por todo el país y pueda crecer en el diálogo con diferentes públicos. Siento que es muy hermoso que los jóvenes teatristas cubanos quieran viajar con su obra por toda Cuba, y no quedarse solo en la capital.

Se ha hablado, por supuesto, del apoyo a la producción en las artes escénicas, y creo que ese es un tema absolutamente medular. Estamos hablando de una producción colectiva que necesita espacios para el ensayo, que necesita determinados recursos para la escenografía y el diseño.

Hoy se trabaja mucho también en el audiovisual incorporado a las artes escénicas; y eso, por supuesto, lleva recursos en términos de producción. Sin embargo, hoy no existe ninguna instrumentación legal que permita la entrega de financiamiento a los artistas escénicos para la realización de su obra. Esto es algo que ni la Asociación ni el Consejo de las Artes Escénicas puede hacer, aun cuando han cambiado en alguna medida las formas de relación comercial y de servicios en el país a partir de la implementación de los lineamientos.

Hay que cambiar también las fórmulas de producción y forma de gestión empresarial que permitan, por ejemplo, encargar los zapatos para una obra de teatro a un cuentapropista que tenga el taller en la provincia, y nos evite los problemas con un taller estatal que no tiene los recursos. En ese sentido se aporta a la producción, a través de la flexibilización de algunas normas que están vigentes y que obstaculizan la producción del teatro hecho por jóvenes, aunque al teatro en forma general, pero se siente más en el teatro más joven el cual tiene menos apoyo de instituciones que normalmente amparan a grupos de mayor tradición.

Hay que insistir en las estrategias de promoción del teatro. Hoy es imprescindible grabar las obras, hay muchas obras hechas por jóvenes que no se graban, obras que se pierden y esos colectivos se ven imposibilitados de mostrar esas obras en festivales. Esto atenta contra la documentación del teatro, así como su difusión a través de soportes audiovisuales.

Hoy los medios deben apoyar más a los grupos de teatro joven. Por ejemplo, hay grupos que tiene que utilizar medios alternativos, como es el caso del grupo de teatro El Portazo, de Matanzas. Este grupo trabaja con dramaturgos jóvenes, y además es un grupo integrado y dirigido por jóvenes miembros de la Asociación que han decidido convertir el propio espacio de la Asociación en un espacio al aire libre, lo cual ha cambiado también las dinámicas de presentación, sobre todo con el público más joven.

¿Qué aporta este Congreso a la propia Asociación y a su funcionamiento?

El congreso será un espacio privilegiado porque genera nuevas sinergias entre los miembros de la Asociación que participan en el Congreso, sinergias entre la Asociación y las instituciones, entre la AHS y los actores territoriales, tanto en las provincias como en los municipios. Creo que hay que aprovechar el marco del Congreso y lograr que lo que ahí se discuta trascienda al Congreso mismo.

Se ha insistido mucho, luego del propio Congreso del Partido, en que no queden acuerdos engavetados, en que los acuerdos se cumplan y se trabaje en ellos. En este sentido, habrán acuerdos del Congreso que deberán implementarse, es importante insistir en eso. Sería muy bueno que la Asociación y las instituciones participen en esa implementación, pero sobre todo lo que más interesa es que no se pierda esa labor de los propios miembros de descubrir cuáles son las necesidades de los jóvenes, plantearlas de la mejor manera, hacer comprensibles determinados fenómenos que no se entienden porque quedan alejados de la vía institucional o de los núcleos creadores.

Es necesario que el canal que hemos tenido este año, que va desde la base hasta la dirección nacional de la Asociación y de las instituciones responsables de trazar las políticas culturales del país, no se fracture. El Congreso es, quizás, un pretexto para echar andar esa energía, para producir esa sinergia, y lo importante es quedarse con lo que en términos de comunicación y de relación el Congreso mismo propone. La Asociación tendrá que ser mejor después del Congreso, y será mejor en tanto haya sabido como organización identificar cuáles son las nuevas necesidades de los jóvenes escritores y artistas en Cuba. Nuestra institución tiene, a través del sistema de becas y premios, la vía para estimular la creación artística, no sólo de jóvenes miembros de la Asociación, sino de artistas jóvenes en general que estén activos y sean menores de 35 años. Por lo que la AHS tiene un mandato que va más allá de su membresía y que repercute en el futuro del arte y la cultura en Cuba.

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