Anclado por un sueño

Virginia Alberdi • La Habana, Cuba

Los elementos que enriquecen el imaginario de uno de las más importantes y reconocidas figuras en el arte contemporáneo en el panorama universal muestran la contumacia, el entusiasmo y el sentido del compromiso de Alexis Leyva Machado (Kcho).

Imagen: La Jiribilla

Su presencia desde la década del 90 ha sido permanente y exitosa en los más exigentes circuitos de arte contemporáneo en el mundo, y constancia de ello resultan, entre otros ejemplos, la Beca de la Fundación Ludwig, Forum Ludwig, Aachen (Alemania, 1994), el Premio de la UNESCO para la Promoción de las Artes (París, Francia, 1995), el Gran Premio de la Bienal de Kwang-Ju (Corea, 1995), su presencia en importantes Bienales de Arte y en eventos de carácter internacional que resultaría engorroso enumerar en esta ocasión, no puedo dejar de mencionar, por ser noticia su inserción en el catálogo de la Galería Marlbourogh en Europa y EE.UU. y su irrupción de la Bienal de Venecia 2011.

Habitualmente se suele identificar a Kcho como el escultor e “inventor” de imaginativas y osadas instalaciones. Se suele también poner énfasis en lo que parece más evidente de su obra, su obsesión por el tema de las migraciones que corre paralela con su ansiedad por levantar columnas infinitas, cual émulo del legendario constructivista ruso Tatlin.

No falta razón a quienes identifiquen a Kcho con esos temas. Las migraciones humanas, largamente enraizadas en la historia de nuestro género alcanzan proporciones inusitadas, en su mayoría trágicas, en el mundo que vivimos. Duele saber cómo en estos mismos momentos de hondas conmociones y arrebatos imperiales en el Norte de África, están arribando cientos de inmigrantes a las costas e islas que rodean la península itálica y que algunos gobiernos de la culta Europa se aprestan a arreciar la represión contra personas desplazadas por la guerra.

Pero la obra de Kcho relacionada con las migraciones no se circunscribe a la recreación de elementos episódicos. Su alcance va más allá, para sembrar en el espectador la idea de un movimiento perpetuo con sus connotaciones antropológicas y simbólicas. Las barcas, los remos, los jirones de naufragios, las balsas y cuanto artilugio para la navegación empleados en sus imágenes poetizan de manera dramática un destino humano.

Al mismo tiempo, otro tipo de desplazamiento se advierte en su obra: el de conquistar las alturas. Mito sembrado en la mente más antigua de los hombres se halla el desafío de la gravedad, Ícaro tratando de alcanzar lo alto quemó sus alas. Tatlin fue un Ícaro moderno, al sostener la improbable idea de elevar una construcción que lanzara una espiral hacia las nubes. A fin de cuentas todo ello habla metafóricamente de la posibilidad de la utopía, y en esencia todo artista verdadero, como lo es Kcho, aspira a que la Utopía deje de ser sueño para convertirse en realidad.

¿Y qué realidades más elocuentes estas que se nutren de la madera, el papel, la piedra? Permítaseme insistir en lo muy estimulante que debe ser para quienes aprecien esta muestra los tránsitos entre el dibujo y el grabado y la realización escultórica o instalativa. En la superficie plana, Kcho vuelve a revelarse con tanto oficio y calado como en sus propuestas tridimensionales. Al respecto será bueno compartir esta observación del crítico Franklyn Fernández publicada en la revista Agulha, de Sao Paulo, en 2006:

“Kcho dibuja, es un gran y auténtico dibujante. Lo hace a toda hora. Siempre produce sus bosquejos y esbozos en los sitios más disímiles y desiguales. Puede hacerlo en medio de una entrevista o en pleno montaje de sus exposiciones. Tiene libretas repletas de bocetos, diseños y proyectos. Dibuja sobre un cuaderno de notas, bosqueja sobre un trozo de servilleta, traza sobre un fragmento de tela o sobre la misma superficie plana de la pared. (…)  El dibujo en Kcho es como un acto de reflexión. Meditación, abstracción, cavilación y cálculo. Para él es el sentido poético-esencial, existencial de la vida. Es su energía, su luz”.

En esta ocasión el artista se apresta a desembarcar para inaugurar el 5 de noviembre en Bayamo (Casa de Cultura de la ciudad) con una obra indiscutiblemente sólida, aventurada y propositiva, en la que cobra vuelo una poética acrisolada por el talento y la expresión. Las obras que integran esta muestra han sido expuestas con anterioridad en otros espacios como las Salas de Exposición del otrora Cuartel Moncada en julio de 2011, ahora la muestra se enriquece con la obra “Carrousel”, que constituye un homenaje a la nacionalidad cubana, en ella se integran los elementos que se resultan indispensables para la amplia visión de la cubanidad, expuesta como parte integral de Sacrificio en la encrucijada, en las salas del Gran Teatro de La Habana en los meses finales de 2011. El título con el que emprenderá esta cruzada artística por Granma, Anclado por un sueño, resume metafóricamente la dialéctica aludida en los afanes creadores del artista.

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