Ediciones La Memoria

Para María, compañera

Carmen del Pino • La Habana, Cuba

Un libro del amor y de la vida, según las palabras del poeta y cineasta Víctor Casaus, resulta Para María, compañera, título que presentó este miércoles 23 de octubre por primera ocasión en Cuba el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau en la sala de exposiciones del Centro Cultural Cinematográfico del ICAIC (Fresa y chocolate).

Imagen: La Jiribilla

De divertimento para los sentidos calificó este volumen singular en la producción literaria de Pablo de la Torriente Vivian Núñez, editora jefa de Ediciones La Memoria, casa de publicaciones de la institución habanera a cargo, junto a la Delegación de Córdoba, de esta cuidada entrega que cuenta con prólogo de Casaus y nota introductoria de la editora Xenia Reloba.

En tanto, el autor de Girón en la memoria apuntó que no podía ser otro el escenario para proponer al público este texto, pues responde a las poéticas-políticas que se estimulan desde Muralla 63, La Habana Vieja, y que ponderan la interconexión y el diálogo entre las diferentes manifestaciones artísticas.

Y es que Para María, compañera se basa precisamente en estas interrelaciones constantes, perennes, enriquecedoras, que desde los comienzos de la historia del arte han caracterizado los vínculos entre las distintas expresiones culturales de la humanidad. Esta es una reescritura novelada de la película El séptimo cielo, experiencia cinematográfica que Pablo compartiera en 1927 con su amiga y profesora de inglés María Zurdos, explicó Casaus, quien hizo especial hincapié en la integración de la visualidad que logra en el relato el escritor de Presidio modelo.

En este sentido, Casaus consideró las hermosas ilustraciones realizadas por Pablo en su máquina de escribir una especie de adelanto, de antecedente, de lo que hoy un creador puede hacer con sencillez y en poco tiempo a través de las herramientas infinitas que brinda el desarrollo de la computación y la informática en el mundo contemporáneo.

Imagen: La Jiribilla

De ahí que Casaus no dude en afirmar que, en nuestros días, el apasionado periodista caído en Majadahonda durante la Guerra Civil Española sería un hombre de Internet, de los nuevos medios de comunicación. “Pablo fue, en todos los sentidos, en su accionar comprometido con su época y en su escritura renovadora, un hombre de vanguardia”, acotó el director del Centro.

Para avisarnos de lo que podremos encontrar en esta lectura, Casaus adelantó algunos pormenores que rodearon la escritura de la obra, salpicada, como se podrá ir descubriendo, de complicidad y pasajes humorísticos. María Zurdos, cuenta Casaus, fue en esta etapa rival de Teté Casuso, con quien finalmente Pablo terminaría casándose en 1930. Y una amistad estrecha que habla de la construcción de mundos e intereses compartidos, asoma en la novela inspirada en el filme de Frank Borzage, que Pablo entregó manuscrita a María en diciembre de 1927, con la petición de que le sirviera de editora. En febrero de 1928 el cronista regala a su amiga de ojos “imprecisamente oscuros” el texto mecanografiado, con los cambios sugeridos y algunos otros arreglos incorporados.

No es hasta mediados de los 90 del pasado siglo que Marta Bencomo Zurdos, sobrina de María, entrega a Víctor Casaus, al Centro Pablo, el original de este texto celosamente resguardado, al que se incorporan en esta edición —resaltó el intelectual— las secciones “Escritos para María, que se explica por sí misma, y “En palabras de otros, que reúne poemas de diversas latitudes dedicados por Pablo a la joven.

Por su parte, el crítico cinematográfico Luciano Castillo destacó los valores de la película que sirviera de pretexto a esta historia de confabulaciones, cinta que se proyectó como parte de la jornada que rememoró la labor de Ruth de la Torriente Brau en el rescate de la dimensión humana de su hermano. 

Imagen: La Jiribilla

Sorprendido y emocionado confesó sentirse el especialista ante el descubrimiento de esta película, que resultó ganadora de los Premios Oscar en 1929 en las categorías de mejor dirección y mejor actuación femenina. “Las interpretaciones, los planos secuencia, los decorados, la fotografía, son elementos que hacen de esta una producción moderna, hermosa, maravillosamente narrada, que no ha sido exhibida en Cuba desde hace mucho tiempo”, dijo Castillo.

Además, Frank Borzage, a quien se deben grandes melodramas de la historia del cine como Adiós a las armas, reunió por primera vez en pantalla a los actores Janet Gaynor y Charles Farrell, quienes harían en lo adelante más de una cinta juntos, subrayó el guionista del programa televisivo De cierta manera.

Para dar paso a la proyección de En el séptimo cielo, filme de una delicada belleza que Pablo logra trasladar a su libro, Mariana Carrizo, coplera argentina, entonó canciones del norte de su país, para dibujar nuevas presencias, nuevas miradas poéticas, en esta tarde dedicada al amor, dedicada a la vida.

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