¿Televisión? De eso sí se habla

Un libro nuevo escrito durante diez años

Luis Morlote Rivas • La Habana, Cuba

Conocí este libro antes de que naciera como tal. Lo he venido leyendo durante casi una década. Mes tras mes, año tras año, como se leían en siglos pasados los mejores y más apasionantes escritos: por entrega.

Y es que este libro de Paquita Armas, que desde el propio título anuncia lo mucho que se habla en Cuba de la Televisión, y lo mucho que también ella ha hablado de la televisión, de nuestra televisión, de su televisión, es un recorrido de años por las ofertas que este medio ha colocado dentro de nuestras casas. Es por tanto un libro muy cercano, que aún cuando —como yo— muchos descubramos aquí reunidos textos que ya leímos en el Caimán Barbudo, o en la Jiribilla, o en Cubadebate, o en Cubarte, o en el propio portal de la televisión… es este también ahora, un libro nuevo. Nuevo porque al reunir aquí textos de circunstancias y tiempos diversos, Paquita logra ponerlos a dialogar, a complementarse, a formar en su totalidad, un cuerpo.

Imagen: La Jiribilla

Aquí están reunidos, con la absoluta honestidad de una mujer que ha entendido su mejor aporte intelectual, desde la crítica comprometida y responsable, apasionada y certera; textos útiles, llenos de transparencia, que sin dejar de mencionar la telenovela de turno, el teleplay que escandaliza o aburre, o el programa humorístico que se ha anunciado como el más estelar de cuantos se han hecho desde la Tremenda Corte, y que luego resulta no serlo, nos hace reflexionar, razonar sobre la televisión que tenemos y la que debiéramos tener: la que nos merecemos los cubanos.

A veces mordaz, por momentos irónica, combativa y cálida siempre, la Paca, que a mí se me antoja a veces “la maga” de Cortázar, nos seduce, es decir, nos conduce por los mundos internos de la realización y la producción audiovisual, y sin pedanterías, diferente a como suele pasar con algunos críticos que como ella se han leído tantísimos ensayos sobre la comunicación contemporánea, nos repite una y otra vez, que aún cuando haya que reconocer esfuerzos, la televisión se mide por sus resultados, en la obra que el cubano recibe en su casa, y que acepta o no, y por la que se siente conquistado o timado.

Este es un libro necesario, que no apela a didactismos ni cae en la trampa de elogiar inmerecidamente. Es un libro del momento y de siempre, al que podremos volver, más allá de que cambie la telenovela o sea este otro verano y la programación que se anuncie, según la propia televisión, ahora sí logrará complacer todos los gustos, porque es un libro que razona más que hechos o propuestas concretas, sobre una manera de hacer, de producir, porque aborda y trata de indagar, y luego expresar todo lo relacionado a la tradición nacional de la realización televisiva.

En este libro yo he visto, he imaginado a Paquita, todo el tiempo, siempre, frente a su televisor. No sé como se las ha arreglado, porque también la veo siempre en la UNEAC, y en el Caimán, y en el Caracol y en cuanto espacio de polémica se ha abierto para hablar de los medios, y de cómo construir un país real, es decir un país mejor, desde la televisión nuestra.

El ejercicio crítico de Paquita, recogido ahora por Ediciones En Vivo del propio ICRT, es oportuno hoy, porque aparece en medio de un intenso debate intelectual, y como ella ya ha dicho, entre dos congresos, el de la Asociación Hermanos Saiz, y el de la UNEAC, momentos en que los escritores y artistas, con esa vocación de servicio social comprometido que se ha manifestado por décadas, debemos y tenemos la responsabilidad de llamar la atención sobre la televisión, la radio y el cine que queremos. Sin olvidar el mundo en que vivimos hoy, ni los tremendos desafíos que tienen nuestros medios, para con muy poquitos recursos hacer frente a productos de mucha mejor factura.

Imagen: La Jiribilla

Graciella Pogollotti, nos decía hace unos días a los delegados al Segundo Congreso de la Asociación, que el modelo capitalista es totalizador, porque está pensando en su conjunto, y que por tanto el modelo socialista, en sentido contrario también tenía que ser totalizador. La totalidad de nuestro modelo solo puede alcanzarse si la radio y la televisión ocupan un lugar central no solo en su alcance, sino también en sus contenidos.

Paquita habla una y otra vez de talento, de creatividad, recuerda en este libro la tradición televisiva cubana y el inmenso reto que tenemos los que desde los medios estamos responsabilizados con acompañar el esfuerzo cotidiano de los cubanos. Es una clarinada, un llamado, una insistencia a la calidad.

Les decía que desde hace una década vengo leyendo este libro. Leí este libro y otro como este que seguro está por venir, y otro y otro… porque Paquita, conocedora del modo de ser polemista de los habitantes de esta Isla, de esa capacidad para opinar de todo, para sabérselas todas, del espíritu crítico y revolucionario del cubano, que ella misma encarna, no ha cesado ni cesará de intentar provocarnos con su verbo afilado y comprometido. Seguirá moviéndonos el piso, oponiéndose a esa otra crítica “adocenada y complaciente” que lamentablemente, germina con demasiada frecuencia, en nuestros medios.

Gracias Paquita por existir, crítica de por medio…, y por permitir que desde las páginas de los muchos medios en donde tu escribes, reflejes las miles de opiniones de los cubanos que como tú, quieren una televisión mejor, y saben que el único modo de construirla es hablando de ella todo el tiempo.

Texto presentado en el contexto del XXV Festival Caracol.

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