Títeres del más allá en el 15 Festival Internacional de Teatro de La Habana

Rubén Darío Salazar • Matanzas, Cuba

La edición número 15 del Festival Internacional de Teatro de La Habana, traerá en su abultada y variopinta programación un segmento dedicado al arte del teatro de títeres. Siete compañías cubanas se unirán a varias agrupaciones llegadas de Argentina, Colombia, EE.UU., Finlandia, México y Uruguay.

Saber que existen más allá de los confines de la Isla, es siempre una tentación para los que prefieren la magia de los retablos. Es por eso que las Producciones TodoEncaja, de Argentina —un país con rancia tradición titiritera— será un punto de enorme atractivo para niños y adultos con su espectáculo Soy Solito. Ellos apuestan desde su fundación, en el año 2000, por un teatro interdisciplinario que combina elementos del teatro, el cine, la danza, la música y las artes plásticas.

Desde Colombia nos visitan tres compañías poseedoras de prestigiosas trayectorias: El colectivo Laconicalatero, Pequeño Teatro de Muñecos y la Fundación de Teatro de Títeres Paciencia de guayaba. El primer grupo viene con El principito que yo leí, una particular versión de la novela de Saint-Exupery,  el segundo grupo nos sorprenderá con su particular versión El muchas patas volador, inspirada en el conocido cuento El cangrejo volador, del inolvidable narrador Onelio Jorge Cardoso. Hasta la nación suramericana llega la especial fábula del escritor cubano, que bajo la dirección del maestro Gerardo Potes consigue, con solo dos actores titiriteros, mostrar un universo maravilloso con animales que hablan, vuelan y sueñan un mundo pleno de libertad.

La Fundación de Teatro de Títeres Paciencia de guayaba presentará El circo de la ilusión, montaje de Fabio Correa, que entre payasos y marionetas de hilos recrea la vida de una carpa de colores que incluye magos, malabaristas, trapecistas y perros amaestrados.

De EE.UU. y Cuba es la agrupación Artefactus Cultural Project que trae a las tablas El caso de la luna, texto y puesta en escena de Eddy Díaz Souza. Esta comedia líricase propone igualar a todos sus espectadores, sean chicos o grandes, en “…una única estatura: la de quienes creen en alfombras mágicas, en escaleras gigantes y en cohetes capaces de viajar a los confines de la imaginación; la de quienes saben —o intuyen— que en esta vida pocas cosas son tan importantes como los juegos y el poder transformador de las palabras.”(1). Atractivas proyecciones audiovisuales, música original, un llamativo vestuario y buenas actuaciones hacen de esta propuesta un momento especial del festival habanero.

De singular interés será Trafika, del Sixfingers Theater, con los artistas Sandrina Lindgren, bailarina y coreógrafa sueca radicada en Holanda, e Ishmael Falke, actor y titiritero finés de origen israelí. Para un público no precisamente infantil, la puesta utiliza elementos y objetos animados que tienen que ver con la señalética del tránsito y la vida cotidiana, Trafika es una suerte de tesis sobre la inercia espiritual de los seres humanos, las vidas aburridas de quienes se conforman con muy poco y se echan a morir de tedio y desamor. Con una intensa agenda de presentaciones en varios países, es esta, sin dudas, una de las propuestas más seductoras de las que traen las siete agrupaciones extranjeras dedicadas al teatro para jóvenes, niños y de títeres.

Del espectáculo comentó el crítico y titiritero catalán Toni Rumbau: “… lo bueno de todo el montaje es que la sordidez de los personajes —muy bien caracterizada por la bata y los rizos de ella y la dejadez en zapatillas de él— queda contrarrestada por una presencia distanciada y agradable de los dos actores, que se comunican indirectamente a través de las cartas. El uso de los objetos permite dramatizar desde la distancia y la poética titiritera, capaz de encajar los más feos desenlaces y las más sórdidas situaciones sin ofender al público ni auto-denigrarse los actores, muy al contrario, añadiendo el enfoque irónico y a veces hilarante a la acción dramática. Todo ello crea un discurso escénico de una rica complejidad, a veces oscura y otras veces transparente y divertida, que la gran presencia de los dos actores dota de una poderosa enjundia.”

Una feliz vuelta a la isla será la de Figurat Teatro, de México, conjunto que nos visitara el año pasado, con motivo del 10mo. Taller Internacional de Títeres de Matanzas. Fausto, un cuento del demonio, título para adolescentes y público adulto, que se sirve del teatro de figuras para hablar de temas sociales y humanos de todos los tiempos, obtuvo en 2012 el Premio Villanueva de la crítica teatral a uno de los mejores espectáculos del año. Durante unos 50 minutos, el director artístico Iván Olivares, versiona el texto de Johan Wolfgang Von Goethe, para que el actor titiritero Emmanuel Márquez  represente magistralmente una historia en que El Altísimo, molesto con Fausto por sus deseos de saber todos los secretos de la creación, y el deseo de igualarse a él, apuesta con Mefistófeles, el Diablo, con la intención de provocar a Fausto para que caiga en la tentación y el pecado.

Cierra la muestra internacional la República Oriental del Uruguay. Por primera vez en Cuba estará el Teatro de Títeres Cachiporra con la obra Sopa. Con textos del dramaturgo y poeta argentino Roberto Espina y del propio actor protagonista Javier Peraza, la directora Ausonia Conde, coloca ante el espectador una pregunta: ¿Por qué algunos hombres deben someter a los demás haciendo uso del poder que circunstancialmente poseen? Interesante reflexión la que plantea Sopa a través de cinco historias: El propietario, Educación inicial, Tango, Tentación y Carlitos. El espectáculo habla sobre el poder en distintas dimensiones, desde la más intima a la más general. Son historias breves que en diferentes técnicas del teatro de animación (sombras, manipulación directa, guante, marote) nos cuentan del abuso de la guerra y de la locura consumista.

Como pueden apreciar, la programación de la fiesta teatral más grande en nuestro territorio será un abanico de diferentes colores, tendencias, estéticas y géneros. En ese inmenso diapasón, el teatro de figuras destaca con ritmo y sonido propio. Escoger que aplaudir será su responsabilidad y compromiso para con el arte del retablo, un oficio milenario, asombroso y singular.

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