La mágica Anna Karenina

Dainerys Machado Vento • La Habana, Cuba
Fotos: R. A. Hdez

Comenzó el 15 Festival de Teatro de La Habana. La noticia ya se conjuga, en diferentes tiempos y formas verbales, en la mayoría de los medios de comunicación cubanos. Anna Karenina, del Teatro Estatal Académico Evguéni Vajtángov, de Rusia, inauguró el evento en la Sala Avellaneda del Teatro Nacional, la noche de este 24 de octubre. Su éxito mantuvo al público aplaudiendo de pie durante largos minutos.

Quizás no era el espectáculo que muchos esperaban para comenzar una fiesta dedicada al teatro. Pero basta una rápida mirada a los catálogos y carteleras del certamen para notar su vocación por aunar diferentes manifestaciones de las artes escénicas.

Quizás no era el espectáculo que muchos esperaban, pero fue el espectáculo magistral que se ganó al auditorio durante sus dos horas y veinte minutos de duración.

Imagen: La Jiribilla

Anna Karenina es una coreografía de Angélica Jolina sobre la novela homónima de León Tolstói. En escena, casi treinta bailarines y bailarinas dibujan con precisión dramática los sufrimientos amorosos de Anna, su esposo Karenin y el amante de ella: Vronsky. A la par que muestran las costumbres lúdicas y los prejuicios de la sociedad rusa retratada por el gran escritor.

Sin el predominio de grandes piruetas, ni giros exorbitados, el montaje es impresionantemente hermoso de muchas otras maneras.

Imagen: La Jiribilla

El escenógrafo-diseñador Marius Yatsovskis apuesta por la sobriedad. Grandes columnas rodean la escena que permanece casi siempre desnuda, y transmutada una y otra vez gracias al preciso diseño de luces de Tadas Valeyka. Una extensa barra movible es escenario, gradas en un estadio de carreras, parque y hogar… Mientras las luces, como la música, están en función emotiva sobre todo cuanto acontece.

De una estética sumamente atractiva resulta el juego coreográfico que sostienen bailarines y bailarinas con una veintena de sillas. Las sillas en las que sientan, sobre las que caminan, las sillas que, como grupo, mueven de un lado a otro de proscenio en la apertura del segundo acto, son también el tren ante el que se lanzará Anna, agobiada por el sufrimiento de su amor. Si el recurso representa una fiesta primero, una reunión y un teatro después, al final es también símbolo de la complicidad de la sociedad ante el suicidio de la protagonista.

Imagen: La Jiribilla

Hermosa es la plasticidad de toda la puesta. Sobresale el cuidado puesto en los colores de vestuarios, escenografía y luces, donde la escala de grises solo es rota por el rojo de los vestuarios de las mujeres presentes en cierto festejo donde Anna cae por fin en los brazos de Vronsky.

La selección musical incluye composiciones de Schnittke, P. Chaikovski, Mahler y Fauré, y apela a la interpretación de canto lírico en vivo, como otro de los recursos más novedosos a los que se enfrente el público habanero frente a este montaje que forma parte de la muestra internacional del 15 Festival de Teatro de La Habana.

El viernes 25 de octubre y el domingo 27, nuevamente el Teatro Nacional acogerá a la mágica Anna Karenina en su escenario. Mientras en el lobby, una exposición sobre el montaje de la pieza nos deja saber qué nos perdimos con la adaptación de la coreografía para el escenario cubano.

Imagen: La Jiribilla

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.

Más información sobre opciones de formato