Artefactus Cultural Project en Festival de Teatro de La Habana

El extraño caso de la luna
que solo se ve en Cuba

Roberto Miguel Torres Barbán • La Habana, Cuba
Fotos: R. A. Hdez

Dos infantes quieren cumplir el sueño compartido de llegar a la luna. Para ello, construyen el artefacto que los llevará de viaje; pero al cumplir el anhelo comprenden que lo importante no es llegar sino soñar, y luchar por lo imposible, que solo se hace posible al andar. De eso va El caso de la Luna, la puesta teatral que Artefactus Cultural Project le regaló a niñas y niños cubanos durante este 15 Festival de Teatro de La Habana, en la sede del Teatro Nacional del Guiñol, en los bajos del emblemático FOCSA.

Imagen: La Jiribilla

Pero de sueños y viajes posibles, o imposibles, no solo habla esta pieza infantil escrita y dirigida por el escritor cubano-americano Eddy Díaz Souza, sino también de la propia vida personal de los miembros de la agrupación y el mismísimo dramaturgo, quienes materializan con esta puesta el anhelo postergado de presentarse ante el público cubano.

Artefactus Cultural Project, fundado en 2008, a partir de su revista homónima, realiza una importante labor en la difusión y preservación del quehacer teatral y literario de los creadores hispanoamericanos en Miami y agrupa a múltiples artistas cubanos llegados al sur de la Florida. Entre ellos, el propio Díaz Souza, quien precisó a La Jiribilla lo importante y emotivo de este reencuentro con el público de La Habana, que no solo marca su regreso profesional a la Isla —y el de los actores—, sino constituye otro importante paso en la retroalimentación con su “público natural”, ese que dijo, nos vio nacer, crecer y formarnos como artistas, del que un día nos despedimos y al que hoy regresamos felices, como los niños de la obra al llegar a la luna.

Imagen: La Jiribilla

“Este reencuentro con Cuba ya es una aventura. En el plano personal soberanamente emotivo, y en lo artístico es una necesidad aplazada. En primer lugar porque obras como El caso de la Luna, van dirigidas al público infantil y nuestra niñez —la mía como escritor y director, así como la de los actores— transcurrió aquí y muchos códigos de los que aparecen en la obra se relacionan directamente con esa etapa de nuestras vidas. Por eso, lo importante de traer la historia y confrontarla con su público natural —el cubano— de regresar a la raíz del performance, de nutrir el árbol con la savia de nuestra cubanía implícita e irrenunciable. La historia nace aquí y algún día regresa aquí”.

Volver a La Habana es una especie de reverdecer profesional, que refresca y oxigena el trabajo de Artefactus, pues de esta manera se regresa a los orígenes de cada uno de los miembros del grupo. Esta es una linda oportunidad para confrontar el trabajo realizado con la herencia cultural cubana, su música y el arte de la Isla, que se patentizó durante las presentaciones, donde el Guiñol se llenó a tope. No solo los niños se identificaron con la obra, sino también sus padres, porque este es un teatro familiar, donde el adulto encuentra el mensaje y se identifica con la idea del viaje a los sueños y a seguir soñando en lo que se construye la vida. De eso va El caso de la Luna, un mensaje de los niños de ayer a los de hoy.

Imagen: La Jiribilla

Al hablar sobre Artefactus, explica que esta organización sin ánimo de lucro centra su actividad en la investigación, capacitación, producción y promoción de las artes, la literatura y otras expresiones culturales emergentes, promoviendo  la educación y la multiculturalidad, así como la gestión de información. Artefactus produce espectáculos teatrales y eventos de carácter cultural. En tal sentido, agradeció a quienes en Cuba y Miami hicieron posible la participación en este Festival de Teatro de La Habana.

El poeta y dramaturgo Norge Espinosa fue quien presentó el estreno habanero de la pieza este domingo, calificó la función como un encuentro entre amigos y ponderó a los creadores cubanos que regresan a la escena nacional vinculados con este Festival, calificado como un espacio de reencuentros.

Hay deseos que pueden cumplirse con tan solo cerrar los ojos; pero otros cuestan más tiempo y energía, rezan las palabras al programa de El caso de la Luna que en esta ocasión hicieron posible Andy Barbosa, en los cuatro papeles de: el Señor de los cuentos, el Vendedor de baratijas, la Maestra Flor de Bach y el Titiritero, así como los protagónicos de Leandro Peraza (Yaz) y Roxana Montenegro (la niña Liz), quien explicó cómo esta presentación en La Habana marca el regreso a la semilla, a los compañeros, los amigos, los familiares, la gente del Instituto Superior de Arte (ISA), los teatros y escenarios cubanos. Acá se regresa con mucho nervio y emoción ante el reencuentro y la actuación para quienes se preguntan qué estamos haciendo como artistas. Los recuerdos abruman ante un regreso donde solo piensas que esto es realmente lo tuyo.

Imagen: La Jiribilla

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