Estudio 44 o el afán de ser Jorge

Zoila Sablón • La Habana, Cuba

Más de un joven me ha preguntado curioso quién es Jorge Ferrera. Ante mi espanto frente a tal interrogante, concluyo que el tiempo ha pasado y la cuenta está sobre la mesa. Yo respondo, entre solícita y resistente, “un importante director cubano de mediados de los noventa, quizá el mejor actor de su generación, profesor de actuación, un gran artista”, y me callo para no continuar diciendo, ¿cómo es posible que no sepa quién es Jorge Ferrera?

Jorgito es uno de los actores y directores cubanos que desde hace algunos años, los suficientes para que varias graduaciones del ISA no lo conozcan, reside fuera de la Isla y a la que regresa frecuentemente. En su valija: un espectáculo, memorias y el crecimiento de un oficio.

Imagen: La Jiribilla

A Delia Coto, Lydia Lapidus, Olivia Prendes, Orlando Ferrera y Carlos Bello está dedicada la obra Estudio 44. Ellos son fundadores de Teatro El Puente aunque ahora sus direcciones postales no coincidan en la misma ciudad, aunque cada uno de ellos viva en distintos husos horarios y lo que hagan no sea teatro cubano en puridad o no sea teatro. Jorge Ferrera se ha ocupado de encapsular esa memoria y enterrarla a flor de tierra, dispuesta a halarla y sacarla a flote.

Ferrera, uno de tres hermanos dedicados a la escena, persiste en continuar su trabajo como actor y hombre de teatro. No da la espalda a las circunstancias en las que cuales trabaja y dialoga en tensión permanente. Así como en Cuba en el más cruento periodo especial, Ferrera al frente de Teatro el Puente rezumaba en su escena las limaduras de una sociedad herida, tironeada e inhóspita, con Estudio 44 pone a prueba su enorme capacidad para tensionar su relación con la sociedad española igualmente asaeteada por la dura crisis económica.

Él  insiste en llamarse Jorge sobre el escenario. Una vez fue Jorge un clown que nos hacía delirar ante una magistral actuación. Quizá ese mismo Jorge regresa hoy colocado en otro país, con otros acentos y vocablos: un dueño de un estudio fotográfico que va conformando un retrato colectivo e individual de la sociedad contemporánea.

Los tipos sociales van desfilando, una tras otro, ante la “mirada” de la cámara. En cada uno de ellos, Ferrera va dejando un jirón de piel y de alma. Las entradas y salidas de los personajes, disímiles, múltiples, desiguales, están cosidas con fluidez, en una especie de fade suave y silencioso.

La soledad y el desamparo de esos personajes ocupan el centro de atención. Pero Jorge, como testigo crítico de su momento, también pone al descubierto las angustias más profundas de cada uno de ellos que los conducen a abrirse ante el ojo silencioso y ajeno del fotógrafo.

Ferrera, en las breves palabras del programa, nos dice que es un espectáculo sobre la identidad, un perfil que entrecruza ocultamientos, camuflajes necesarios quizá para poder subsistir en los que no falta la política, la familia, la individualidad. Sin embargo, en esos completamientos de personalidad que confirmamos a través de las imágenes ampliadas sobre una pantalla donde esos personajes aparecen en otros escenarios, en sus lugares naturales, también acudimos a una ruptura de la cual somos testigos: la invasión al espacio privado del individuo, aquel que cada vez es más intervenido por un estado de vigilancia que somete al ciudadano actual a la paranoia.

No falta aquí lo que ha marcado siempre los espectáculos de Jorge y, en especial, su interpretación: una notable espiritualidad, una entrega de alma que se verifica en un gesto sutil, en los pequeños detalles que no descuidan una expresión, una frase, un tono, el dominio de la técnica, como fácilmente se dice, pero que lo hace un artista, un hombre del arte.

Estudio 44 es la continuidad de un trabajo actoral que me niego a llamar de madurez. No, Jorge no es maduro, no tiene metas, no ha llegado a un punto de “madurez” en el cual sedimentarse. Jorge es un artista de la actuación que trabaja con los materiales vivos que lo rodean, con el oficio en la carne y los ojos alertas. Un absoluto hombre del teatro que hace de su escenario un espacio de realidad e ilusión, decepción y esperanza.

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.

Más información sobre opciones de formato