El teatro es un desafío

Aline Marie Rodríguez • La Habana, Cuba

Batida Teatro llega desde Copenhague, una vez más, para ofrecernos lo mejor de su arte en esta edición 15 del Festival de Teatro de La Habana. De visita en la Isla por sexta ocasión, su director Søren Ovesen rememora la génesis y desarrollo de la compañía, fundada en 1985. El nombre de la agrupación proviene de sus inicios en Brasil y “persigue el toque, la tradición brasileña. En esencia, quisimos atrapar el ritmo de esa nación”.

Imagen: La Jiribilla

“No nacimos como un grupo de teatro, sino inspirados en la música brasileña. Luego empezamos a sumarle teatro al grupo musical y terminamos haciendo una obra”.

La música ha sido siempre una constante en cada una de sus obras. La magia de los acordes de diversos géneros acompaña las situaciones, en ocasiones hilarantes y absurdas, de sus personajes.

“Siempre usamos música en vivo. En el grupo tenemos tres músicos académicos y el resto son autodidactas. Todos hacen música. En las obras se intercambian los personajes, pero no todos cambian los instrumentos. Muchos tocan la trompeta y otros la guitarra, la viola, el trombón”.

Los actores también utilizan la mímica para comunicar sentimientos, ideas, afectos. Esencialmente “hacemos teatro que sea fácil de entender, muy cercano al público, pero eso no quiere decir que sea sencillo. La música es muy importante para despertar emociones y la técnica clown es muy clara en las actitudes y sentimientos que queremos transmitir”.

Además de la música y de un sugerente estilo —que rememora las peripecias de Charles Chaplin—, Batida Teatro maneja otras dinámicas novedosas y renovadoras en sus presentaciones. 

Imagen: La Jiribilla

“Las obras Ouverture, Grande finale y Aleluya es lo que llamamos teatro portable. Son puestas diseñadas para trabajar en espacios al aire libre o en teatros. Podemos montarlas en las calles, en un centro comercial, en el bosque, en cualquier lugar. Además, tienen poco texto y mucha música en vivo.

“Ouverture y Grande finale son obras que se complementan. Ouverture cuenta la historia de una banda de músicos en su juventud, mientras que Grande finale ocurre veinte años después con ese mismo grupo musical. Ambas tienen continuidad. La historia tiene sentido y es universal”.

Las puestas en escena de Batida pueden realizarse más allá de los predios teatrales. Los espacios públicos se pueden convertir también en salas de teatro.

“Hacer teatro callejero es muy difícil. Los actores tienen que estar muy concentrados en lo que están haciendo porque hay muchas cosas alrededor. En la calle todo puede pasar.

”Cada representación es única y las condiciones pueden constituir un peligro. Sin embargo, representar dentro del teatro puede dar condiciones perfectas y no llegar al público. Cada puesta en escena, cada lugar donde nos presentamos es diferente y eso es el teatro, estar aquí, ahora. Es un desafío, pero nos gusta”.

En el 2003 fueron invitados al XI Festival de Teatro de La Habana. Sobre aquella primera experiencia Søren recuerda que “actuamos en el parque John Lennon y no pudimos terminar la obra porque empezó a llover. Hicimos cinco actuaciones en La Habana con la puesta Ouverture”.

Luego regresarían con Grande finale y harían un recorrido desde Matanzas hasta Holguín. En los viajes posteriores presentarían, además, María Bonita y El trío maravilloso. Sus obras han sido avaladas, en dos ocasiones, con el   Premio Villanueva de la Crítica a la mejor puesta extranjera, primero, en el 2003, por Ouverture y tres años más tarde por María Bonita.

Imagen: La Jiribilla

A propósito del 15 Festival de Teatro de La Habana regresan de nuevo a la Isla para presentar Ouverture, Grande finale y Un hombre llamado Rolex, esta última tuvo su estreno en Dinamarca hace solo tres semanas. En esta puesta participa la actriz bayamesa Danay Anaya Blanco, quien trabaja por segunda vez con el grupo.

Con su arte han recorrido medio mundo, países como China, Corea del Sur, España, Turquía e Irán han disfrutado de sus puestas en escena. El idioma nunca ha sido una barrera para comunicarse con los espectadores. Para Batida Teatro el público más difícil son los niños.

“Los niños son un público importante —asegura Søren. Ellos no son amables. Si no entienden, pierden el interés. Es muy difícil encontrar las claves, los movimientos, los gestos para contarles una historia porque reconocen todo. Son especialistas en observar la puesta en escena. En nuestra experiencia, cada nueva representación no tiene el toque final hasta que no se haya presentado al público infantil”.

Al valorar el trabajo del grupo en retrospectiva, Søren confiesa que “quizás nuestra primera actuación no fue perfecta, pero hemos adquirido mucha experiencia en estos años. Todavía estamos en desarrollo. Cada nueva puesta aporta experiencia. Es muy difícil hacer teatro. La experiencia que adquieres solo se desarrolla si sigues actuando”.

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